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Director de Proyectos Web en Kromaticas® Despacho de Diseño en su división de Xpider Sistemas. Actual webmaster y administrador del sitio web del MFC Sector 4. 

URL del sitio web: http://www.kromaticas.com

objetivo

Que por la práctica del valor de la evaluación nos habituemos a analizar y revisar constantemente nuestros actos para reencontrar caminos que os lleven a ser mejores.

concepto

El valor de la evaluación se refiere a la capacidad de analizar lo sucedido o realizado para mejorarlo. Evaluamos cuando consideramos lo que ha sucedido o hemos realizado y le damos una calificación, no precisamente numérica, ya que también evaluamos cuando valoramos algo como bueno o malo. En muchas ocasiones es recomendable establecer una escala más detallada para evaluar lo realizado y por ejemplo calificarlo como: deficiente, mal, regular, bien, muy bien y excelente.

El valor de la evaluación es el valor que por sí mismo cierra la serie de valores "Ejercitando el valor de..." La práctica de valores como la autenticidad, la puntualidad, la previsión, la ponderación y la evaluación ayudan a formarnos en la virtud de la prudencia que a su vez se considera "la madre de todas las virtudes".

 

Necesitamos hacer del valor de evaluación un hábito, porque tendemos a volver a "inventar el hilo negro" y no construimos sobre una propia experiencia, usualmente no guardamos constancia de lo realizado o no nos damos el tiempo para reflexionar sobre ello. La evaluación es un valor porque nos ayuda a enriquecer la libertad, ya que ésta se fortalece más cuando tomamos como punto de partida la experiencia pasada para  hacer una elección en el presente.

Cuando el valor de la evaluación lo referimos a la capacidad de analizar lo sucedido o realizado abarcamos el proceso por el cual se juzga y emitimos un juicio de valor acerca de lo realizado, así sea un objeto elaborado, un acontecimiento planeado o un incidente.

A lo largo de este proceso las personas argumentamos, valoramos y evaluamos tomando como punto de partida los objetivos que llevaron a su realización. En gran parte depende de la claridad y precisión de los objetivos, para lograr efectividad de la evaluación, ya que si no se sabe con exactitud qué es lo que se deseaba lograr, no podrá obtenerse un resultado confiable.

La evaluación consiste fundamentalmente en verificar el grado en que se cumplieron los objetivos, de modo que antes de iniciar un proceso o actividad, en el momento de precisar los objetivos a lograr, también hay que procurar empezar a planear la forma de realizar la evaluación.

En otras palabras, que en todas nuestras actividades; familiares, personales o de servicio, siempre nos preguntemos ¿Para qué vamos a realizar esa actividad? Para así tener claro su o sus objetivos. ¿Cómo nos daremos cuenta si la estamos ejecutando correctamente? Revisando como vamos durante el desarrollo de la actividad, ¿Cómo evaluaremos el o los resultados? Revisando si se cumplieron los objetivos e interpretando los resultados obtenidos.

Debemos tener presente que la principal finalidad de la evaluación es retroalimentar el proceso realizado, detectar deficiencias y corregirlas a tiempo para no volver a "tropezarnos con la misma piedra". También es importante que tengamos presente, que la evaluación no tiene que hacerse sólo en los momentos finales de un proceso, sino que puede ser un proceso paralelo a las actividades que se realizan para poderlo corregir o mejorar sobre la marcha.

Formar a nuestros hijos en el valor de evaluación es muy importante para que se acostumbren a autoevaluar sus acciones y sus actitudes y para que comprendan que evaluar lo que realizamos nos ayuda a mejorar. En los niños pequeños no podemos pretender que realicen evaluaciones pero si podemos cuidar que no se pongan en manifiesto ante ellos antivalores de la evaluación como son: el desprecio, la desvaloración, la inconsciencia, la precipitación, la impulsividad y la testarudez.

Además de la importancia que tiene practicar este valor en el aspecto personal y familiar, debemos promoverlo en nuestros centros de trabajo en la agrupaciones a las que pertenecemos y a que forma parte indispensable d ela llamada "cultura de calidad" en el mundo actual.

En nuestra sociedad, todos parecemos sentirnos culpables cuando se evalúa una actividad con la que estamos relacionados o somos parte d ela misma. Hay personas que equivocadamente identifican la evaluación como una actividad cuyo fin es casi exclusivamente detectar errores, defectos o aspectos mal llevados, por lo tanto percibe la evaluación como sanción o clasificación, ya sea de personas, de objetos, de establecimientos, de proyectos o de hechos.

Sin embargo, si consideramos que la evaluación es un proceso de obtención y análisis sistemático de información con el fin de valorarla y tomar decisiones, podemos percibir que es una actividad que está orientada a proporcionar información para permitirnos una mejor realización de nuestras actividades.

Las acciones que acompañan a la vivencia del valor de la evaluación son: reflexionar, sopesar, corregir, mejorar, perfeccionar, esforzarse.

Algunas frases que nos invitan a vivir el valor de la evaluación:

Es imposible mejorar sin evaluar

El que no conoce la historia tiende a repetirla

Hay que reailzar lo planeado y evaluar lo realizado

Si queremos promover cualquier mejora es necesario establecer procesos de evaluación

Transformar el valor de la evaluación en actitud de vida:

Hacer un balance de lo que se hizo durante la semana.

Medir el crecimiento personal en base a los logros obtenidos.

Examinar a fondo nuestros actos.

Hacer un análisis de co nciencia para mejorar.

Autoevaluar la calidad de los propios trabajos.

OBJETIVO:

 Aprender de acuerdo a normas y razones lógicas de organización, lo necesario para lograr un objetivo previsto, por iniciativa propia y sin que sea necesario recordárselo; por ejemplo: en la disposición de las cosas, en distribución del tiempo o en la realización de actividades.

Concebir el orden como un valor que posibilita la adquisición de otros valores que parten de la propia organización mental que cada persona posea.

CONCEPTO:

Por definición, el orden es la disposición o colocación sistemática de las cosas, de modo que cada una ocupa el lugar que le corresponde.

El orden es tener un lugar para cada cosa y poner cada cosa en su lugar, además de tener un tiempo para cada cosa y hacer cada cosa en su tiempo.

Este valor lo aprendemos desde los primeros días de nacidos, cuando entramos a un mundo de normas, de leyes naturales y culturales que se nos imponen, para poder avanzar en toda las áreas, aprendemos desde los horarios naturales de comida, las horas de juego, lo primero, lo segundo, lo anterior y lo posterior, lo importante y lo secundario. Estamos llamados a ser organizados porque todo nos muestra que el orden nos hace más eficientes, se nos dan vueltas innecesarias, se sigue una ruta y el tiempo se optimiza. El mundo se expresa en orden, su antivalor es el caos de imponerse, acabaría con todo.

Podemos mal aprender o no aprender este valor en muchas áreas, que van desde recoger los juguetes, ser aseados o cumplir con ciertos horarios, hasta llegar a tener pensamientos concluyentes en verdad, sentimientos definidos y conocidos y el uso de todas nuestras facultades para poder alcanzar la capacidad de autogobernarnos y auto-ordenarnos hacia nuestros fines trascendentes.

Educar en el orden presupone una serie de habilidades que es importante conocer. En primer lugar, este valor es básico y fundamental para poder desarrollar muchas virtudes, porque sin orden es prácticamente imposible: pensar, escribir, transmitir ideas, dar nuestro tiempo o emplearlo correctamente, etc.

Hacer bien nuestras actividades implica desarrollar el valor del orden, ya que para esto es necesitamos disponer de lo necesario en el momento preciso y esto es imposible si no hay orden. Además el orden se acompaña de la armonía, ya que el valor de la armonía todo guarda su lugar y proporción, eso nos facilita disfrutar, más cualquier situación en la que nos hallemos.

El orden entonces, colabora para que hagamos aquello que teníamos previsto hacer, desligándolo del cansancio o la desgana, dándole más valor al tiempo de nuestra vida.

El orden del tiempo ayuda a sacarle mejor provecho a lo que vemos o aprendemos. Pero sobre todo, y quizá sea la idea central a mencionar de este valor, es que el orden exterior, contribuye al orden de nuestro interior, que el orden de nuestro entorno próximo nos ayuda en nuestra organización mental.

Es muy importante el valor del orden en los primeros años, porque sin este, es difícil adquirir otros valores, un niño tiene la capacidad de iniciarse en el orden desde los tres años, cuando no se ha iniciado en esta etapa, enfrenta dificultades después, porque tendrá que aprender a poner en su lugar las cosas o los pensamientos, sin antes haber experimentado lo que es poner orden. Una persona organizada, un profesional que aprovecha el tiempo en su trabajo, probablemente se inició ordenando los juguetes en su habitación y sus padres lo supieron orientar a establecer un horario para cuando no estaba en la escuela, así como a practicar el orden en el hablar, en el vestir y en sus pertenencias.

Un niño que vive en el caos, no sabrá establecer en el futuro sus prioridades en la vida, no podrá tener una jerarquía de valores.

El orden es un valor universal y necesario que se adquiere a través de ejercitarlo, pero debemos cuidar de no confundirlo con una disciplina sin sentido o simplemente con la limpieza.

También debemos evitar que el orden se convierta en una manía, en una especie de obsesión ordenando no quiere decir cuadriculando, para no caer en eso es importante distinguir lo principal de lo secundario y tener en mente que debemos buscar tener el orden mínimo necesario para desarrollar una convivencia adecuada.

COMO TRANSFORMAR EL VALOR EN ACTITUD DE VIDA.
  • Darle al orden la importancia que tiene como base de desarrollo de muchos otros valores
  • Jerarquizar actividades por orden de importancia para ser más eficientes
  • Aprender a programar actividades que aunque no son urgentes, si son importantes.
  • Importante pedir la palabra al  querer intervenir en una plática
  • Aprender a establecer prioridades.
  • Aprender a distribuir las actividades variables mediante el uso de una agenda
  • Aprender a hablar con orden, a pensar con orden a observar con orden.
  • Estar atentos y colaborar a que se logre más orden en nuestros ambientes
  • Aprender la importancia de distribuir el tiempo para conseguir más eficacia personal.
  • Cuidar de ser ordenados con nuestra persona y nuestras cosas.

Introducción al tema.

"En aquel tiempo dijo Jesús a la gente: Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed."

Jn 6, 35

Cristo nos espera, porque quien camina hacia Él por la fe, nunca será rechazado.

Este razonamiento es muy atinado para estas fechas del ciclo litúrgico; donde vivimos la cuaresma, la pascua y nos encaminamos al pentecostés.

Como Movimiento Familiar Cristiano Católico, al integrarnos a él, como matrimonio; como familia y de forma personal; aceptamos la voluntad no del movimiento, sino de El Señor, quien nos llevó a él mediante el grupo que hoy formamos.

Pero ¿Qué hemos hecho hasta hoy por acercarnos a Él? Si bien es importante el aprendizaje que llevamos en el ciclo básico de formación. La integración que hemos logrado con otros matrimonios dentro de nuestro grupo de reunión.  ¿Cuánto hemos profundizado en ese seguir a Jesús? Nuestro grupo es tan solo una "isla" en la que sentimos un confort por la confianza que se genera. Pero ese no es el fin último del movimiento.

SOMOS COMUNIDAD. Es decir, cada isla es tan solo una parte de ese Cuerpo Místico que formamos en Cristo, "su Iglesia".

Cada unidad, cada matrimonio y cada equipo forma parte de esa comunidad cristiana como en antaño la formaban los primeros cristianos.

Siendo así, ¿conocemos lo que esas comunidades hacían para permanecer en Cristo? ¡Sí! Lo sabemos pues es lo que hacemos hoy en día a través de las seis exigencias básicas, lo entendemos a través del decálogo que deberíamos recitar cada reunión, para tenerlo presente. Y, sobre todo, vivimos cada momento al lado de Jesús, presente físicamente en la eucaristía, en la comunión y en la Hora Santa... Porque es un deber, un deleite y una Gracia de Dios, el participar de su presencia viva en cada reunión espiritual. ¿Todos vamos, cierto?

