MATRIMONIO CATÓLICO MATRIMONIO EXITOSO

Martes, 31 Enero 2017 20:42

Introducción al tema.

“Que el Señor del cielo los acompañe, tenga misericordia de ustedes y les conceda su paz.”

Tob 7,6-14

El matrimonio tiene su origen en Dios, quien al crear al hombre lo hizo una persona que necesita abrirse a los demás, con una necesidad de comunicarse y que necesita compañía. No está bien que el hombre esté solo, hagámosle una compañera semejante a él. (Gen 2,18)

El matrimonio no es efecto de la casualidad o consecuencia de instintos naturales inconscientes. Es una sabia institución del Creador para realizar su designio de amor en la humanidad. Por medio de él, los esposos se perfeccionan, y crecen mutuamente. Colaborando con Dios en la procreación de nuevas vidas.

Historia.

Jesucristo nos hace ver que el matrimonio es una llamada de Dios, es una vocación divina.

El matrimonio es una comunidad de amor, camino de salvación personal y del otro. Las parejas están llamadas al amor, entre más amen, más cerca estará Dios, pues Él es AMOR. Siempre hay que dar, buscar la felicidad del otro, no la propia.

Jesús eleva la institución natural del matrimonio a la dignidad de sacramento, debido a su importancia. No se conoce el momento preciso, pero conocemos como se refería a él en varias citas bíblicas.

El matrimonio no es un contrato, sino una alianza, es decir, es un acuerdo entre dos personas libres y conscientes. Unidad de hombre y mujer. Es para toda la vida, corriendo la misma suerte los dos. Con una vida en común, llamada a amarse.

El matrimonio nos llama a la Unidad: Dios instituyó el matrimonio desde un principio, como una unión exclusiva de uno con uno. Es un amor fiel hasta la muerte.

El matrimonio es indisoluble: nada puede separar al hombre y a la mujer, sólo la muerte. Cuando por razones que no están en nuestras manos, hay una separación, hay que seguir viviendo como si se estuviese casado. El divorcio no se permite entre los bautizados.

SANTA MONICA.

El nombre de Mónica significa “dedicada a la oración y a la vida espiritual”.

Santa Mónica es famosa por haber sido la madre de San Agustín y por haber logrado la conversión de su hijo.

Ella deseaba dedicarse a la vida de oración y soledad, pero sus padres decidieron unirla en matrimonio con un hombre llamado Patricio. Este era un buen trabajador, pero terriblemente malgeniado, y además mujeriego, jugador y sin religión ni gusto por la espiritualidad.

La hizo sufrir por 30 años y tuvo que aguantar los tremendos estallidos de ira de su marido que gritaba al menor disgusto, pero éste jamás se atrevió a levantar la mano contra ella.

Tuvieron 3 hijos: 2 varones y una mujer. Los dos menores fueron su alegría y consuelo, pero el mayor Agustín, la hizo sufrir por 12 años.

Patricio no era católico, y aunque criticaba el mucho rezar de su esposa y generosidad tan grande con los pobres, nunca se oponía a que ella se dedicara a estas buenas obras. Mónica rezaba y ofrecía sacrificios por su esposo quien en el año 371 alcanzo la gracia de Dios, haciéndose bautizar y que lo mismo le siguió la suegra, mujer terriblemente colérica que por meterse demasiado en el hogar de su nuera le había amargado la vida a la pobre Mónica.

Cuando muere Patricio, Agustín tenía 17 años y empezaron a llegarle a Mónica noticias cada vez peores, de que el joven llevaba una vida poco santa. Tan es así que, entre sus tropiezos, Agustín se hizo socio de una secta llamada de los Maniqueos, que afirmaban que el mundo no lo había hecho Dios, sino el Diablo.  Mónica que era bondadosa pero no cobarde, ni floja, al volver su hijo de vacaciones y empezar a oírle mil barbaridades contra la verdadera religión, lo echó sin más de la casa y le cerró las puertas, porque bajo su techo no quería albergar a enemigos de Dios.

En un momento, Mónica tuvo un sueño en el que se le consoló por la pérdida espiritual de su hijo; se le aseguró que su hijo volvería con ella. Cuando le conto este sueño a su hijo, este le dijo lleno de orgullo: “significa que te harás manequista”. A lo que ella respondió “En el sueño no me dijeron, mamá ira a donde su hijo, sino tu hijo volverá contigo”. Después de esto, faltaron aún 9 años para que Agustín se convirtiera. Y hoy en día es considerado como uno de los padres de la Teología Católica.

Miles de madres y de esposas se han encomendado en todos estos siglos a Santa Mónica, para que les ayude a convertir a sus esposos e hijos, y han conseguido conversiones admirables.

Leído un poco de la vida de Santa Mónica; ¿Te has identificado con alguna etapa de su vida? ¿Qué opinan acerca de su forma de resolver sus situaciones, mediante la oración y paciencia? ¿En la actualidad, podrían existir cónyuges que lleven a cabo cosas similares a Santa Mónica, para ayudar a sus parejas a acercarse a Dios? ¿Si tu cónyuge hiciera algo como Patricio, actuarías de la misma manera que Santa Mónica, cómo actuarías tú?

 

Actualidad.

"La unidad, la indisolubilidad y la apertura a la fecundidad son esenciales al matrimonio”.

Nos dice San Pío de Pieltrecina. “Recordad que el matrimonio comporta obligaciones difíciles que sólo la gracia de Dios puede hacer felices”.

En la actualidad es común conocer parejas que viven en unión libre, parejas que de manera racional buscan prepararse hacia una relación más madura, según su filosofía, a través de la convivencia mutua sin ataduras; lo que suele llamarse “calarse” “ver si pega” y que en su mayoría al no tener ataduras o normas explicitas sobre una relación madura, real, convergen en un tipo de relación fantasiosa. De ahí que se suela saber, en algunos casos, de parejas que deciden formalizar su relación y a la primera de vuelta se encuentran separados por no ser compatibles. ¿A qué se debe esto?