“Pero ya os lo he dicho: Me habéis visto y no creéis. Todo lo que me dé el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré fuera; porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Y esta es la voluntad del que me ha enviado; que no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite el último día. Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día.”

Jn 6, 36-40

Jesús está presente ayer, hoy y siempre.

Jesús decidió permanecer junto a nosotros “Hasta el fin del mundo”, y esta decisión lo llevo a permanecer físicamente con nosotros a través de la comunión eucarística. El dio el primer paso para nuestra salvación; es ahora a nosotros que nos corresponde seguirle, no como nosotros creemos o supongamos; sino de la forma CLARA en que Él nos lo instituyó.

El ciclo básico es un instrumento de crecimiento y seguimiento a Jesús, desde la familia. Esta instrucción se complementa entre sí, por medio de la información didáctica y por otro lado e igual o tal vez más importante, a través del acercamiento a Dios, por SUS MEDIOS.

Hoy es un buen momento para recapacitar y analizar si hemos llevado a cabo la instrucción del CBF como debe ser o sólo lo hemos llevado a nuestra conveniencia, tomando solo lo que nos agrada o se nos facilita.

Nada que valga la pena, es sencillo. Y el camino de vida eterna lleva a muchas situaciones que podría debilitar nuestra fe. Por ello, la vital importancia de asistir a misa los domingos, asistir a Jesús Eucaristía en las Horas Santas.

Esto no es algo propio de nuestros tiempos, basta recordar a los apóstoles del camino a Emaús. No tenía mucho Jesús de haberles dicho que habría de pasar, y ya ellos se mostraban turbados, consternados porque su Maestro había partido y bajo circunstancias tan penosas (no olvidemos que la muerte de cruz, solo se destinaba como castigo a lo más bajo y ruin de la sociedad).

Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta estadios de Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Y sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, ...Ellos se pararon con aire entristecido...«¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria? » ...Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, ...

Lc 24, 13-35

Para entender mejor la última cita, te invitamos a tomar tu Biblia y dar lectura al texto. Resaltamos en este texto, los siguientes puntos:

Conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado

        Como discípulos y misioneros de Cristo, podemos creer por fe, que le seguimos.

         Podemos entender hasta un punto terrenal la misión que tenemos de evangelizar.

         Pero nuestra propia naturaleza humana, sin la fuerza del Espíritu, nos puede extraviar en el camino. ¡Aun conociendo la verdad!

Ellos se pararon con aire entristecido.

        Al encontrarse con Jesús, no le reconocieron. Tal vez porque así lo quería Jesús. O tal vez porque se habían dejado agobiar por las situaciones que les rodeaban.

        Perdieron el punto de su misión y eso les hizo tambalear.

        ¿Cuántas veces hemos dejado de asistir a la Hora Santa, por sentirnos cansados del trabajo, del día o porque le damos prioridad a otras cosas bajo la premisa “Dios me entenderá”?

Y sucedió que cuando se puso la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando.

        ¿Hasta cuándo fue que lo reconocieron como Jesús? ¡Si! En la fracción del pan, en la comunión; En la presencia viva de El Señor en la eucaristía.

        Esta es la importancia de asistir a las misas, a las Horas Santas y a todo momento que requiramos de fortaleza. Cristo Jesús, está esperando por nosotros; cargar nuestras penas y fortalecernos en la fe.

 

Reconozco mi debilidad, ¿Ahora qué?

"Viene entonces donde los discípulos y los encuentra dormidos; y dice a Pedro: «¿Conque no habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil."

Mateo 26, 40-41

Jesús nos ha pedido tan solo una hora para acompañarlo. ¿Sería posible que le entreguemos tan solo eso, 1 hora?

Él se ha entregado por completo, más allá de recriminarnos, eligió amarnos. Un amor como el que nos demuestra, ¿no merece de nuestra parte una hora de nuestro día?

Puede ser imposible para el que no le ama. Puede ser difícil para el que le quiere o le estima; pero para el que ama a Jesús, más que contar el tiempo y mirar el techo y las paredes; espera que el tiempo se detenga.

Como comprender y comprometerme con ese amor y como vivirlo.

Si hacemos memoria y traemos a nosotros ese tiempo en que vivíamos el noviazgo. Encontraremos que hacíamos muchas cosas por la novia(o) al grado de que quizás situaciones que nos desagradaban al extremo, terminábamos por realizarlas sin el más mínimo dolor. Aceptábamos que había cosas que se debían hacer con tal de ver a la otra persona feliz; esa era suficiente recompensa para uno. En el matrimonio, igualmente, tuvimos que realizar tal vez sacrificios para lograr el bienestar de nuestro cónyuge.

Ese amor, es el que requerimos para vivir la Hora Santa y la misa. Enamorarnos de Cristo, al grado de que esa hora nos duela que termine y deseemos que el tiempo no transcurra en su presencia para poder estar más tiempo con Él.

Nosotros somos la novia, somos su Iglesia. Cristo se brinda a sí mismo con tal de vernos felices, plenos. Pero como novia, debemos ser recíprocos; hagamos sentirle que ha valido la pena la espera en el sagrario.

Amemos a Cristo, ya sino como Él nos ama, por lo menos como sus discípulos; que si bien, fueron imperfectos, buscaron siempre corresponderle a ese amor, aun cuando fallaron, tal como lo hacemos hoy nosotros. Rectifiquemos y busquemos ese encuentro con Él. Permitamos avivar nuestra relación de Fe.

Hagamos el compromiso, de por lo menos asistir. Demos ese primer paso, tal vez con pesadez y desgano, como quien se acerca al novio luego de un pleito sin sentido. Sabemos que hay amor, empecemos por acércanos. Él hará el resto.

Crecimiento y madurez en el amor eucarístico.

Si aterrizamos esta actitud a cuestiones humanas puramente. Es como un noviazgo en el que nosotros nos alejamos por una tontería. Quizás podríamos expresarlo como el que no me dijo que me quiere “como yo quería que me lo dijera”.  Tal vez yo esperaba que me demostrara su amor mediante un carro nuevo, un aumento de sueldo en el trabajo, unas vacaciones a ese sitio soñado.

Sin embargo, el novio (Cristo), se desvivió por darme dones y regalos aún más preciosos: Me dio salud, me obsequio un esposo o esposa comprensiva, me dio una familia, me permitió tener un espacio para conocerme mejor en la soledad y, sobre todo, me ha dejado decidir mi camino, pacientemente esperando ver que me acerque a él, amándolo.

Viendo esto, ¿No es justo que le dedique tan solo una hora de mi día a Él? Hacerle notar que ha valido la pena su sacrificio, su silencio, su paciencia por mí.

Para muchos de nosotros es difícil comenzar este proceso de acercamiento, porque el mundo nos ha hecho duros, un corazón de piedra que solo volverá a ser de carne al reconocimiento y acercamiento con Dios.

En esta reunión, invitamos a los promotores a iniciar un rosario a la Divina Misericordia (coronilla de la misericordia), seguido de un rosario a nuestra Santa Madre, para que nos guíe en esos pasos de amor.

Recalcamos que ambos rosarios deben ser en comunidad. No seamos protagonistas (promotores) del rosario. El protagonista es y será siempre Cristo Jesús, quien intercede por nosotros ante Dios Padre. Y entreguémonos al Espíritu Santo, para que nos guíe en esta comunicación con Cristo.

Seamos guías, mostremos a los equiperos como se empieza a amar a la Cruz que redime. Seamos ese amigo que presenta al novio a su novia para que en su propia intimidad se conecten en amor mediante la oración.

Rosario a la Divina Misericordia

Instrucciones para el rezo del rosario de la Misericordia.

Se reza con un rosario normal, de cinco misterios con 10 cuentas cada uno

 En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

 Oración Inicial (opcional): "Expiraste, Jesús, pero la fuente de vida brotó para las almas y un mar de misericordia se abrió para el mundo entero. Oh! fuente de vida, insondable Misericordia Divina, abarca al mundo entero y derrámate sobre nosotros" (Diario, 1319).

 Las tres oraciones de introducción (Padre Nuestro, Ave María y el Credo):

 

Padre Nuestro

Padre nuestro que estás en los cielos,

Santificado sea Tu nombre, venga Tu reino

hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día

y perdona nuestras ofensas

así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden,

 no nos dejes caer en tentación,

y líbranos del mal.

Tuyo es el reino, el poder y la gloria por siempre Señor. Amén

Ave María

Dios te salve María, llena eres de gracia

el Señor es Contigo.

Bendita Tú eres entre todas las mujeres

y bendito es el fruto de Tu vientre Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores

Ahora y en la hora de nuestra muerte.

Amén.

Credo

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso,

Creador del cielo y de la tierra,

y en Jesucristo, Su único Hijo

Señor nuestro, que fue concebido por obra del Espíritu Santo.

Nació de Santa María Virgen, padeció bajo Poncio Pilato,

Fue crucificado, muerto y sepultado,

descendió a los infiernos y a l tercer día

resucitó de entre los muertos,

subió a los cielos y está sentado a la derecha del Padre Todopoderoso.

Desde ahí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica

la comunión de los Santos, el perdón de los pecados

la resurrección de los muertos y la vida eterna.

Amén

 

Luego con las cuentas del rosario normal se rezan 5 decenas. Cada decena en las cuentas grandes se comienza diciendo:

"Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu amado Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación por nuestros pecados y los pecados del mundo entero."

 

Y en las cuentas pequeñas del rosario se responde:

"Por Su dolorosa Pasión, ten Misericordia de nosotros y del mundo entero". (diez veces)

 Al terminar las cinco decenas se dice tres veces:

"Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten Misericordia de nosotros y del mundo entero."

 Al último, ésta Jaculatoria y la oración final:

(Oh Sangre y Agua que brotaste del Santísimo Corazón de Jesús como fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío.)

Oración Final (opcional): "Oh Dios Eterno, en quien la misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve a nosotros Tu mirada bondadosa y aumenta Tu misericordia en nosotros, para que en momentos difíciles no nos desesperemos ni nos desalentemos, sino que, con gran confianza, nos sometamos a Tu santa voluntad, que es el Amor y la Misericordia en sí Mismos. Amén" (Diario, 950).

Concluir con la Señal de la Cruz. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Este Rosario se debe hacer con frecuencia a las 3 de la tarde.

Jesús a Sor Faustina:

“A las tres de la tarde en punto, implora Mi Misericordia, especialmente por los pecadores; y, aunque sea por un breve momento, sumérgete en Mi pasión, particularmente en Mi abandono al momento de la agonía. Esta es la hora de la Gran Misericordia para todo el mundo. Yo te permitiré entrar en Mi dolor mortal.”

“En esta hora, Yo no rehusaré nada al alma que Me pida algo en virtud de Mi pasión.”

“Te recuerdo, hija Mía, que cuantas veces oigas el reloj dando las tres, sumérgete totalmente en Mi Misericordia, adorándola y glorificándola; suplica su omnipotencia para el mundo entero y especialmente para los pobres pecadores, ya que en ese momento se abrió de par en par para cada alma.”

 “En esa Hora puedes obtener todo lo que pides para ti y para los demás.”

“En esa Hora se estableció la gracia para el mundo entero:  la Misericordia triunfó sobre la justicia.  Hija Mía, en esa Hora procura rezar el Vía Crucis, en cuanto te lo permitan los deberes; y si no puedes rezar el Vía Crucis, por lo menos entra un momento en la capilla y adora en el Santísimo Sacramento a Mi Corazón que está lleno de Misericordia.   Y si no puedes entrar en la capilla, sumérgete en oración allí donde estés, aunque sea por un brevísimo instante.”

“A toda persona que propague la devoción a Mi Misericordia la protegeré durante toda su vida como una madre amorosa lo hace con sus hijos; y en la hora de su muerte no seré si juez, sino su Redentor”

“Di a la humanidad sufriente que venga a unirse a Mi Misericordioso Corazón, y le daré la Paz.”

“La humanidad no encontrará paz hasta que torne con confianza a Mi Misericordia.”

“Anuncia al mundo Mi Misericordia.”

“Que toda la humanidad conozca Mi insondable Misericordia”

Rosario Misterios Según el día.

Hagámonos el propósito de por lo menos una vez al día hacer el Rosario. Podemos iniciar con la ayuda del Rosario de María Visión. Puedes verlo en nuestra pagina www.mfctampicosector4.org y escucharlo mientras preparas a los niños para la escuela, mientras te preparas para ir al trabajo. Guardarlo en tu celular y escucharlo mientras te transportas al trabajo. Poco a poco, iremos perdiendo esa pereza que pone el Demonio en nosotros para evitar que recibamos las bondades que da.

Con esto, si lo hacemos con empeño durante el CBF, terminaremos siendo unos expertos en el Rosario y podremos ayudar a otros a vivirlo. Pero, sobre todo, seremos realmente soldados de Dios, ayudando a salvar almas de las garras del pecado.

Empecemos pidiendo por la familia cercana, luego la familia en general, los vecinos, comunidad y por el Papa.

Si comenzamos este “dialogo” con Cristo y María, veremos cómo nuestra relación con ellos, al igual como ha pasado con nuestro matrimonio, mejorará de una forma que nos sorprenderá el bello testimonio de vida que daremos sin darnos cuenta.

Si utilizas celular Android, puedes descargar la aplicación del Rosario en tu celular para comenzar este reto. Y que no te de pena, cuéntale a tu equipo y a nosotros las maravillas que Dios obra en tu vida gracias al rezo del rosario y la visita al Santísimo.

 

Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Que los guarde siempre y les cobije bajo su promesa de protección y redención. Amén.

La Oración

Introducción al tema.

"Y al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados."

Mt 6,7

La oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada al cielo, un grito de reconocimiento y de amor.

La oración se considera comúnmente un rezo, como un "recitar" una serie de frases. Pero la oración es algo más allá de un recitar; es un dialogo.

Podría pensarse que la oración es una iniciativa personal, algo que nace de nosotros mismos, pero, por el contrario, es una iniciativa de Dios.

Este "dialogo" con Dios tiene como características:

  • Que es un dialogo entre dos personas: Dios y tú.
  • El protagonista es Dios; Cristo.
  • La oración es liberadora.
  • Nos llena de su Gracia.
  • Nos reintegra en nuestra especial dignidad como hijos de Dios.

 

La oración es una comunicación entre Dios y nosotros (tú): Tenemos un corazón inmenso, con capacidad insondable de amar y de ser amados. Sólo Dios puede llenar esas ansias infinitas. Por eso nos atrae, nos llama, y le respondemos con la oración que nos llena de su amor y de su gracia.

"La oración es un impulso del corazón, una semilla mirada lanzada al cielo, un grito de reconocimiento y de amor, tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría".

Santa Teresa del Niño Jesús.

 

Un campesino decía:

-No sé cómo se puede rezar un Padre Nuestro en menos de diez minutos. Dicho esto, le preguntaron: ¿Diez minutos le cuesta a usted rezar un Padre Nuestro? En ese tiempo, y haciéndolo en particular, se puede rezar casi un Rosario.

-Sí, es lo que hace mi mujer. Es muy devota y reza mucho. Pero yo prefiero rezar menos y estar con mis ojos y mi corazón clavados en Dios.

El buen campesino había llegado a lo que se llama la contemplación. Sin palabras, se pasaba las horas en la presencia de Dios, pues en eso consiste lo que llamamos vida de oración, o espíritu de oración, que es uno de los mayores regalos que Dios hace al alma, cuando ésta responde fiel a esa vocación de la oración. ¿Cuántos de nosotros rezamos o "recitamos" en oración y cuantos realmente han llegado a ese dialogo verdadero en la presencia de Dios?

Los momentos de la oración.

“cerca está Yahveh de los que le invocan, de todos los que le invocan con verdad.”

Salmos 145,18

Es común, sobre todo hoy en día, en nuestra sociedad, el que cada vez menos personas se dan el tiempo para realizar este dialogo con Dios. Y cuando queremos volver a encontrarnos con Él por alguna necesidad (la mayoría de las veces) o por agradecimiento, se nos dificulta porque hemos perdido la práctica en ello. La oración es un ejercicio que fortalece el espíritu y nos mantiene cerca de la Gracia de Dios.

Por ello, si nos encontramos en una situación así podemos tomar estos momentos que nos dan luz para encontrarnos nuevamente en el camino del dialogo espiritual.

Adoración y alabanza.

Cuando le dices a Dios que te das cuenta de que Él te creó, y le dices que lo adoras, que lo respetas y lo amas sobre todas las cosas porque es tu Dios.

Petición.

Cuando pides a Dios algo que necesitas o que te gustaría que te diera. ¿Y qué puedes pedir?

  • Puedes pedir ¨ cosas espirituales ¨ como por ejemplo que te ayude a vencer un defecto, que te ayude a acercarte más a Él, que te ayude a rezar mejor ...
  • Puedes pedir ¨cosas materiales ¨ como por ejemplo que te ayude a encontrar un trabajo, a juntar para pagar esa deuda, a curarte de esa enfermedad...
  • Puedes pedir perdón, cuando has pecado. Dile a Dios que te sientes mal, que te duele haberlo ofendido a El que es tan bueno contigo.
Intercesión.

Cuando le pides a Dios algo no para ti, sino a favor de otro, quienquiera que sea.

Pide, pide mucho a Dios por otros: por tu esposo/a, por tus hijos, por tu familia, por los enfermos, por los que sufren, por los que viven alejados de Dios, por el Papa, por la Iglesia, por México... No te canses de pedir por otros.

Imagínate cuanto bien puedes hacer tú solo, si a diario rezas a Dios por todas estas personas.

Esto se llama APOSTOLADO DE LA ORACIÓN y es, por ejemplo, si tú no puedes ir a un hospital a curar o consolar a los enfermos, pero si pides a Dios por ellos, es como si realmente fueras; tal vez tú no puedes convencer a tu amigo de que deje el mal camino, pero si rezas por él, Dios te escuchará y lo ayudará a alejarse del mal.

A Dios le gustan mucho los corazones generosos que se olvidan de sí mismos para pedir por otros.

Acción de gracias.

Cuando le dices a Dios ¨Gracias¨ por algo.

Dale gracias a Dios porque te ama, porque te ha creado, por permitirte vivir otro día, por el sol que te ilumina y te calienta, por la lluvia que humedece tu cosecha, por el amor de tu familia, por el trabajo que te permite llevar alimento a los tuyos, por la salud, por la alegría, por la paz.

Dale también gracias por la enfermedad, por la tristeza, por esa prueba que te ha costado pero que te ha acercado a Él, por ese negocio que no te salió bien.

Dale gracias por ser tan bueno y perdonarte una y otra vez tus mismas ofensas.

Ofrecimiento.

También puedes decirle a Dios que le ofreces algo que te cuesta trabajo como regalo para Él porque lo amas.

Ofrécele no volver a hacer lo que sabes que le ofende; ofrécele hacer ese sacrificio que tanto te cuesta pero que a Él le gustaría que hicieras.

El ofrecer estos pequeños regalos a Dios, muchas veces es el modo más bello de decirle: ¨Señor, yo te amo¨ con obras y no sólo con la boca...

La respuesta.

El complemento de la oración se encuentra en la Biblia. Ya hemos comentado que la oración es un dialogo y que es Dios quien nos llama a ello. Por tanto, es natural que luego de escucharnos, nos dé una respuesta. Esta respuesta la encontramos en sus escrituras.

La importancia de dar lectura a las Sagradas Escrituras es porque si bien hay ocasiones que no logramos discernir con facilidad la respuesta en ellas; es la que nos dará pie para encontrar estas respuestas fuera de ella.

Dios se hace presente en nuestra vida cotidiana, dando respuesta a cada una de nuestras plegarias. Somos nosotros quienes debemos estar atentos a su respuesta y para ello, como dijimos antes, debemos tener un espíritu bien entrado en la oración, para tener esa apertura a la razón y encontrar la respuesta de Dios en la Biblia, en una llamada telefónica, en un evento, en un saludo, hasta en un comercial de televisión. Ser constantes con la oración nos lleva a ser más claros en esa búsqueda y no frustrarnos pensando que no somos escuchados.

Los Santos y la oración.

Un apoyo importante podríamos encontrarlo en lo que los santos nos comentan acerca de la oración.

“Dios atiende siempre nuestra oración, aunque no nos dé lo que le pedimos. Él sabe lo que nos conviene. Como Padre amoroso que es, nunca dará a su hijo lo que pueda hacerle daño o no le convenga, aunque se lo pida llorando”.

San Agustín

San Agustín nos invita a ser mansos y humildes. Entendamos que nosotros pedimos bajo la limitación de nuestro entendimiento. Pero es Dios quien nos conoce mejor que nadie, aún más que nosotros mismos y por ello, solo nos da lo que sabe es mejor para nosotros.

“Dios da la gracia sólo a los que se la piden; por tanto, sin oración no puede haber salvación “.                              

Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás de Aquino, nos recuerda que Dios lo sabe todo, él nos invita a este dialogo, y es solo a través de este dialogo que encontraremos respuesta, pues Dios respeta nuestra libertad de decidir si queremos o no su ayuda. Él esta pacientemente esperando la oportunidad de ayudarnos como el Padre amoroso que es.

“En la oración es donde Jesucristo da luz para conocer las verdades”.

Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús, encontró la luz de Jesús en el silencio de la oración personal, donde el ruido del mundo no entra y deja un silencio para el alma y Dios. Ahí donde reside y nos encontramos con Él.

 “En la oración mental es donde encuentro el aliento de mi caridad. Lo más importante es la oración; suprimirla no es ganar tiempo sino perderlo. Dadme un hombre de oración y será capaz de todo”.      

                                                               San Vicente de Paul

San Vicente de Paul, muy cierta su reflexión, pues cuantas ocasiones perdemos el sentido de nuestra oración por querer expresarla verbalmente. Dios que nos conoce, pone en nosotros ese conocimiento de nuestra verdadera necesidad y la de los demás.

“La oración es el mejor medio para obtener la conversión de los pecadores, la perseverancia de los justos y el alivio de las almas del Purgatorio”.                                           

San Antonio María Claret

San Antonio María Claret, nos recuerda que con la oración también evangelizamos al ser ejemplo vivo de los frutos de la misma oración. Mostrar la caridad por aquellos que no pueden ayudarse a sí mismos, siendo para ellos hermanos verdaderos en comunidad cristiana; orando por los que no saben, por los que se avergüenzan, por los que han partido y requieren de ese apoyo para llegar a la Gloria de Dios. La oración es la herramienta más plena con la que podemos ayudar a nuestros hermanos, sin importar la distancia, el tiempo ni la situación, es la forma más sencilla, pero a la vez más sublime de ayudar a un hermano necesitado.

 

 

 

La oración es un camino de reconocimiento hacia el Padre.

7.«Pidan y Dios les dará, busquen y encontrarán, llamen y Dios les abrirá.

8. Porque todo el que pide recibe, el que busca encuentra, y al que llama, Dios le abre.

9. ¿Quién de ustedes, si su hijo le pide pan le da una piedra?;

10. O si le pide un pez, ¿le da una serpiente?

11. Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡Cuánto más su Padre del cielo dará cosas buenas a los que se las pidan!

Mt 7,7-11

Jesús nos presenta en estas citas bíblicas la esencia del por qué hacer oración. Y la respuesta de como toma nuestras oraciones el Padre amoroso y justo que tenemos en Dios.