Existen diversos puntos que pueden llevar a una ruptura en una relación formalizada, más cuando se ha vivido en ese tipo de relaciones como se menciona. Esto porque aun cuando se vive ya juntos, existen ciertas libertades que te brinda el ser independiente, como, por ejemplo, disponer de tu tiempo sin tomar en cuenta el tiempo del otro. Tomar decisiones sin consultar a la pareja por considerar que solo a ti te afecta. Enfrentar crisis de forma separada sin lograr fortalecer un vínculo conyugal ante la adversidad.

En pocas palabras, es una especie de relación de noviazgo, con la variante de vivir juntos en la que se fortalece la independencia de cada uno por separado sin lograr una dependencia emocional saludable el uno del otro.

Algunos factores que tanto en esas relaciones como en las de matrimonios recién creados afectan son: La intolerancia, la independencia mal aplicada, la falta de limites hacia los familiares dentro de la sociedad conyugal, la situación laboral de ambos, la mala aplicación de derechos conyugales de uno hacia otro y por, sobre todo, la falta de espiritualidad y acercamiento a Dios.

Es normal ver sobre todo en las mujeres la necesidad imperante de tener una boda de ensueño, dejando el sacramento matrimonial como mero adorno a la boda social. Recordemos que la boda es un momento para los invitados, y el matrimonio es para toda la vida para los cónyuges. ¿Dónde tuvimos a Dios en nuestra boda? ¿Le dimos más importancia a lo social que a lo sacramental? ¿Podría ser que esto fuera un detonante para las crisis que pudimos haber vivido en el principio de la relación conyugal? Démonos un tiempo para compartir esto en grupo.

 

Lo que la psicología nos dice.

Un buen matrimonio realiza las siguientes tareas psicológicas:

  1. Separarse emocionalmente de la familia en la que crecieron, no al punto del distanciamiento, pero lo suficiente para que su identidad sea distinta de la de sus padres y hermanos.
  2. Desarrollar la unión en base a una intimidad e identidad compartida, y establecer simultáneamente límites para proteger la autonomía de cada miembro.
  3. Establecer una relación sexual plena y placentera y protegerla de las intromisiones del lugar de trabajo y las obligaciones familiares.
  4. Para las parejas con hijos, asumir el gran rol de la paternidad y absorber el impacto de la llegada de un bebé.
  5. Aprender a seguir trabajando para proteger la privacidad como pareja.
  6. Enfrentar y dominar las crisis inevitables de la vida.
  7. Mantener la fortaleza del vínculo conyugal ante la adversidad. El matrimonio debe ser un refugio seguro en el que la pareja sea capaz de expresar sus diferencias, enojos y conflictos.
  8. Usar el humor y la risa para mantener las cosas en perspectiva y evitar el aburrimiento y el aislamiento.
  9. Nutrir la relación y apoyarse mutuamente, satisfaciendo las necesidades de cada cónyuge en cuanto a la dependencia y ofreciendo aliento y apoyo continuo.
  10. Mantener vivas las primeras imágenes idealizadas y románticas de cuando se enamoraron, al tiempo que se enfrenta la realidad tal cual es, y a los cambios causados por el tiempo.

Los 7 consejos para un matrimonio católico maduro.

  1. El matrimonio es para amar. Amar es una decisión, no un sentimiento. Amar es donación, la medida del amor es la capacidad del sacrificio. Amar es buscar el bien del otro.
  2. El amor verdadero no caduca. Se mantiene fresco y dura hasta la muerte, a pesar de que toda convivencia a la larga traiga problemas. El amor, ama hoy y mañana. El capricho sólo ama hoy.
  3. Toda fidelidad matrimonial debe pasar por la prueba más exigente: la de la duración. La fidelidad es constancia. En la vida hay que elegir entre lo fácil o lo correcto.
  4. Seneca afirmó: Si quieres ser amado, ama. El verdadero amor busca en el otro no algo para disfrutar, sino alguien quien hacer feliz.
  5. El matrimonio, no es MARTIRmonio. Depende de ti que la vida conyugal no sea como una fortaleza sitiada, en la que, según el dicho, “los que están fuera, desearían entrar, pero los que están dentro, quisieran salir”.
  6. El amor matrimonial es como una fogata, se apaga si no la alimentas. Cada recuerdo es un alimento del amor. Piensa mucho y bien de tu pareja. Fíjate en sus virtudes y perdona sus defectos.
  7. Para perseverar en el amor hasta la muerte, vive las tres “Des”: DIOS, DIÁLOGO, DETALLES.
    1. Dios: “Familia que reza unida, permanece unida”
    2. Diálogo, para evitar que los problemas crezcan.
    3. Detalles: de palabra y de obra. “Qué bonito peinado” “¿Qué se te antoja comer?” “Hoy la cena la hago yo” “Nuestros hijos y yo estamos orgullosos de ti”

Matrimonio católico, matrimonio santo: ¡Éxito!

El camino de santidad que recorren los esposos juntos, como matrimonio, es posible, hermoso y extraordinariamente fecundo, y es fundamental para el bien de la familia, de la Iglesia y de la sociedad.

Como todo camino de santificación, también el matrimonio es difícil, cada día afrontas dificultades y pruebas para ser fieles a nuestra vocación, para cultivar la armonía conyugal y familiar, para cumplir nuestra misión de padres y para participar en la vida social.

Los matrimonios católicos, bajo el sacramento del matrimonio, tenemos la garantía de éxito en nuestra relación. Apegados la fe que nos mueve, sabiendo que en nuestro sí ante el altar, aceptamos a Dios entre nosotros. No cabe duda que tenemos un camino que seguir como pequeña comunidad; como iglesia doméstica.

No somos matrimonios perfectos; pero por amor en Cristo, somos uno solo en él. Y con el sacramento matrimonial, compartimos la vida, las penas, las alegrías, triunfos y dolores.