En grupo, realicen esta Lectio divina viviendo los pasos para ello:

  • Leer - ¿Qué dice el texto?
    • Previa oración (Invocación al Espíritu Santo) pidamos a Dios nos ilumine con las citas que nos presenta el día de hoy.
    • Leamos con atención de forma pausada sin apresurarnos y sin temor a no entender, recordemos que vamos de la mano de Dios, pues es Él quien nos ha llamado a este dialogo.
  • Meditar - ¿Qué me dice a mí, en lo personal este texto?
    • Después de haber leído, tomemos un momento en silencio.
    • Hagamos como nos recomienda San Vicente de Paul, una oración mental pidiendo discernimiento a Dios sobre lo que busca en mi a través de la lectura de la cita.
    • En lo posible, dejemos fuera todo pensamiento mundano (el trabajo, la familia, la salud), en este momento es mi mejor amigo quien quiere mi atención para decirme algo de lo cual necesito conocer.
  • Rezar - ¿Qué le quiero decir yo a Dios sobre el texto que me ha presentado?
    • Una vez hayamos meditado (entendido) el mensaje que Dios me ha querido decir, sabemos que espera un acercamiento a Él.
    • Continuemos con el dialogo que Él nos ha abierto y expresémosle nuestro sentir sobre su comentario (versículos) que nos ha dado.
  • Actuar - ¿Qué hacer como resultado de la oración? Mi compromiso
    • Es momento de reflexionar, lo que me ha querido decir.
    • Es momento de reflexionar, lo que yo he entendido de su palabra.
    • Es momento de comprometerme para hacer un cambio, agradecer, pedir perdón y renovar mi amor hacia Él, mediante mis actos.
    • Es momento de que mi (nuestra) Fe, se transforme en obras.
  • Finalmente cerremos nuestro compromiso con una oración personal y luego grupal si es que nos encontramos en reunión o con nuestro cónyuge en la que demos Gloria y gracias a Dios por el momento que tuvimos con Él.

San Ignacio de Loyola.  

Fundador de la Compañía de Jesús, a la cual pertenece nuestro Papa Francisco I, fue un hombre entregado a la fe y a Jesucristo. A el debemos los “Ejercicios Espirituales” que nos ayudan en gran medida a conocer mediante la oración, nuestro destino como católicos.

Él nos regala esta oración que guarda en su sencillez, la maravilla de entregarnos y reconocer a Dios como nuestro Señor.

 Toma, Señor, y recibe

toda mi libertad,

mi memoria,

mi entendimiento

y toda mi voluntad;

todo mi haber y mi poseer.

 

Tú me lo diste,

a Ti, Señor, lo retorno.

Todo es Tuyo:

Dispón de ello

según Tú Voluntad.

 

Dame Tu Amor y Gracia,

que éstas me bastan.

Amén.

 

 

Padre Nuestro.

A través del Padrenuestro vamos a hablar con nuestro Padre Dios. Se trata de vivir las palabras de esta oración, no solo de repetirlas sin fijarnos en lo que estamos diciendo. El Padrenuestro está formado por un saludo y siete peticiones.

Saludo

PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO. Con esta pequeña frase nos ponemos en presencia de Dios para adorarle, amarle y bendecirle.

 

¡PADRE!: Al decirle Padre, nosotros nos reconocemos como hijos suyos y tenemos el deseo y el compromiso de portarnos como hijos de Dios, tratar de parecernos a Él. Confiamos en Dios porque es nuestro Padre.

PADRE “NUESTRO”: Al decir Padre Nuestro reconocemos todas las promesas de amor de Dios hacia nosotros. Dios ha querido ser nuestro Padre y Él es un Padre bueno, fiel y que nos ama muchísimo. “Padre Nuestro” porque es mío, de Jesús y de todos los cristianos.

“QUE ESTÁS EN EL CIELO”: El cielo no es un lugar sino una manera de estar. Dios está en los corazones que confían y creen en Él. Dios puede habitar en nosotros si se lo permitimos. Dios no está fuera del mundo, sino que su presencia abarca más allá de todo lo que podemos ver y tocar.

Las siete peticiones

Después de ponernos en presencia de Dios, desde nuestro corazón diremos siete peticiones, siete bendiciones. Las tres primeras son para dar gloria al Padre, son los deseos de un hijo que ama a su Padre sobre todas las cosas. Las cuatro últimas le pedimos su ayuda, su gracia.

1.SANTIFICADO SEA TU NOMBRE: Con esto decimos que Dios sea alabado, santificado en cada nación, en cada hombre. Depende de nuestra vida y de nuestra oración que su nombre sea santificado o no. Pedimos que sea santificado por nosotros que estamos en Él, pero también por los otros a los que todavía no les llega la gracia de Dios. Expresamos a Dios nuestro deseo de que todos los hombres lo conozcan y le estén agradecidos por su amor.

Expresamos nuestro deseo de que el nombre de Dios sea pronunciado por todos los hombres de una manera santa, para bendecirlo y no para blasfemar contra él. Nos comprometemos a bendecir el nombre de Dios con nuestra propia vida.

 

2.VENGA A NOSOTROS TU REINO: Al hablar del Reino de Dios, nos referimos a hacerlo presente en nuestra vida de todos los días, a tener a Cristo en nosotros para darlo a los demás y así hacer crecer su Reino; y también nos referimos a que esperamos a que Cristo regrese y sea la venida final del Reino de Dios.

Cristo vino a la Tierra por primera vez como hombre y nació humildemente en un establo. En el fin del mundo, cuando llegue la Resurrección de los muertos y el juicio final, Cristo volverá a venir a la Tierra, pero esta vez como Rey y desde ese momento reinará para siempre sobre todos los hombres. Se trata de ayudar en la Evangelización y conversión de todos los hombres. Hacer apostolado para que todos los hombres lo conozcan, lo amen.

Pedimos el crecimiento del Reino de Dios en nuestras vidas, el retorno de Cristo y la venida final su Reino.

3.HÁGASE TU VOLUNTAD EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO: La voluntad de Dios, lo que quiere Dios para nosotros es nuestra salvación, es que lleguemos a estar con Él.

Le pedimos que nuestra voluntad se una a la suya para que en nuestra vida tratemos de salvar a los hombres. Que en la tierra el error sea desterrado, que reine la verdad, que el vicio sea destruido y que florezcan las virtudes.

4.DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA: Al decir “danos” nos estamos dirigiendo a nuestro Padre con toda la confianza con la que se dirige un hijo a un padre.

Al decir “nuestro pan” nos referimos tanto al pan de comida para satisfacer nuestras necesidades materiales como al pan del alma para satisfacer nuestras necesidades espirituales. En el mundo hay hambre de estos dos tipos, por lo que nosotros podemos ayudar a nuestros hermanos necesitados.

5. PERDONA NUESTRAS OFENSAS COMO TAMBIÉN NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN.

PERDONA NUESTRAS OFENSAS: Los hombres pecamos y nos alejamos de Dios, por eso necesitamos pedirle perdón cuando lo ofendemos. Para poder recibir el amor de Dios necesitamos un corazón limpio y puro, no un corazón duro que no perdone los demás.

COMO TAMBIÉN NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN: Este perdón debe nacer del fondo del corazón. Para esto necesitamos de la ayuda del Espíritu Santo y recordar que el amor es más fuerte que el pecado.

 

6. NO NOS DEJES CAER EN TENTACIÓN: El pecado es el fruto de consentir la tentación, de decir sí a las invitaciones que nos hace el demonio para obrar mal. Le pedimos que no nos deje tomar el camino que conduce hacia el pecado, hacia el mal. El Espíritu Santo nos ayuda a decir no a la tentación. Hay que orar mucho para no caer en tentación.

7. Y LÍBRANOS DEL MAL: El mal es Satanás, el ángel rebelde. La pedimos a Dios que nos guarde de las astucias del demonio. Pedimos por los males presentes, pasados y futuros. Pedimos estar en paz y en gracia para la venida de Cristo.

AMÉN: Así sea.

Como te das cuenta, al rezar el Padrenuestro, le pides mucha ayuda a Dios que seguramente Él te va a dar y al mismo tiempo te comprometes a vivir como hijo de Dios.

 

 

Introducción al tema.

“Que el Señor del cielo los acompañe, tenga misericordia de ustedes y les conceda su paz.”

Tob 7,6-14

El matrimonio tiene su origen en Dios, quien al crear al hombre lo hizo una persona que necesita abrirse a los demás, con una necesidad de comunicarse y que necesita compañía. No está bien que el hombre esté solo, hagámosle una compañera semejante a él. (Gen 2,18)

El matrimonio no es efecto de la casualidad o consecuencia de instintos naturales inconscientes. Es una sabia institución del Creador para realizar su designio de amor en la humanidad. Por medio de él, los esposos se perfeccionan, y crecen mutuamente. Colaborando con Dios en la procreación de nuevas vidas.

Historia.

Jesucristo nos hace ver que el matrimonio es una llamada de Dios, es una vocación divina.

El matrimonio es una comunidad de amor, camino de salvación personal y del otro. Las parejas están llamadas al amor, entre más amen, más cerca estará Dios, pues Él es AMOR. Siempre hay que dar, buscar la felicidad del otro, no la propia.

Jesús eleva la institución natural del matrimonio a la dignidad de sacramento, debido a su importancia. No se conoce el momento preciso, pero conocemos como se refería a él en varias citas bíblicas.

El matrimonio no es un contrato, sino una alianza, es decir, es un acuerdo entre dos personas libres y conscientes. Unidad de hombre y mujer. Es para toda la vida, corriendo la misma suerte los dos. Con una vida en común, llamada a amarse.

El matrimonio nos llama a la Unidad: Dios instituyó el matrimonio desde un principio, como una unión exclusiva de uno con uno. Es un amor fiel hasta la muerte.

El matrimonio es indisoluble: nada puede separar al hombre y a la mujer, sólo la muerte. Cuando por razones que no están en nuestras manos, hay una separación, hay que seguir viviendo como si se estuviese casado. El divorcio no se permite entre los bautizados.

SANTA MONICA.

El nombre de Mónica significa “dedicada a la oración y a la vida espiritual”.

Santa Mónica es famosa por haber sido la madre de San Agustín y por haber logrado la conversión de su hijo.

Ella deseaba dedicarse a la vida de oración y soledad, pero sus padres decidieron unirla en matrimonio con un hombre llamado Patricio. Este era un buen trabajador, pero terriblemente malgeniado, y además mujeriego, jugador y sin religión ni gusto por la espiritualidad.

La hizo sufrir por 30 años y tuvo que aguantar los tremendos estallidos de ira de su marido que gritaba al menor disgusto, pero éste jamás se atrevió a levantar la mano contra ella.

Tuvieron 3 hijos: 2 varones y una mujer. Los dos menores fueron su alegría y consuelo, pero el mayor Agustín, la hizo sufrir por 12 años.

Patricio no era católico, y aunque criticaba el mucho rezar de su esposa y generosidad tan grande con los pobres, nunca se oponía a que ella se dedicara a estas buenas obras. Mónica rezaba y ofrecía sacrificios por su esposo quien en el año 371 alcanzo la gracia de Dios, haciéndose bautizar y que lo mismo le siguió la suegra, mujer terriblemente colérica que por meterse demasiado en el hogar de su nuera le había amargado la vida a la pobre Mónica.

Cuando muere Patricio, Agustín tenía 17 años y empezaron a llegarle a Mónica noticias cada vez peores, de que el joven llevaba una vida poco santa. Tan es así que, entre sus tropiezos, Agustín se hizo socio de una secta llamada de los Maniqueos, que afirmaban que el mundo no lo había hecho Dios, sino el Diablo.  Mónica que era bondadosa pero no cobarde, ni floja, al volver su hijo de vacaciones y empezar a oírle mil barbaridades contra la verdadera religión, lo echó sin más de la casa y le cerró las puertas, porque bajo su techo no quería albergar a enemigos de Dios.

En un momento, Mónica tuvo un sueño en el que se le consoló por la pérdida espiritual de su hijo; se le aseguró que su hijo volvería con ella. Cuando le conto este sueño a su hijo, este le dijo lleno de orgullo: “significa que te harás manequista”. A lo que ella respondió “En el sueño no me dijeron, mamá ira a donde su hijo, sino tu hijo volverá contigo”. Después de esto, faltaron aún 9 años para que Agustín se convirtiera. Y hoy en día es considerado como uno de los padres de la Teología Católica.

Miles de madres y de esposas se han encomendado en todos estos siglos a Santa Mónica, para que les ayude a convertir a sus esposos e hijos, y han conseguido conversiones admirables.