Cimentamos nuestra relación en el DIALOGO con la virgen María como intercesora y Jesús como medio para llegar a un acuerdo común en los momentos de discordia.

La Iglesia Católica no nos deja solos y es ella quien nos guía en este camino de santidad conyugal. Por ello, debemos estar atentos a su enseñanza, mediante el ritual de la misa, el acercamiento a las Horas Santas y la lectura tan importante de la Palabra de Dios en familia.

Aprovechemos nuestro caso particular, en el que además de la Iglesia Católica, tenemos el apoyo del Movimiento Familiar Cristiano, que, mediante el Ciclo Básico de Formación, nos encamina y evangeliza por medio de los temas, actividades, reuniones y retiros para formarnos como verdaderos matrimonios católicos.

Seamos conscientes de este presente y consultemos con nuestro cónyuge si hemos, mediante acto de análisis personal, si hemos realmente valorizado las herramientas que han llegado a nuestras manos. Y estamos dispuestos a servir como nos han servido y aún más.

Meditemos: ¿En dónde se encuentra mi matrimonio?

Después de haber leído el tema, es tiempo de aplicarlo a nuestro matrimonio y analizar que tanto hemos avanzado, y hemos aprovechado de estas herramientas.

EXIGENCIAS BÁSICAS.

  1. Estudio del Tema. ¿Damos con sinceridad, un tiempo en matrimonio para leer y estudiar el tema? ¿Con que anticipación preparamos el tema y nuestras dudas?
  2. Hospitalidad. ¿Realmente me preocupo por la hospitalidad de recibir a mis compañeros? ¿Les dedico un tiempo de calidad o solo cuento el tiempo para que se retiren? ¿Les abro las puertas de nuestra casa o aún tengo pena o desconfianza para recibirlos?
  3. Vida en equipo. ¿Comparto nuestras experiencias y sentir al equipo o sigo guardándome las cosas? ¿Estoy atento a los comentarios de los demás y valoro su confianza al contar sus experiencias? ¿Conozco realmente a mis compañeros de equipo? ¿Cuál es el segundo nombre de mi compañero de al lado (no el de tu esposo o esposa)? ¿Se cuál es el color de la casa del compañero que tengo a un lado o enfrente?
  4. Vida en oración. ¿He asistido puntualmente a misa los domingos a alguna parroquia y a la parroquia sede (María Auxiliadora) los domingos de primer mes? ¿Asistimos a la Hora Santa cada mes? ¿Me he preocupado por saber cómo se lleva a cabo la misa, conozco el ciclo del año litúrgico? ¿Si asisto a misa y Hora Santa, estoy realmente en comunión con Cristo o solo soy un mueble más que adorna la Iglesia y lucho por no dormir? ¿Cuándo fue la última vez que tome la Biblia y que no fuera por cuestiones del Tema o del MFC? ¿Asisto a retiros y reuniones generales o dejo mi crecimiento espiritual para después?
  5. Uso de los bienes materiales. ¿Apoyo con lo que me toca de la despensa? ¿Sigo pensando que la gente del comedor o cualquier necesitado es solo un oportunista sin oficio ni beneficio? ¿Ofrezco de corazón lo poco o mucho que puedo dar? ¿Apoyo en actividades del MFC o cualquier organización de beneficio? ¿Doy ofrenda en misa para apoyar a la Iglesia? ¿Doy aportaciones o doy sobras de lo que tengo en mi bolsillo a la hora de la ofrenda de la reunión de grupo? ¿Confío en que lo que doy es para beneficio de todos o sigo con dudas al respecto? ¿Si tengo dudas, las tengo porque no pregunto o porque no me saben contestar?
  6. Compromiso de servicio. ¿Trabajo con mi equipo para realizar el comedor cuando nos toca? ¿Me entrego de lleno a este servicio o solo cumplo con llevar la comida? ¿Atiendo a mi hermano necesitado o llego a filosofar sobre la inmortalidad del cangrejo? ¿Me preparo con mis compañeros para cuando nos toca participar de la misa o me preparo para ver que excusa no he dado para dejar de ir? ¿Me preparo espiritualmente cuando nos corresponde llevar la Hora Santa o todo lo dejo en manos de Dios y del promotor para que me diga que decir?

CON MI CÓNYUGE.

  1. ¿Me tomo el tiempo para decirle al menos una cosa positiva sobre su persona, en el día? ¿Cuándo fue la última vez que resalte una cualidad de su forma de ser?
  2. ¿Seguimos discutiendo o hemos iniciado el proceso de dialogo conyugal para resolver los problemas que se presentan?
  3. ¿Participo en la educación, atención y formación espiritual de mi hijo(a) o se lo dejo aún a mi cónyuge? ¿Qué piensa el(la) al respecto?
  4. ¿Hemos hecho un momento especial (una hora, un día) dedicado únicamente a nosotros? ¿Qué actividad realizan en ese momento?
  5. ¿Le he preguntado a mi cónyuge como se siente; como me percibe?

CONMIGO MISMO.

  1. ¿Traigo la misma actitud que cuando inicie con el movimiento? (Si fue optimista y positiva, ¡Excelente! Si entre negativo, sigo igual o he cambiado mi actitud).
  2. ¿Me nace ser más participativo con las actividades que se realizan en el sector?
  3. ¿Agradezco que mi cónyuge me haya “obligado” a entrar al MFC? O ¿Agradezco que mi cónyuge haya aceptado por mí, entrar al MFC?

Existen más preguntas que podríamos realizar, pero consideramos apropiado que esto sea un tema de sobremesa en familia y lleguemos a acuerdos y veamos los beneficios que hemos logrado al ser parte del MFC.

Como punto a parte, para un matrimonio exitoso, dejamos abierta la pregunta ¿Hago que mis hijos participen de los temas en familia? ¿Si no lo hago, por qué no? Si lo he logrado ¿Cómo lo lograste? ¡Comparte!