Leído un poco de la vida de Santa Mónica; ¿Te has identificado con alguna etapa de su vida? ¿Qué opinan acerca de su forma de resolver sus situaciones, mediante la oración y paciencia? ¿En la actualidad, podrían existir cónyuges que lleven a cabo cosas similares a Santa Mónica, para ayudar a sus parejas a acercarse a Dios? ¿Si tu cónyuge hiciera algo como Patricio, actuarías de la misma manera que Santa Mónica, cómo actuarías tú?

 

Actualidad.

"La unidad, la indisolubilidad y la apertura a la fecundidad son esenciales al matrimonio”.

Nos dice San Pío de Pieltrecina. “Recordad que el matrimonio comporta obligaciones difíciles que sólo la gracia de Dios puede hacer felices”.

En la actualidad es común conocer parejas que viven en unión libre, parejas que de manera racional buscan prepararse hacia una relación más madura, según su filosofía, a través de la convivencia mutua sin ataduras; lo que suele llamarse “calarse” “ver si pega” y que en su mayoría al no tener ataduras o normas explicitas sobre una relación madura, real, convergen en un tipo de relación fantasiosa. De ahí que se suela saber, en algunos casos, de parejas que deciden formalizar su relación y a la primera de vuelta se encuentran separados por no ser compatibles. ¿A qué se debe esto?

Existen diversos puntos que pueden llevar a una ruptura en una relación formalizada, más cuando se ha vivido en ese tipo de relaciones como se menciona. Esto porque aun cuando se vive ya juntos, existen ciertas libertades que te brinda el ser independiente, como, por ejemplo, disponer de tu tiempo sin tomar en cuenta el tiempo del otro. Tomar decisiones sin consultar a la pareja por considerar que solo a ti te afecta. Enfrentar crisis de forma separada sin lograr fortalecer un vínculo conyugal ante la adversidad.

En pocas palabras, es una especie de relación de noviazgo, con la variante de vivir juntos en la que se fortalece la independencia de cada uno por separado sin lograr una dependencia emocional saludable el uno del otro.

Algunos factores que tanto en esas relaciones como en las de matrimonios recién creados afectan son: La intolerancia, la independencia mal aplicada, la falta de limites hacia los familiares dentro de la sociedad conyugal, la situación laboral de ambos, la mala aplicación de derechos conyugales de uno hacia otro y por, sobre todo, la falta de espiritualidad y acercamiento a Dios.

Es normal ver sobre todo en las mujeres la necesidad imperante de tener una boda de ensueño, dejando el sacramento matrimonial como mero adorno a la boda social. Recordemos que la boda es un momento para los invitados, y el matrimonio es para toda la vida para los cónyuges. ¿Dónde tuvimos a Dios en nuestra boda? ¿Le dimos más importancia a lo social que a lo sacramental? ¿Podría ser que esto fuera un detonante para las crisis que pudimos haber vivido en el principio de la relación conyugal? Démonos un tiempo para compartir esto en grupo.

 

Lo que la psicología nos dice.

Un buen matrimonio realiza las siguientes tareas psicológicas:

  1. Separarse emocionalmente de la familia en la que crecieron, no al punto del distanciamiento, pero lo suficiente para que su identidad sea distinta de la de sus padres y hermanos.
  2. Desarrollar la unión en base a una intimidad e identidad compartida, y establecer simultáneamente límites para proteger la autonomía de cada miembro.
  3. Establecer una relación sexual plena y placentera y protegerla de las intromisiones del lugar de trabajo y las obligaciones familiares.
  4. Para las parejas con hijos, asumir el gran rol de la paternidad y absorber el impacto de la llegada de un bebé.
  5. Aprender a seguir trabajando para proteger la privacidad como pareja.
  6. Enfrentar y dominar las crisis inevitables de la vida.
  7. Mantener la fortaleza del vínculo conyugal ante la adversidad. El matrimonio debe ser un refugio seguro en el que la pareja sea capaz de expresar sus diferencias, enojos y conflictos.
  8. Usar el humor y la risa para mantener las cosas en perspectiva y evitar el aburrimiento y el aislamiento.
  9. Nutrir la relación y apoyarse mutuamente, satisfaciendo las necesidades de cada cónyuge en cuanto a la dependencia y ofreciendo aliento y apoyo continuo.
  10. Mantener vivas las primeras imágenes idealizadas y románticas de cuando se enamoraron, al tiempo que se enfrenta la realidad tal cual es, y a los cambios causados por el tiempo.

Los 7 consejos para un matrimonio católico maduro.

  1. El matrimonio es para amar. Amar es una decisión, no un sentimiento. Amar es donación, la medida del amor es la capacidad del sacrificio. Amar es buscar el bien del otro.
  2. El amor verdadero no caduca. Se mantiene fresco y dura hasta la muerte, a pesar de que toda convivencia a la larga traiga problemas. El amor, ama hoy y mañana. El capricho sólo ama hoy.
  3. Toda fidelidad matrimonial debe pasar por la prueba más exigente: la de la duración. La fidelidad es constancia. En la vida hay que elegir entre lo fácil o lo correcto.
  4. Seneca afirmó: Si quieres ser amado, ama. El verdadero amor busca en el otro no algo para disfrutar, sino alguien quien hacer feliz.
  5. El matrimonio, no es MARTIRmonio. Depende de ti que la vida conyugal no sea como una fortaleza sitiada, en la que, según el dicho, “los que están fuera, desearían entrar, pero los que están dentro, quisieran salir”.
  6. El amor matrimonial es como una fogata, se apaga si no la alimentas. Cada recuerdo es un alimento del amor. Piensa mucho y bien de tu pareja. Fíjate en sus virtudes y perdona sus defectos.
  7. Para perseverar en el amor hasta la muerte, vive las tres “Des”: DIOS, DIÁLOGO, DETALLES.
    1. Dios: “Familia que reza unida, permanece unida”
    2. Diálogo, para evitar que los problemas crezcan.
    3. Detalles: de palabra y de obra. “Qué bonito peinado” “¿Qué se te antoja comer?” “Hoy la cena la hago yo” “Nuestros hijos y yo estamos orgullosos de ti”

Matrimonio católico, matrimonio santo: ¡Éxito!

El camino de santidad que recorren los esposos juntos, como matrimonio, es posible, hermoso y extraordinariamente fecundo, y es fundamental para el bien de la familia, de la Iglesia y de la sociedad.

Como todo camino de santificación, también el matrimonio es difícil, cada día afrontas dificultades y pruebas para ser fieles a nuestra vocación, para cultivar la armonía conyugal y familiar, para cumplir nuestra misión de padres y para participar en la vida social.

Los matrimonios católicos, bajo el sacramento del matrimonio, tenemos la garantía de éxito en nuestra relación. Apegados la fe que nos mueve, sabiendo que en nuestro sí ante el altar, aceptamos a Dios entre nosotros. No cabe duda que tenemos un camino que seguir como pequeña comunidad; como iglesia doméstica.

No somos matrimonios perfectos; pero por amor en Cristo, somos uno solo en él. Y con el sacramento matrimonial, compartimos la vida, las penas, las alegrías, triunfos y dolores.

Cimentamos nuestra relación en el DIALOGO con la virgen María como intercesora y Jesús como medio para llegar a un acuerdo común en los momentos de discordia.

La Iglesia Católica no nos deja solos y es ella quien nos guía en este camino de santidad conyugal. Por ello, debemos estar atentos a su enseñanza, mediante el ritual de la misa, el acercamiento a las Horas Santas y la lectura tan importante de la Palabra de Dios en familia.

Aprovechemos nuestro caso particular, en el que además de la Iglesia Católica, tenemos el apoyo del Movimiento Familiar Cristiano, que, mediante el Ciclo Básico de Formación, nos encamina y evangeliza por medio de los temas, actividades, reuniones y retiros para formarnos como verdaderos matrimonios católicos.

Seamos conscientes de este presente y consultemos con nuestro cónyuge si hemos, mediante acto de análisis personal, si hemos realmente valorizado las herramientas que han llegado a nuestras manos. Y estamos dispuestos a servir como nos han servido y aún más.

Meditemos: ¿En dónde se encuentra mi matrimonio?

Después de haber leído el tema, es tiempo de aplicarlo a nuestro matrimonio y analizar que tanto hemos avanzado, y hemos aprovechado de estas herramientas.

EXIGENCIAS BÁSICAS.

  1. Estudio del Tema. ¿Damos con sinceridad, un tiempo en matrimonio para leer y estudiar el tema? ¿Con que anticipación preparamos el tema y nuestras dudas?
  2. Hospitalidad. ¿Realmente me preocupo por la hospitalidad de recibir a mis compañeros? ¿Les dedico un tiempo de calidad o solo cuento el tiempo para que se retiren? ¿Les abro las puertas de nuestra casa o aún tengo pena o desconfianza para recibirlos?
  3. Vida en equipo. ¿Comparto nuestras experiencias y sentir al equipo o sigo guardándome las cosas? ¿Estoy atento a los comentarios de los demás y valoro su confianza al contar sus experiencias? ¿Conozco realmente a mis compañeros de equipo? ¿Cuál es el segundo nombre de mi compañero de al lado (no el de tu esposo o esposa)? ¿Se cuál es el color de la casa del compañero que tengo a un lado o enfrente?
  4. Vida en oración. ¿He asistido puntualmente a misa los domingos a alguna parroquia y a la parroquia sede (María Auxiliadora) los domingos de primer mes? ¿Asistimos a la Hora Santa cada mes? ¿Me he preocupado por saber cómo se lleva a cabo la misa, conozco el ciclo del año litúrgico? ¿Si asisto a misa y Hora Santa, estoy realmente en comunión con Cristo o solo soy un mueble más que adorna la Iglesia y lucho por no dormir? ¿Cuándo fue la última vez que tome la Biblia y que no fuera por cuestiones del Tema o del MFC? ¿Asisto a retiros y reuniones generales o dejo mi crecimiento espiritual para después?
  5. Uso de los bienes materiales. ¿Apoyo con lo que me toca de la despensa? ¿Sigo pensando que la gente del comedor o cualquier necesitado es solo un oportunista sin oficio ni beneficio? ¿Ofrezco de corazón lo poco o mucho que puedo dar? ¿Apoyo en actividades del MFC o cualquier organización de beneficio? ¿Doy ofrenda en misa para apoyar a la Iglesia? ¿Doy aportaciones o doy sobras de lo que tengo en mi bolsillo a la hora de la ofrenda de la reunión de grupo? ¿Confío en que lo que doy es para beneficio de todos o sigo con dudas al respecto? ¿Si tengo dudas, las tengo porque no pregunto o porque no me saben contestar?
  6. Compromiso de servicio. ¿Trabajo con mi equipo para realizar el comedor cuando nos toca? ¿Me entrego de lleno a este servicio o solo cumplo con llevar la comida? ¿Atiendo a mi hermano necesitado o llego a filosofar sobre la inmortalidad del cangrejo? ¿Me preparo con mis compañeros para cuando nos toca participar de la misa o me preparo para ver que excusa no he dado para dejar de ir? ¿Me preparo espiritualmente cuando nos corresponde llevar la Hora Santa o todo lo dejo en manos de Dios y del promotor para que me diga que decir?

CON MI CÓNYUGE.

  1. ¿Me tomo el tiempo para decirle al menos una cosa positiva sobre su persona, en el día? ¿Cuándo fue la última vez que resalte una cualidad de su forma de ser?
  2. ¿Seguimos discutiendo o hemos iniciado el proceso de dialogo conyugal para resolver los problemas que se presentan?
  3. ¿Participo en la educación, atención y formación espiritual de mi hijo(a) o se lo dejo aún a mi cónyuge? ¿Qué piensa el(la) al respecto?
  4. ¿Hemos hecho un momento especial (una hora, un día) dedicado únicamente a nosotros? ¿Qué actividad realizan en ese momento?
  5. ¿Le he preguntado a mi cónyuge como se siente; como me percibe?

CONMIGO MISMO.