¡Manos a la obra! Actuemos.

Los temas que llevamos en el MFC y con lo demás que tenemos como herramienta, hagamos un alto este fin de semana y preguntémonos, ¿Qué nos hace falta para seguir creciendo como matrimonio católico exitoso? Atendamos a esta pregunta y pongamos en acción lo que consideremos necesario para corregir y motivarnos con lo que ya hemos logrado.

¡ES TIEMPO DE ACTUAR!

Un referencial de nuestro movimiento es que es “Familiar” Por ello hagamos el propósito de que nuestros hijos participen de un tema del CBF.  Que participen y luego entrevistémoslos, que te digan su opinión, que les pareció y que consejo tienen para hacer la dinámica más amena para ellos. Llevemos estos comentarios a nuestro promotor para que puedan canalizarlos a los zonales y áreas.

Además, hagamos el propósito de romper el hielo con el matrimonio vecino. Hablemos del movimiento, invitémoslo a una reunión de equipo para que conozca de nuestro movimiento. Hagamos el propósito de no desistir hasta lograr el Sí, poniendo el mismo empeño que pusimos con la novia(o) cuando jóvenes. Igualmente, coméntalo con tu promotor para que agende una de las reuniones a tu invitado.

El movimiento somos todos, es tiempo de participar activamente de este llamado a la evangelización.

Vídeo recomendado.

UP

Es difícil igualar la extraordinaria belleza de los primeros minutos de esta película de Pixar que, con una brillante secuencia de imágenes y sin apenas diálogo, narra la historia de amor entre Carl y Ellie, desde que se conocen cuando eran unos críos hasta que Carl enviuda. Con una sencillez pasmosa, nos viene a contar que la magia del matrimonio reside en el día a día y que es necesario seguir adelante cuando falta alguno de los dos, por mucho que duela.

 

NATIVIDAD.

Historia de la familia cristiana por excelencia, modelo de vida para todas las demás. Esta producción, que contó con un considerable despliegue de medios, se centra en los obstáculos que tuvo que superar la familia de Nazaret. Pese a su designio divino, María y José no tienen privilegios y deben depositar toda su esperanza en Dios, aun cuando ni siquiera encuentren un lugar digno para traer al mundo a su Hijo.

 

 

CINDERELLA MAN.

No lo tuvo fácil la familia del boxeador James J. Braddock cuando éste perdió su licencia en plena Gran Depresión. Esta muestra del mejor cine comercial nos relata los hechos reales de un hombre cuyo amor por sus hijos y el empuje incondicional de su comprensiva y enamorada esposa, le ayudaron a salvar las contrariedades del asalto más complicado que tuvo que afrontar.

 

 

Referencias.

https://www.aciprensa.com/Familia/matri_maduro.htm

http://es.catholic.net/op/articulos/18341/cat/740/1-el-matrimonio-origen-y-sentido.html

https://www.aciprensa.com/madres/monica.htm

http://www.apa.org/centrodeapoyo/matrimonio.aspx

http://es.catholic.net/op/articulos/55009/cat/913/matrimonios-santos.html

http://mfctampicosector4.org/

 

 

 

 

Publicado en Blog del Sector

El Santo Rosario

Domingo, 06 Noviembre 2016 08:41

Introducción al tema.

“Recorrer con María las escenas del Rosario es como ir a la escuela de María para leer a Cristo, para penetrar sus secretos, para entender su mensaje”.

Juan Pablo II

La palabra Rosario significa “Corona de Rosas”. La Virgen María ha revelado a muchas personas que cada vez que rezan un Ave María le entregan una rosa y por cada Rosario completo le entregan una corona de rosas.

Historia

cronología

800 d.C.    Se estima que alrededor del año 800 se creó el salterio de los laicos. Los monjes de la epoca rezaban los 150 salmos. El pueblo no letrado fue instruido a su vez para sustituir los salmos por 150 Padre Nuestro. Después se formaron otros tres salterios que incluían 150 Ave María, 150 alabanzas en honor a Jesús y 150 alabanzas en honor a María.

1365 d.C.    Se conbinan los 4 salterios. Se divide los 150 Ave María en 15 decenas y se puso un Padre Nuestro al inicio de cada una de ellas.

1500 d.C.    Se establece, para cada decena, la meditación de un hecho de la vida de Jesús o María. Con ello surge el Rosario de 15 misterios.

2002 d.C.    Su santidad San Juan Pablo II introduce los misterior luminosos dando lugar a los actuales 20 misterios en el Santo Rosario.

 

EVENTOS RELEVANTES

Santo Domingo de Guzmán.

La Santa Iglesia recibió el Rosario en su forma actual en el año 1214 de una forma milagrosa: la Virgen se apareció a Santo Domingo de Guzmán y se lo entregó como un arma poderosa para la conversión de los herejes y otros pecadores de esos tiempos. Además, le encomendó la tarea de propagar su devoción.

La Batalla de Lepanto.

En 1571. Los musulmanes controlaban el Mar Mediterráneo y preparaban la invasión de la Europa cristiana. Los reyes católicos de Europa estaban divididos y parecían no darse cuenta de la amenaza inminente. El Papa Pío V pidió ayuda, pero no le hicieron mucho caso hasta que el peligro se hizo muy real y la invasión musulmana se hizo certera.

El 17 de septiembre de 1569 el Papa pidió que se rezase el Santo Rosario. Para salvar a la cristiandad se formó la Liga Santa, conformada por los Estados Papales, el Reino de España, la República de Venecia, la República de Génova, el Ducado de Saboya y la Orden de Malta.

El 7 de octubre de 1571 la Liga Cristiana, comandada por Don Juan de Austria, se enfrentó a la flota musulmana en el Golfo de Corinto, cerca de la ciudad griega de Lepanto. Antes del combate las tropas cristianas rezaron devotamente el Santo Rosario para vencer a un enemigo superior en número y buques de guerra.

La batalla de Lepanto duró muchas horas, pero, al final, los cristianos resultaron victoriosos. Mientras el combate naval transcurría, en Roma el Papa Pío V rezaba el Rosario en su capilla. De repente el Papa salió y, por aparente inspiración, anunció con gran calma a todos los presentes que la Santísima Virgen les había concedido la victoria a los cristianos.

Semanas más tarde llegó el mensaje de la victoria de parte de Don Juan de Austria, quien, desde un principio, atribuyó el triunfo de la Liga Cristiana a la poderosa intercesión de Nuestra Señora del Rosario.

Lo Turcos sitiaron Viena.

Los turcos sitiaron Viena, la capital de Austria. Las fuerzas del enemigo eran superiores y si conquistaban la ciudad Europa caía. Ante esta posible desgracia, el emperador rogó a Nuestra Señora del Rosario que los protegiera.

Hubo una sangrienta batalla y cuando todo parecía perdido, llegó el rey de Polonia, Jan Sobieski, el 12 de septiembre de 1716, día de la fiesta del Santo Nombre de María, al mando de un ejército cristiano y derrotó a los turcos.

También el 5 de agosto de 1716, el príncipe Eugenio de Saboya, comandante de los ejércitos cristianos, venció a los turcos. En aquel entonces ese día se celebraba la fiesta de Nuestra Señora de las Nieves.

 

ORACIÓN PERFECTA

 

El Santo Rosario es considerado como la oración perfecta porque se meditan los principales misterios o hechos de la vida, muerte y gloria de Jesucristo y de su Santísima Madre. Estos están distribuidos en los misterios gozosos, dolorosos, gloriosos y luminosos.

El Rosario esta compuesto por dos elementos: oración mental y oración verbal. La primera consiste en la meditación de los cuatro misterios. La oración verbal consiste en recitar las veinte decenas (Rosario completo) o cinco decenas del Ave María encabezadas por un Padre Nuestro.

Es una oración simple, humilde como María y que podemos rezar con ella. Con el Ave María la invitamos a que rece por nosotros. Al unir su oración a la nuestra, esta se hace más poderosa porque la Virgen siempre recibe lo que ella pide.

Por otro lado en cada una de sus apariciones, nos invita a rezar el Rosario como un arma poderosa en contra del maligno, para traernos la verdadera paz.

 

Las Promesas de Nuestra Madre Santisima.

Las promesas de la Virgen María a los que recen devotamente el Santo Rosario.

Un creciente número de hombres se unió a la obra apostólica de Domingo y, con la aprobación del Santo Padre, Domingo formó la Orden de Predicadores (más conocidos como Dominicos). Con gran celo predicaban, enseñaban y los frutos de conversión crecían. A medida que la orden crecía, se extendieron a diferentes países como misioneros para la gloria de Dios y de la Virgen.

El rosario se mantuvo como la oración predilecta durante casi dos siglos. Cuando la devoción empezó a disminuir, la Virgen se apareció a Alano de la Rupe y le dijo que reviviera dicha devoción. La Virgen le dijo también que se necesitarían volúmenes inmensos para registrar todos los milagros logrados por medio del rosario y reiteró las promesas dadas a Sto. Domingo referentes al rosario.

 

PROMESAS DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO, SEGÚN LOS ESCRITOS DEL BEATO ALANO.

  1. Quien rece constantemente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.
  2. Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.
  3. El Rosario es el escudo contra el infierno, destruye el vicio, libra de los pecados y abate las herejías.
  4. El Rosario hace germinar las virtudes para que las almas consigan la misericordia divina. Sustituye en el corazón de los hombres el amor del mundo con el amor de Dios y los eleva a desear las cosas celestiales y eternas.
  5. El alma que se me encomiende por el Rosario no perecerá.
  6. El que con devoción rece mi Rosario, considerando sus sagrados misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá de muerte desgraciada, se convertirá si es pecador, perseverará en gracia si es justo y, en todo caso será admitido a la vida eterna.
  7. Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin los Sacramentos.
  8. Todos los que rezan mi Rosario tendrán en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia y serán partícipes de los méritos bienaventurados.
  9. Libraré bien pronto del Purgatorio a las almas devotas a mi Rosario.
  10. Los hijos de mi Rosario gozarán en el cielo de una gloria singular.
  11. Todo cuanto se pida por medio del Rosario se alcanzará prontamente.
  12. Socorreré en sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.
  13. He solicitado a mi Hijo la gracia de que todos los cofrades y devotos tengan en vida y en muerte como hermanos a todos los bienaventurados de la corte celestial.
  14. Los que rezan Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.
  15. La devoción al Santo rosario es una señal manifiesta de predestinación de gloria.

 

EL ROSARIO Y LOS PONTÍFICES.

 

A lo largo de los siglos los Papas han fomentado la pía devoción del rezo del rosario y le han otorgado indulgencias.

Dijo Nuestro Señor: "Donde dos o tres estén reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mt 18:20). El rosario en familia es algo maravilloso. Es un modo práctico de fortalecer la unidad de la vida familiar. Es una oración al alcance de todos. Los Papas, especialmente los más recientes, han hecho gran énfasis sobre la importancia del rosario en familia.

El Papa dominico, San Pío V (1566 - 1572) dió el encargo a su congregación de propagar el santo rosario. Desde entonces los Papas han sido grandes devotos del rosario y de su propagación.

S.S León XIII escribió doce encíclicas referentes al rosario. Insistió en el rezo del rosario en familia, consagró el mes de octubre al rosario e insertó el título de "Reina del Santísimo Rosario" en la Letanía de la Virgen. Por todo esto mereció el título de "El Papa del Rosario"

Todos los Papas del siglo XX han sido hijos devotísimosdel Santo Rosario.