  1. ¿Traigo la misma actitud que cuando inicie con el movimiento? (Si fue optimista y positiva, ¡Excelente! Si entre negativo, sigo igual o he cambiado mi actitud).
  2. ¿Me nace ser más participativo con las actividades que se realizan en el sector?
  3. ¿Agradezco que mi cónyuge me haya “obligado” a entrar al MFC? O ¿Agradezco que mi cónyuge haya aceptado por mí, entrar al MFC?

Existen más preguntas que podríamos realizar, pero consideramos apropiado que esto sea un tema de sobremesa en familia y lleguemos a acuerdos y veamos los beneficios que hemos logrado al ser parte del MFC.

Como punto a parte, para un matrimonio exitoso, dejamos abierta la pregunta ¿Hago que mis hijos participen de los temas en familia? ¿Si no lo hago, por qué no? Si lo he logrado ¿Cómo lo lograste? ¡Comparte!

¡Manos a la obra! Actuemos.

Los temas que llevamos en el MFC y con lo demás que tenemos como herramienta, hagamos un alto este fin de semana y preguntémonos, ¿Qué nos hace falta para seguir creciendo como matrimonio católico exitoso? Atendamos a esta pregunta y pongamos en acción lo que consideremos necesario para corregir y motivarnos con lo que ya hemos logrado.

¡ES TIEMPO DE ACTUAR!

Un referencial de nuestro movimiento es que es “Familiar” Por ello hagamos el propósito de que nuestros hijos participen de un tema del CBF.  Que participen y luego entrevistémoslos, que te digan su opinión, que les pareció y que consejo tienen para hacer la dinámica más amena para ellos. Llevemos estos comentarios a nuestro promotor para que puedan canalizarlos a los zonales y áreas.

Además, hagamos el propósito de romper el hielo con el matrimonio vecino. Hablemos del movimiento, invitémoslo a una reunión de equipo para que conozca de nuestro movimiento. Hagamos el propósito de no desistir hasta lograr el Sí, poniendo el mismo empeño que pusimos con la novia(o) cuando jóvenes. Igualmente, coméntalo con tu promotor para que agende una de las reuniones a tu invitado.

El movimiento somos todos, es tiempo de participar activamente de este llamado a la evangelización.

Vídeo recomendado.

UP

Es difícil igualar la extraordinaria belleza de los primeros minutos de esta película de Pixar que, con una brillante secuencia de imágenes y sin apenas diálogo, narra la historia de amor entre Carl y Ellie, desde que se conocen cuando eran unos críos hasta que Carl enviuda. Con una sencillez pasmosa, nos viene a contar que la magia del matrimonio reside en el día a día y que es necesario seguir adelante cuando falta alguno de los dos, por mucho que duela.

 

NATIVIDAD.

Historia de la familia cristiana por excelencia, modelo de vida para todas las demás. Esta producción, que contó con un considerable despliegue de medios, se centra en los obstáculos que tuvo que superar la familia de Nazaret. Pese a su designio divino, María y José no tienen privilegios y deben depositar toda su esperanza en Dios, aun cuando ni siquiera encuentren un lugar digno para traer al mundo a su Hijo.

 

 

CINDERELLA MAN.

No lo tuvo fácil la familia del boxeador James J. Braddock cuando éste perdió su licencia en plena Gran Depresión. Esta muestra del mejor cine comercial nos relata los hechos reales de un hombre cuyo amor por sus hijos y el empuje incondicional de su comprensiva y enamorada esposa, le ayudaron a salvar las contrariedades del asalto más complicado que tuvo que afrontar.

 

 

Referencias.

https://www.aciprensa.com/Familia/matri_maduro.htm

http://es.catholic.net/op/articulos/18341/cat/740/1-el-matrimonio-origen-y-sentido.html

https://www.aciprensa.com/madres/monica.htm

http://www.apa.org/centrodeapoyo/matrimonio.aspx

http://es.catholic.net/op/articulos/55009/cat/913/matrimonios-santos.html

http://mfctampicosector4.org/

 

 

 

 

OBJETIVO:

Hacer conciencia que la amistad brota de la convivencia progresiva y de la relación entre personas que tienen intereses mutuos.

Que los miembros de la familia aprendan a desarrollar las actitudes de comprensión, ayuda y acompañamiento que les hacen ser buenos amigos.
Provocar en los hijos el interés por otras personas, por su mejora y bienestar.

CONCEPTO:

La amistad es la capacidad de amar por reciprocidad y ayuda mutua.

El amigo se interesa por lo que le ocurre a la otra persona, por su bien, por las cosas que le agradan; siente una gran simpatía por esa persona y aprende a respetarla y a quererla cada vez más.
Desde pequeños hay que enseñar a los hijos a ser sociables, a saber relacionarse, porque sólo así tendrán en el futuro, capacidad para vivir la amistad.

 

La amistad es un camino que nos permite ir acompañados en nuestra vida y estar más dispuestos a ser mejores y a ayudar al amigo a que vaya logrando lo mismo.

Para aprender a ser amigo, además de existir el afecto y la simpatía, la relación debe estar basada en la verdad, la sinceridadla lealtadla ayuda mutuala generosidadla comprensión y el compañerismo en las buenas y en las malas. Seremos mejores amigos en la medida en que luchemos por superarnos en la vivencia de todo ese conjunto de valores.

Desde otra perspectiva, crecemos en el valor de la amistad, en la medida en que nos conocemos más a nosotros mismos, debido a que la amistad es una entrega de lo que uno es, para lograrlo hay que saber quiénes somos.

Una amistad no vivida correctamente puede llevar a nuestros hijos a sufrir “malas influencias”, que podremos advertir en un cambio de actitudes o en un desarrollo de hábitos negativos. Esto se debe no tanto a los otros, como a la dependencia a aceptar todo lo de los demás, sin utilizar los propios criterios.

Los padres educamos en la amistad cuando educamos en la sociabilidad, enseñando a los pequeños a jugar con otros, a compartir, a darse cuenta de que es capaz de aportar y de recibir, a respetar las reglas en un juego, a comprometerse en definitiva con el grupo.

También educamos en amistad interesándonos por sus cosas y por su intimidadPero sobre todo les enseñamos viviendo nuestras propias amistades. Tienen que ver en los padres personas dispuestas a comprometerse, a enriquecerse mutuamente y a no aprovecharse de sus amigos para construirse una vida personal agradable. Si están acostumbrados a la superficialidad, buscarán amigos orientados a ese fin.

Entre padres e hijos puede y debe haber amistad, pero la relación no puede quedarse solo ahí. Los padres ante todo deben ser padres y ni pueden nunca sustituir a los amigos.

Al inculcar el valor de la amistad, podemos estar seguros de que les facilitaremos a nuestros hijos el tener una vida más feliz, porque los aceptarán como son, se enriquecerán dando y recibiendo, serán más generosos, se sentirán seguros, serán sinceros y sobre todo, descubrirán que la amistad llena a las personas, porque es un servicio de amor a los otros.

COMO TRANSFORMAR EL VALOR EN ACTITUD DE VIDA:

  • Tener la fuerza de separase de los “amigos” que nos perjudican, ya que la amistad es una mutua ayuda para ser mejores.
  • No permitir que el deseo de pertenecer a un grupo, nos haga aceptar o hacer cosas que contradicen aquello en lo que creemos y es valiosos.
  • Inculcar a nuestros hijos que aprendan cosas buenas de los amigos.
  • Enseñarles a ver la amistad como fuente de autoconocimiento.
  • Favorecer la amistad entre los hermanos y con los padres, creando un clima de confianza e interesándonos por todo lo que les ocurra.
  • Propiciar convivencias con nuestros compañeros, en las que realmente se tenga la oportunidad de conocer cosas importantes de los otros.
  • Mantener y cuidar a los amigos. Tener detalles con ellos.

La lealtad siempre debe acompañar a la amistad, hay que saber resguardar los valores que hay entre los amigos.

Introducción al tema.

“De que le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma”

Mc8,36

Muchos hemos escuchado en alguna ocasión la frase que dice, "católico ignorante, seguro protestante". Y debemos de entender este término -ignorante- desde el punto de vista espiritual, no así literal, de forma despectiva u ofensiva. La ignorancia que se menciona se debe adjudicar a una tibieza de nuestra parte por llevar una continuidad en nuestra formación.

Un católico nace con el bautismo, pero no se detiene ahí su formación, es un continuo crecimiento y fortalecimiento para alcanzar las Gracias prometidas por Dios, a lo largo de nuestro caminar por esta vida.

Esta fortaleza la obtenemos por los medios sacramentales efectivamente. Pero, así como el cuerpo requiere de ejercicio físico y trabajo o la mente de razonamientos para fortalecerse; así mismo nuestra espiritualidad necesita de su ejercicio.  Estos ejercicios se llevan a cabo de diversas formas. En nuestro caso particular, podemos asegurar que es a través de las obras de misericordia.

 

Historia.

Si hacemos un alto el día de hoy y nos ponemos a reflexionar acerca de nuestro propósito en la vida, ¿para que vivimos? La respuesta será muy diversa: "Para trabajar... para divertirme... para aprender... para ser feliz... para disfrutar del momento... o simplemente No sé... Entonces, ¿Será que para esto es que vivimos?

La espiritualidad nos lleva a darle sentido a nuestra vida; nos permite mantener la vista en las cosas importantes y discernir cuales son estas y a cuáles debemos dar mayor prioridad. Gracias a esto, es que encontramos realmente un sentido a nuestra vida.

San Ignacio de Loyola, pregunto una vez a San Francisco Javier, “Para que estudiaba". La respuesta de San Francisco fue rápida: "Porque quiero ser canónigo y ocupar un puesto importante en Navarra, quiero tener títulos, ser respetado".

San Ignacio de Loyola le sugirió que leyera cierto pasaje de la Biblia. Este pasaje cambio la vida de San Francisco Javier. Se ordenó sacerdote, junto con San Ignacio, participó en la fundación de la Compañía de Jesús; fue el primer misionero en la India y el Japón; murió cuando se dirigía a China para evangelizar.

¿Qué pasaje bíblico fue el que le sugirió San Ignacio de Loyola? Mc. 8, 36

Santo Tomás de Aquino en la Suma Teológica dice: "El mundo y el hombre atestiguan que no tienen en ellos mismos ni su primer principio ni su fin último, sino que participan de Aquél que es el ser en sí, sin origen y sin fin".

La realidad en que vivimos hoy, una sociedad materialista, donde cada vez más nos apartamos de la comunidad inmediata por dar pie a la sociedad tecnológica y que sin darnos cuenta, es esta misma comunidad tecnológica que nos puede llevar a perder si no la limitamos ya que la falta de contacto visual y físico, nos desvirtúa los sentimientos y emociones que tenemos y nos bloquea a ser seres sociales de nuestra propia comunidad. (Quien no ha vivido o conocido una experiencia donde cree entablar una comunicación virtual con una persona que resulta ser luego alguien totalmente distinto desde su forma de ser, hasta tal vez ni siquiera corresponder a su verdadera identidad fisiológica o quién no ha recibido invitaciones a dar "me gusta" a casos de niños terminales y que resulta ser que ni siquiera existe tal persona y solo es un evento mercadológico para atraer nuestra atención).

Santo Tomás de Aquino nos invita a darnos cuenta de que para que nuestra vida tenga sentido y alcance la plenitud, debemos vivir siempre de cara a Dios y no olvidemos que el rostro de Dios está en nuestro prójimo.

 

Santidad.

"El hombre santo es aquél que más se parece a Dios, porque Dios es Santo y su amistad lo ayuda a ser semejante a Él, santo como Él. Le permite ser un reflejo suyo hijo de Dios, como su Hijo Jesucristo”.

Todos estamos llamados a ser santos. La santidad en si misma es un camino que se lleva durante toda nuestra vida, es un aprendizaje constante a través del ejemplo de otros ya santos y de personajes vivos que buscan esa amistad con Dios.

Santo es aquél que se esfuerza y lucha por superar los obstáculos que le impiden acercarse más a Dios y lograr parecerse cada vez más a Cristo.