Su Santidad San Juan Pablo II insiste en el rezo del Santo Rosario en familia, en grupos, en privado. Pide que se invite a todos a rezar, a no temer el compartir tan hermosa devoción, que es una catequesis de la fe. No alerta a que el mudno está en crisis y nuestras fuerzas humanas no  bastan. La victoria, dice el Papa, vendrá nuevamente de la mano de Virgen María. Es la victoria de Su Hijo Jesucristo, el Señor, Rey del Universo.

 

RECOMENDADO POR LA VIRGEN EN VARIAS DE SUS APARICIONES MÁS IMPORTANTES.

 

La importancia del rosario como medio eficaz de los creyentes ha sido confirmado no solo por los pontífices, sino por Nuestra Madre misma, la Virgen María. Es la oración de los sencillos y de los grandes, está al alcance de todos, en todo tiempo y lugar. El rosario honra a Dios y a la Santísima Virgen de un modo especial. En Lourdes, la Virgen llevaba un rosario en la mano cuando se le apareció a Santa Bernardita. Y también llevaba un rosario cuando se les apareció a los tres pastorcitos de Fátima. Y fué en Fátima donde ella misma se reveló a los niños su título: "Nuestra Señora del Rosario".

 

¿Cómo entender el Rosario?

 

El Santo Rosario, es un instrumento perfecto con el cual nuestra Santa Madre María nos instruye y nos lleva a su Hijo Jesucristo. Para entenderlo mejor, aquí una breve historia:

Había una señora muy sencilla que vendía verduras en los barrios.

Cierto día, tía Johana, como era conocida por todos, fue a vender sus verduras a casa de un protestante y perdió su Rosario en el jardín de la casa.

Pasados algunos días, Johana volvió nuevamente a aquella casa a fin de ver si encontraba ahí su querido Rosario. El protestante la vio y le dijo en tono sarcástico:

¿Has perdido a tu Dios?

Ella humildemente respondió:

" ¿Yo, perder a mi Dios?¡Nunca!".

El protestante tomó el Rosario y dijo: “¿Este no es tu Dios?".

A lo que ella respondió:  "Gracias a Dios que encontró mi Rosario. Muchas gracias."

Y él le dijo: "¿Por qué no cambias esa cadena de semillas baratas por la Biblia?"

A lo que ella le dijo:  "Porque la Biblia no la sé leer, y con el Rosario yo medito toda la Palabra de Dios y la guardo en mi corazón."

Él le pregunta: “¿Medita la palabra de Dios? ¿Cómo es eso? ¿Me lo puede explicar?"

Acariciando su Rosario, la tía Johana respondió:

Primero tomo la cruz, y recuerdo que el Hijo de Dios dio toda su sangre clavado en una cruz para salvar a la humanidad.

Esta primera cuenta gruesa, me recuerda que hay un Dios Todopoderoso.

Estas tres cuentas pequeñas representan

las Tres Personas de la Santísima Trinidad:

Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Esta otra cuenta gruesa me recuerda la oración que el mismo Jesús, nuestro Señor, nos enseñó: el Padre Nuestro.

El Rosario tiene 5 misterios que me recuerdan las 5 llagas de Jesucristo clavado en la cruz, y en cada misterio rezamos 10 Ave-Marías, que me recuerdan los Diez Mandamientos que Dios mismo entregó a Moisés.

El Rosario de Nuestra Señora tiene 15 Misterios que son: 5 gozosos, 5 dolorosos y 5 gloriosos.

De mañana, cuando me levanto para iniciar la lucha del día rezo los gozosos, pensando en los pobres y en la sencilla y humilde vida de Jesús, María y José.

Al mediodía, en medio de mi gran cansancio, mi fatiga por el trabajo, pensando en lo que me falta para terminar el día y poder descansar, rezo los misterios dolorosos, que me recuerdan la dura caminata de mi Señor Jesucristo hacia el Calvario, con tanto dolor y tanto cansancio.

Cuando llega el fin del día, con los retos superados y las metas cumplidas, rezo los misterios gloriosos, que me recuerdan que Jesús venció a la muerte por amor, para traer la salvación a toda la humanidad.

“Ahora, dígame usted, ¿Dónde está la idolatría?"

El protestante, después de escuchar todo esto, simplemente dijo: " Yo no sabía todo eso. ¡Por favor, enséñame a rezar el Rosario!”

Adaptación del  P. Antonio

El relato anterior fue previo a la instrucción del Papa San Juan Pablo II quien incremento a 20 misterios el Santo Rosario. La idea general es darnos cuenta de las bondades del Santo Rosario para quienes lo realizan con verdadera devoción al llevar a Cristo en su cotidiano vivir.

 

EL ROSARIO, EFICAZ HERRAMIENTA CONTRA EL MALIGNO.

 

El Santo Rosario es una herramienta importantisima para la protección y defensa del devoto cristiano católico, contra los ataques del maligno.

Nosotros, especialmente, como integrantes de un movimiento que defiende los valores familiares cristianos, somos foco de ataque especial del demonio. Esto debido a que representamos como familias católicas todo aquello que él odia. Sabe bien el demonio que la manera en que puede lastimar a Nuestro Señor es precisamente destruyendo hogares. Por eso, como familias y comunidad católica, debemos estar siempre preparados a sus ataques.

El presidente de la Asociación Internacional de Exorcistas, P. Francesco Bamonte, en una entrevista realizada por Radio Vaticano y extraida del portal de internet ACI/EWTN Noticias, comenta precisamente que una de las mas importantes herramientas para defenderse contra el demonio es: El Santo Rosario. En la entrevista nos comenta:

“Los demonios actúan en la historia personal y comunitaria de los hombres, tratando de propagar entre los hombres la elección del mal. Por eso, no basta saber que existen, sino que es preciso también conocer cómo actúan para prevenir y rechazar sus ataques y no caer en sus trampas.