La santidad nos lleva a alcanzar la vida eterna. Ser santos supone un gran esfuerzo; y este esfuerzo lo llamamos vida espiritual, es decir, todas aquellas acciones y actividades que realizamos para alcanzar la amistad con Dios. Por tanto, nuestra vida espiritual dará frutos de eternidad, en la medida que hagamos caso de los llamados y exhortaciones de Dios.

 

Nuestra vida espiritual.

Si salimos a la calle y preguntamos al azar a alguien ¿Es usted católico, por qué se considera así? Encontraremos algunas respuestas como: "Si, porque voy a Misa de Gallo", "Si porque festejo las fiestas patronales", "Si porque creo en la virgencita", "Si, porque me encomiendo a San..." y podríamos agregar quizás "Si, porque pertenezco a un grupo parroquial o movimiento católico".

Las respuestas pueden ser variadas, y en su mayoría muestran un querer hacer de la fe, algo a nuestra medida, a nuestra conveniencia ocasional. Porque si a estas mismas personas preguntamos ¿Qué piensan de la Iglesia Católica? (a la cual ya han confirmado pertenecer) podremos ver respuestas como "Soy católico, pero...": critico al Papa... estoy de acuerdo con algunas cosas, pero en otras no.… si soy, pero realmente es porque mis papás no me preguntaron... no creo que deba confesarme con un sacerdote que a lo mejor es más pecador que yo, yo creo en la línea directa con Dios... Si soy, pero realmente no me comprometo en ninguna actividad de mi parroquia... Si creo, pero los domingos son para mi familia y para mí (o sea futbol o parrilladas) ... Soy católico, pero no voy a misa porque me aburre el padre (o no más siento que me regaña) ...

Y podemos encontrar más respuestas así, incluyamos tal vez las propias en las que nos escudamos para no fomentar nuestro ejercicio espiritual.

Todas estas respuestas y muchas más se pueden resumir en "Soy católico, pero no estoy dispuesto a transmitir el mensaje de Cristo a los demás" ¿Es acaso esto, ser católico? Estas actitudes denotan una carencia de vida espiritual, por lo que debemos replantearnos seriamente el lugar que ocupa Dios en nuestra vida. La Iglesia nos llama a no abandonar a Dios, a escucharle, a acogerle en la propia vida.

Si traemos esto a nuestra vida personal y conyugal, como parte de un movimiento, hagamos un alto y acto de conciencia, preguntémonos en este momento, ¿soy católico fiel o me digo ser católico? ¿Asisto verdaderamente a la misa dominical y las Horas Santas? ¿Vivo con verdadera fe el acto de la presencia de Cristo en la Eucaristía? ¿Participo de las actividades (reuniones generales, retiros, talleres, donación de despensa, ofrendas de grupo, etc.) con plena conciencia que es un acto al cual me comprometí yo y mi cónyuge ante Dios por servir o la o lo dejo llevar este apostolado solo? Pueden ser estas preguntas duras, pero necesarias para centrarnos realmente en si vivimos nuestra espiritualidad verdaderamente o solo somos un católico más que se llena de peros.

La vida espiritual católica es una vida que, si se adopta superficialmente, resulta difícil, insoportable o intolerante. Una vida espiritual católica que es vivida por compromiso social y no con Dios, es una vida pesada y llena de sacrificios vanos, que no nos llenará y que, por ende, nos hará claudicar.

Por otro lado, cuando se lleva una vida espiritual católica fiel a los preceptos de la Iglesia, todas las circunstancias que se viven, se viven por amor a Dios, por amor al prójimo. No buscas más "peros" no se busca la paja en el ojo ajeno, sino que comenzamos a buscar el amor que llevamos dentro para externarlo a nuestro hermano en Cristo. Quien se llena de espiritualidad, mediante las Horas Santas, La Santa Misa, El Rosario, ejerciendo y fortaleciéndose con las obras de misericordia. No ve más sacrificio en sus acciones, no duele el desprendimiento material ni el esfuerzo físico que se realice. Por el contrario, la espiritualidad nos llena de gozo y descanso en el mismo espíritu. Es entonces que verdaderamente encontramos el sentido a nuestra vida, porque habremos encontrado ese camino a la santidad, el camino que nos lleva a ser amigos de Dios, hijos de Dios, como su Hijo Jesucristo.

Los 7 pilares de la espiritualidad católica.

Ser católico es más que pertenecer a una religión. Consiste en ser discípulo de Cristo en constante formación. Por ello, una propuesta de edificación en la fe son estos 7 pilares que te mencionamos a continuación:

  1. La confesión.

Es el Sacramento mediante el cual Dios nos perdona los pecados cometidos después del Bautismo y recuperamos la vida de gracia, es decir, la amistad con Dios. Es la gran oportunidad que tenemos para acercarnos de nuevo a Dios que es nuestra verdadera felicidad.

  1. La oración.

Es a la vez algo fácil y difícil. Fácil porque hablar con Dios es algo que podemos hacer en cualquier momento, prácticamente en cualquier circunstancia. Y es difícil porque a veces no sabemos exactamente qué es hacer oración, porque las ocupaciones diarias nos absorben o simplemente porque hay una gran resistencia a sentarse un rato para hablar con Dios.

  1. Eucaristía.

Es el sacrificio mismo del Cuerpo y de la Sangre del Señor Jesús, que Él instituyó para perpetuar en los siglos, hasta su segunda venida, el sacrificio de la Cruz, confiando así a la Iglesia el memorial de su Muerte y Resurrección. Se trata de alimentarnos del cuerpo y la Sangre de Jesús y hacerlo parte de nosotros para llevarlo a los demás.

  1. Las escrituras.

Es tan importante como Dios pues es palabra de Dios. Hoy día en muchas familias católicas encontramos la Biblia como el libro sagrado de la casa.

 

  1. Ayuno.

Significa empobrecer el alma, rehusar su subsistencia por medio de abstenerse de alimento. El ayuno en las escrituras descansa sobre la verdadera auto-humillación y penitencia. El ayuno es el método de Dios para subyugar el alma carnal bajo la soberanía de Su Espíritu. Es un acto de expresar y demostrar pena por el pecado, una expresión de la pena y dolor interno por el pecado.

 

  1. Rosario.

¡Cuántas personas han logrado verse libres de pecados y de malas costumbres al dedicarse a rezar con devoción el santo Rosario! Son muchísimos los que por haber rezado con toda fe su Rosario lograron obtener una buena y santa muerte y ahora gozan para siempre en el cielo.

 

  1. Lectura espiritual.

La lectura espiritual nos fortalece el espíritu de Iglesia, así como la voluntad de siempre buscar la santidad. A veces con ver testimonios de otros hermanos nos motive a replantear muchas cosas en nuestra vida y nos ayuda a profundizar en el autoconocimiento. (Seamos entonces también nosotros mismos testimonios para nuestros hermanos, que los motive a profundizar en su servicio y su fe).

 

La espiritualidad cristiana católica es el resultado de un encuentro con el Señor, un encuentro que en algún momento de nuestra vida nos ha invitado y nos ha llamado a una conversión, dejar el hombre viejo para dar paso al hombre nuevo (como en el Kerygma, por ejemplo).

Necesitamos que las familias, pequeñas iglesias domésticas, sean un ambiente propicio donde esta espiritualidad crezca y se robustezca. Hagamos padres y madres empeñados en vivirla ellos mismos, para contagiar a sus hijos y demás familia.

Necesitamos vivir esta espiritualidad de cara al mundo, necesitamos formadores que sepan escuchar y alentar la unión con Cristo, laicos comprometidos.

Como miembros del cuerpo místico de Cristo y participes de un movimiento como el Familiar Cristiano, es nuestro compromiso el ser esos formadores, evangelizar mediante el ejemplo propio y dar testimonio de vida de acuerdo a los lineamientos de Nuestro Señor, mostrar el camino, la verdad y la vida que Él nos ha mostrado y al cual estamos llamados a seguir.

Obras de misericordia.

La espiritualidad católica que debemos fomentar como integrantes vivos del cuerpo místico de Cristo, se reflejan y se fortalecen mediante las obras de misericordia. Estas las podemos expresar desde el punto de vista del movimiento familiar cristiano de la siguiente forma:

OBRAS DE MISERICORDIA CORPORALES PARA EL MFC.

  1. Visitar a los enfermos.

Como miembros del MFC, somos una familia, y como tal, nos apoyamos en los momentos que se requiere. Cuando en nuestro equipo algún integrante presenta enfermedad, nuestro compromiso es apoyarlo en la medida de lo posible, alentándolo y según la gravedad de la enfermedad, ayudarlo en las labores de su hogar, confortándole junto con su demás familia.

 

  1. Dar de comer al hambriento.

Nuestra participación en el comedor comunitario es una excelente oportunidad para vivir esta obra de misericordia. La importancia del comedor es fundamental pues es en este lugar donde se conjunta la armonía del dar y recibir. Es reciproco pues el necesitado nutre su cuerpo y el servidor nutre su alma. De ahí que la razón de servir en el comedor no radica solo en el preparar y cumplir con el objetivo, sino de convivir y ver el rostro de Cristo en el hermano necesitado. No se trata de pagar, o preparar sino de servir al prójimo.

En este espacio podemos también anotar el donar despensas. Nuestra comunidad tiene mucha necesidad y el pensar que todos podemos dar algo, es parte de nuestra espiritualidad, entregar ese ayuno si es necesario cuando no tenemos más con tal de servir como Jesús Nuestro Señor nos mostró, con la entera confianza de su promesa de que aquello que demos nos será retribuido, eso es fe y espiritualidad pura.

 

  1. Dar de beber al sediento.

De la misma forma que alimentar al hambriento, es deber dar de beber con gusto y ánimo, con cariño y humildad.

 

  1. Dar posada al peregrino.

Como equipo, el peregrino es o son los matrimonios que conforman el equipo, visitante de nuestro hogar, espera ser recibido. A nivel diocesano practicamos este valor de dar asilo cuando hermanos de otros sectores o diócesis visitan nuestro sector por reuniones.

 

  1. Vestir al desnudo.

El movimiento familiar cristiano católico juvenil, una extensión del grupo de matrimonios, son ellos, nuestros jóvenes, quienes realizan actividades para ayudar en esta necesidad. Es nuestra obligación apoyarlos y contribuir en su desarrollo espiritual al brindarles la oportunidad de vivir su espiritualidad.

 

  1. Visitar a los presos

Un propósito tal vez, pues para llegar a esta obra, requerimos de una espiritualidad bien afianzada y que sea suficiente para conceder a quienes se ven privados de la libertad. Fortaleza espiritual que se requiere para enderezar el camino de quien falló y darle templanza a aquellos que permanecen injustamente presos.

 

  1. Enterrar a los difuntos.

Uno de los momentos dolorosos para cualquier persona y que no debe estar solo en momentos así. Nuestro deber como hermanos en Cristo es dar apoyo moral y económico dentro de las posibilidades de cada uno, esperando encontrar un consuelo semejante al llegar el momento en que nos toque vivirlo. Siempre experimentando afinidad con el hermano dolido.

 

OBRAS DE MISERICORDIA ESPIRITUALES.

Al tener como tema la espiritualidad, debemos poner especial interés en estos puntos, pues son los que nos fortalecerán hasta acercarnos al ideal de santidad que Dios espera de cada uno de nosotros, como individuo, conyugue y comunidad.

 

 

  1. Enseñar al que no sabe.

Nuestro apostolado debe llevarnos a la evangelización de los demás. Especial énfasis a los matrimonios que conocemos y que, con el conocimiento adquirido, se convierte en nuestro deber mostrarles mediante el testimonio de vida, el camino a Jesús desde el seno conyugal.

 

  1. Dar buen consejo al que lo necesita.

Para ello, debemos tener el compromiso de aprender durante los 3 niveles, los valores que se viven en el movimiento a través de las reuniones y sus 6 exigencias básicas. Siempre mediante la ayuda de la oración, fortalecernos de la mano de María con el Santo Rosario y la continuidad de la Santa Misa, encomendarnos a tener las palabras necesarias para quien pide el consejo.

 

  1. Corregir al que se equivoca.

La fortaleza espiritual se vive mediante la práctica de los valores que se presentan mes con mes. Ya que requerimos de ellos, en especial la humildad para saber corregir, pero, sobre todo, saber recibir la corrección que nos instruya y nos lleve a ser mejores católicos.

 

  1. Perdonar al que nos ofende.

Vivir la espiritualidad para llegar a tener la fortaleza para perdonar, debe llevarnos a transformar esa fuerza en humildad y amor tal como Jesús nos lo demostró al extremo de vivirlo en la Cruz. Entregar ese perdón a quien nos ofende, como lo recitamos en el Padre Nuestro, vivirlo y hacerlo verdad de corazón.

 

  1. Consolar al triste.

Las experiencias compartidas en las reuniones de equipo, deben invitarnos a experimentar empatía con los sentimientos de los matrimonios con los que convivimos y llevar esta empatía al más necesitado de nuestros hermanos. Esto lo podemos lograr con el crecimiento de la espiritualidad mediante la oración constante, Horas Santas y La Santa Misa, herramientas genuinamente entregadas por Cristo mismo a sus discípulos.

 

  1. Sufrir con paciencia los defectos del prójimo.

Tan importante punto, pues en esta actualidad somos tan dados a soltar a veces la lengua y la imaginación creando malos entendidos e hiriendo a quienes sin pensar dañamos con nuestras palabras. Todo producto de una intolerancia por los defectos del prójimo, sin tener la capacidad de ver los propios. Seamos pacientes y mostremos nuestra espiritualidad dejando de lado los defectos ajenos, preocupándonos por aminorar los propios.

 

  1. Rezar a Dios por los vivos y los difuntos.

La espiritualidad nos lleva a un acercamiento más íntimo con Dios y esta intimidad nos despierta a la unidad que tenemos con los demás en comunidad. Por ello, el rezo constante por aquellos que comparten la vida en este mundo, como por aquellos que han partido. Rezar por los demás, es una práctica que demuestra que hemos comprendido realmente la espiritualidad católica.

Pues Cristo mismo nos mostró que Dios es un Dios de comunidad, no de individuos aislados.

Como miembros del movimiento, hicimos el compromiso de participar de las misas y las Horas Santas, un compromiso aún más importante, con Dios quien nos mostró su bondad y amor por nosotros al darnos las herramientas para vivir en comunidad, como matrimonios y familias. Un Don, un regalo que nos une como hermanos.

 

Referencias.

http://catoliscopio.com/2016/04/27/los-7-pilares-de-la-espiritualidad-catolica/

http://es.catholic.net/op/articulos/2577/la-espiritualidad-cristiana.html#

http://www.vicariadepastoral.org.mx/ii_asamblea/hojas/espiritualidad.html

https://www.aciprensa.com/recursos/obras-de-misericordia-1431/

OBJETIVO.

Que cada miembro de la familia distinga aquellos gustos personales que le pueden perjudicar para mejorar como persona a fin de que aprenda a dominarlos.
Saber distinguir de acuerdo a planeamientos y criterios rectos y verdaderos, lo necesario de lo superfluo, lo moderado de lo que no lo es, para usar adecuada y razonablemente de los sentidos, el tiempo, el dinero, los esfuerzos, etc.

 

CONCEPTO.

La sobriedad es la capacidad de tomar de cada ofrecimiento que nos hagan, solo lo razonablemente necesario. Es usar bien todo lo que poseo, mi tiempo, mi esfuerzo, mi dinero, mis sentidos, etc.
En el mundo actual es frecuente no distinguir la diferencia entre necesidades y deseos. Una necesidad es algo indispensable que hay que satisfacer para poder vivir, como, por ejemplo: la necesidad de respirar, un deseo es algo que facilita la forma de vivir y hasta cierto punto la hace más cómoda, por ejemplo: adquirir una lavadora.
En este momento la sociedad consumista es un grave impedimento para la educación de la sobriedad; la publicidad sabe cómo captar nuestro interés y muchas cosas a nuestro alrededor nos incitan a consumir; en todos los campos los excesos están a la orden del día, los estímulos visuales, auditivos, táctiles, olfativos y del gusto que nos llegan por los medios masivos de comunicación, nos incitan a satisfacer nuestros sentidos hasta la saciedad o el  hastió; no es de extrañar en consecuencia que un buen número de personas vivan en una insatisfacción crónica por no obtener esos "niveles de éxito" a los que nos incitan los medios los medios. Debemos utilizar nuestra razón (inteligencia y voluntad) para discernir nuestras necesidades de nuestros deseos y cubrir de forma moderada nuestros gustos, estas actitudes nos h arán agradable la vida sin caer en los excesos que frecuentemente nos la dificultan. Hay un comercial de una bebida alcohólica que anuncia "Nada con exceso, todo con medida" esta invitación no la debemos considerar solo para el consumo del producto, sino como una norma de vida.
 
La sobriedad implica el autodominio libre y racional sobre nuestros propios impulsos, aplicando siempre los criterios que aceptemos como valiosos después de una reflexión previa. Un egoísmo desordenado nos conduce a sentirnos mal con nosotros mismos y a una carrera hacia el placer que nunca nos llena, que siempre acaba con la necesidad de más.
 
Quien practica la sobriedad sabe que: Es muy bueno dormir lo suficiente nada más, comer bien y con mucho gusto, pero comida que nutra y en la cantidad que no nos provoque malestar; que es bueno recibir y dar caricias, cuando se hace con amor y respeto; beber con moderación; querer poseer lo que en realidad necesitamos, etc.
Pudiera parecer que en cierta manera la sobriedad nos reprime y es justamente lo contrario, ya que, si carecemos de ella, estemos expuestos a todas las influencias a todos los vaivenes. En esto juega un papel importante la publicidad, ante la que, sin una formación bien cimentada, no podremos resistir. Este valor evita que nos "asfixiemos" en el materialismo y nos da un planteamiento mucho más humano de la vida, ya que desde luego en la vida debe haber lugar y tiempo para pasarla bien, pero sin que eso convierta en un fin que nos asfixie.
La sobriedad no va con la moda, pero no debe importarnos; la rebeldía de ir contracorriente cuando sea necesario, es un buen entrenamiento para el desarrollo de la personalidad.
 
La sobriedad es dar a las cosas su justo valor, no es ni mucho menos la obsesión por no gastar, que sería caer en el mismo vicio, pero al revés; se trata de encontrar el límite entre el gasto superfluo y el necesario.
Lo innecesario, aunque cueste solo un céntimo es caro, aconsejaba a sus discípulos el filósofo Séneca, nosotros debemos educar a los hijos en la utilización de su dinero, deben saber adquirir convenientemente las cosas, el dinero es necesario, pero hay que valorarlo en la justa medida. En la adolescencia deben aprender a administrarse y es bueno que tengan una asignación fija, eso les ayudara a ir forjando su autonomía y ser responsables.
 
Practicar la sobriedad se refiere también a la regulación y control sobre las cosas y artículos de moda y preguntarnos si las usamos o nos dominan; también al control del tiempo para usarlo acertadamente dando prioridad a lo que debemos en cada momento. Hay que cuidar la relación entre trabajo y tiempo libre, si damos a entender a los hijos que el trabajo es únicamente un modo de ganar dinero, es probable que ellos entiendan que la finalidad del tiempo libre sea gastar dinero.
 
La sobriedad contribuye a que seamos más felices porque nos hace valorar aquello que realmente vale la pena, aquello que nos llena, y no por poner nuestro interés en las cosas materiales, que no colman el espíritu humano.

 

COMO TRANSFORMAR EL VALOR EN ACTITUD.

Aprender a valorar lo que tenemos.
Contribuir al desarrollo del autodominio de los hijos, para que sepan no enfadarse, aunque no hayan conseguido lo que querían.
Enseñarles a dominar sus caprichos con alegría.
Acostumbrarles a sacarle todo el provecho a las cosas, sin intentar sustituirlas cuando aún sirven.
Analizar con ellos los anuncios y comerciales viendo como intentan convencernos.
Ayudarles a establecer criterios para adquirir las cosas y comprobar con ellos si sus acciones responden a los criterios establecidos.
Reflexionar con ellos sobre los motivos y porqués de sus gastos.

Ayudarles en el establecimiento de sus propios criterios, de acuerdo con un estilo personal.
Buscar acuerdos comunes entre padres e hijos.
Hacer que conozcan la situación económica de la familia y saber actuar en consecuencia.
Enseñarles la importancia de no estar atados al placer, controlando lo que les apetece.
Estimular en ellos grandes ideales para que en u jerarquía de valores no vayan por delante las cosas superficiales.
Ayudarles a superar sus impulsos de egoísmo.
Distinguir aquellos gustos personales que nos perjudican en nuestra mejora personal y aprender a gobernarlos.
Seamos honestos con nosotros mismos en distinguir nuestras necesidades de nuestros deseos.
Dedicar nuestro tiempo de una manera armoniosa a la familia, al trabajo, a los amigos, a los deberes ciudadanos y cristianos, sin excesos, ni faltas.

OBJETIVO:


Convertir la convivencia, el compartir la vida con los demás, en un medio de perfeccionamiento personal, de cultivar la paz y la armonía entre todos.

 

CONCEPTO:


La palabra convivencia significa vida en común. Una ayuda muy importante para poder convivir es practicar las buenas maneras. La buena educación hace más agradable la vida, no es grato toparse cada día con el mal gusto, la vulgaridad o la grosería.
En las relaciones humanas la amabilidad y la cordialidad facilitan mucho las cosas, son como un buen inicio para vivir el compañerismo e incluso la amistad. Sin embargo, el trato correcto es un valor superficial en sí mismo, es un adorno y por tanto es insuficiente. Hace lo bueno más bueno, pero no cambia lo malo. Una mala persona, educada, resulta un ser cínico.
El saber vivir juntos debe ser algo más que el aprendizaje simple de unas cuantas normas. Tienen que calar en el interior de cada uno, como algo que empapa la personalidad después de un proceso de formación iniciando por los padres en la infancia y en la adolescencia, de modo que a fuerza de repetir estos actos concretos y externos de buena educación, se convierta en un hábito y se asuman como valor.
Al principio las buenas maneras serán una simple copia o imitación de los modelos presentados por los adultos, pero van siendo asimilados a lo largo  de la vida y van formando parte de la propia persona, ayudándola a alcanzar su plena madurez. Las buenas maneras bien asimiladas, evitan que caigamos en el extremo de volvernos esclavos de las formas y nos dan la opción de romperlas cuando la ocasión lo exija. 
Con las buenas maneras se ejercita el autocontrol, llevando las riendas de nosotros mismos y dirigiendo los actos de nuestra vida. También son un entrenamiento para crecer en otros valores, por ejemplo, el saber convivir se manifiesta en el =disculpa= por la falta o el error; en el =por favor= para pedir ayuda; en el =muchas gracias= para demostrar gratitud; en el =con mucho gusto= para denotar complacencia; en el =felicidades= para indicar reconocimiento, en el =lo siento mucho= para compartir el dolor del otro; en el =pasa tú primero= a la entrada a algún lugar y en no hacer a los demás lo que no queremos nos hagan.
Algunos piensan que la buena educación se interpone o estorba a la espontaneidad, que es algo artificial y por lo tanto negativo. Esa es una idea equivocada porque equivale a igualar lo espontaneo con lo grosero. Incluso siguiendo este planteamiento, podemos herir a los demás justificándolo en “fue lo que me salió” en ese momento. No suele ser conveniente dar rienda suelta a lo instintivo, sin que sea analizado por la inteligencia.
En definitiva la buena educación es un comportamiento inteligente, propio de los seres humanos.


COMO TRASFORMAR EL VALOR EN ACTITUD DE VIDA.

 

  • Desarrollar buenas habilidades de comunicación que permitan saber hacer peticiones, ofertas y reclamos, así como escuchar, negociar, ayudar a solucionar conflictos, tensiones.
  • Establecer relaciones en un contexto de igualdad que den lugar a una cooperación más serena entre todos y no a competir unos con otros.
  • Ser cortes.
  • No abusar de la confianza, saber medir las palabras.
     
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