El Papa ha descrito a menudo cómo actúan los demonios a través de la tentación para separar a los hombres de Cristo. De hecho, quieren que seamos como ellos; no quieren la santidad de Cristo en nosotros, no quieren nuestro testimonio cristiano, no quieren que seamos discípulos de Jesús.

Para hacer frente a las tentaciones de los demonios, el sacerdote enumeró cuatro armas muy poderosas: la Palabra de Dios, el Rosario, la confesión frecuente y la participación en la Santa Misa.

El arma poderosa, ante todo, es la lectura y la meditación de la Palabra de Dios. (LECTIO DIVINA)

Y luego está EL ROSARIO, el encomendarse a la Virgen, a quien el demonio odia especialmente.

LA CONFESIÓN FRECUENTE: reconocernos pecadores humildemente, confesar nuestros pecados y pedir a Dios la fuerza para no pecar más.

La participación en la Santa Misa los días festivos." (SERVICIO EN HORAS SANTAS Y MISAS DOMINICALES)

 

EL DÍA QUE EL DEMONIO HABLÓ DE LA VIRGEN MARÍA.

 

El Padre Gabriele Amorth (1925–2016) fue sacerdote de la Sociedad de San Pablo y exorcista de la diócesis de Roma. Desde su autoridad y experiencia, el Padre Amorth enfatizó continuamente el inmenso poder del santo Rosario contra la acción del demonio en el mundo de hoy.

Sabemos que el Padre Pío decía que la corona del Rosario era “el arma”, un arma de extraordinario poder contra Satanás. Un día, un colega exorcista escuchó que el demonio le decía: “CADA AVEMARÍA ES COMO UN GARROTE EN MI CABEZA; SI LOS CRISTIANOS CONOCIERAN EL PODER DEL ROSARIO, YO SERÍA VENCIDO”.

 

Pero, ¿cuál es el secreto que hace tan eficaz esta oración? El Rosario es al mismo tiempo oración y meditación; es una oración digirida al Padre, a la Virgen, a la Trinidad y al mismo tiempo una meditación CRISTOCÉNTRICA. En efecto, como lo expone el Papa en la carta apostólica, Rosarium Virginis Mariæ, el Rosario es oración contemplativa: se recuerda a Cristo con María, se aprende a Cristo con María, se conforma a Cristo con María, se suplica a Cristo con María, se anuncia a Cristo con María.

 

En la instrucción de la beatificación de San Francisco de Sales, declaró como testigo una de las religiosas que le conoció en el primer monasterio de la Visitación de Annecy. Refirió que en una ocasión llevaron ante el obispo de Ginebra (Monseñor Carlos Augusto de Sales, sobrino y sucesor de San Francisco en la sede episcopal) a un hombre joven que, desde hacía cinco años, estaba poseído por el demonio, con el fin de practicarle un exorcismo. Los interrogatorios al poseso se hicieron junto a los restos mortales de San Francisco. Durante una de las sesiones, el demonio exclamó lleno de furia: «¿Por qué he de salir?». Estaba presente una religiosa de las Madres de la Visitación, que al oírle, asustada quizá por el furor demoníaco de la exclamación, invocó a la Virgen: «¡Santa Madre de Dios, rogad por nosotros...». Al oír esas palabras –prosiguió la monja en su declaración– el demonio gritó más fuerte: «¡María, María! ¡Para mí no hay María! ¡No pronunciéis ese nombre, que me hace estremecer! ¡Si hubiera una María para mí, como la que hay para vosotros, yo no sería lo que soy! Pero para mí no hay María». Sobrecogidos por la escena, algunos de los que estaban presentes rompieron a llorar. El demonio continuó: «¡Si yo tuviese un instante de los muchos que vosotros perdéis…! ¡Un solo instante y una María, y yo no sería un demonio!». (Tomado de Federico Suárez, “La pasión de Nuestro Señor Jesucristo”, pág. 219-221).

 

NOTA: En este punto, podemos ver los alcances del amor maternal de Nuestra Santísima Madre María. Tanto así es el amor de María por nosotros, que hasta el mismo demonio acepta este hecho de que es gracias al amor que nos tiene, que nos lleva pacientemente a su Hijo Jesucristo. ¿Qué mas razón debe haber para amarla y compartir su Rosario en familia?

 

¿POR QUÉ EL DEMONIO SE SIENTE ASÍ DE MARÍA?

Porque se siente profundamente humillado. El saberse obligado a hincar la rodilla ante una mujer, la Madre de Cristo... ¡Ah! No puede con eso. Las oraciones a la Virgen durante un exorcismo son extraordinariamente poderosas a mi favor...

 

¿Cuál es el peligro más evidente para la sociedad? La ruina de la familia.

El ritmo de la vida actual ha roto la unidad de la familia: se comparte muy poco y a veces en esos pocos minutos que se comparten no se habla, porque la que habla es la televisión.

¿Dónde están las familias que rezan el Rosario por la tarde? Ya Pío XII insistía en esto: “Si rezan el Rosario todos unidos, experimentarán la paz en sus familias, reinará la concordia de las almas en su casa”. “La familia que reza unida permanece unida”.

 

NOTA: He aquí la importancia de vivir los temas en familia.

Material de apoyo

VÍDEOS YOUTUBE

Por qué rezar el Rosario.

En Hiroshima, luego de haber sido arrasada por la bomba atomica, 4 sacerdotes católicos, misioneros jesuitas alemanes sobreviven a la explosión;  sin tener consecuencias por la radiación. Al ser cuestionado uno de ellos a que lo atribuían, el sacerdote solo se limita a señalar el Santo Rosario.

https://www.youtube.com/watch?v=Bey_nW5iXT0

Manuel Capetillo y su experiencia con la Virgen de Guadalupe y Medjugorje.

(min 1:30 al 3:20 base del mensaje)

Manuel Capetillo recibe el mensaje más importante para todo católico mexicano. "La virgen se aparece en el mundo... ¡Pero en México vive!

https://www.youtube.com/watch?v=loddJrxn1xY

El poder del Santo Rosario - Manuel Capetillo.

Manuel Capetillo nos explica brevemente sobre las bondades y el poder del Rosario.

Recomendado para los jovenes de la familia.

https://www.youtube.com/watch?v=u65lauYX5GI

Un látigo para el demonio.

Extracto de la película "Tierra de María"

La oración que no escucha Dios, es la que no se hace.

https://www.youtube.com/watch?v=RdmbTy4R5pI

 

TESTIMONIOS RECOMENDADOS PARA VER EN GRUPO Y FAMILIA.

 

El poder del Santo Rosario por Manuel Capetillo [Completo]

Testimonio de Manuel Capetillo sobre su experiencia con la Virgen María y su herramienta mas poderosa: El Santo Rosario.  Puede ver este material en la pagina del MFC en la sección de Multimedia / Fe y Espiritualidad

https://www.youtube.com/watch?v=6BXHIR1ntlA

 

Tierra de María.

Película/documental sobre la Virgen María y su accionar en la humanidad para llevarlos a su Hijo Jesucristo.

http://nopierdaslafe.com/tierra-de-maria/

 

Referencias

Fuentes

 

  1. CATOLICOS FIRMES EN SU FE.
  1. UN ROSARIO POR CHILE
  1. EWTN
  1. ACTOS DE AMOR
  1. CATHOLIC NET

 

Para profundizar: http://www.catolicosfirmesensufe.org/contenido-teolgico-y-valores-espirituales-del-santo-rosario

Publicado en Blog del Sector

La misa explicada

Miércoles, 12 Octubre 2016 03:03

Introducción al tema. 

"La misa es el sacrificio de Cristo que se ofreció a sí mismo una vez y para siempre en la Cruz. Es el centro de nuestra vida cristiana y la acción de gracias que presentamos a Dios por su gran amor hacia nosotros."

 

La misa se compone de dos partes: La liturgia de la palabra (después de estar bien preparados por la petición de perdón de los pecados) y la Eucaristía, que es el ofrecimiento al Padre por parte de Jesús y nuestra, pues también nosotros somos hijos de Dios.


Santa Misa

RITOS INICIALES 

CANTO DE ENTRADA.
Nos preparamos para comenzar la misa con el canto de entrada. Es un canto que nos une a todos porque a la misa venimos personas de distintos lugares, culturas, edades y cantamos a una voz, como un cuerpo que somos en torno a Cristo. Nos unimos para celebrar uno de los dones más grandes que Jesús nos dejó: La Eucaristía.

 

SEÑAL DE LA CRUZ.
La misa empieza propiamente con la señal de la cruz y terminará también de la misma manera, cuando recibimos la bendición final. Hacer la señal de la cruz nos recuerda que le pertenecemos a Cristo. En el lenguaje bíblico, el nombre representa a la persona misma. Empezar en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo no es sólo mencionar el nombre de Dios, sino ponernos en su presencia.

 

ACTO PENITENCIAL.
Puestos en la presencia de Dios, la Iglesia nos invita a reconocer con humildad que somos pecadores. Porque como dice San Pablo: “Mi proceder no lo comprendo, pues no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero” (Rm 7, 15). Algo así nos sucede a todos… Por eso, al empezar la Eucaristía reconocemos humildemente frente a todos nuestros hermanos, que somos pecadores. Y para pedirle perdón a Dios, usamos las palabras del ciego que oyó que Jesús pasaba cerca, y como sabía que no podía curarse a sí mismo, sino necesitaba del auxilio de Dios, se puso a gritar en medio de la multitud: “Señor, ten piedad de mí”. Así, con confianza en la misericordia de Dios, rezamos también el “Señor ten piedad”.


CANTO DE GLORIA.
En los domingos y solemnidades se reza este himno, que resume el sentido máximo de la vida cristiana: darle gloria a Dios. Alabar a Dios, no sólo porque es bueno, o porque nos ayuda, o por las cosas que nos da. Darle gloria por quién es Él, porque es Dios. Nos ayuda a estar bien orientados, a afirmar que el sentido máximo de nuestra vida es Él.

 

ORACIÓN COLECTA.
Este no es el momento en el que se pasa la ofrenda (mal llamada, limosna), eso viene después. Se trata de la oración colecta. Es el momento en el que el sacerdote invita a toda la comunidad a rezar pidiendo. Por eso al empezar la oración el sacerdote dice a todos: “oremos”. Y extiende las manos en señal de súplica. Es el momento de recogernos todos en silencio y pedirle también al Señor por nuestras necesidades. Al terminar la oración colecta todos nos unimos a lo que el sacerdote ha pedido, diciendo juntos: Amén! Se llama colecta porque es la oración que recoge las peticiones de todos. Porque como dice el Señor en el Evangelio: “Si dos de Uds se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, lo conseguirán de mi Padre que está en los Cielos” (Mt 18, 19-20). Y es una oración que nos une con la Iglesia toda, ya que en cualquier rincón del mundo donde se celebre la misa ese día, se pedirá por lo mismo.

 

 LITURGIA DE LA PALABRA

 

LECTURAS.
La primera lectura está tomada de alguno de los libros del Antiguo Testamento. Es importante meditarlas, porque por estas palabras, Dios fue preparando a su Pueblo para la venida de Cristo. Y también nos preparan a nosotros para escuchar a Jesús, ya que la primera lectura está directamente relacionada con el Evangelio que se va a leer.

 

Después de la primera lectura, se lee el salmo. Los salmos siempre han sido una oración muy importante en la historia de la Iglesia, porque cuando rezamos con los salmos rezamos con las mismas palabras de Dios, palabras que Él pone en nuestra boca para que sepamos cómo pedir, cómo expresarnos. Con los salmos aprendamos a rezar, aprendemos a hablar con Dios, usando sus mismas palabras, que se convirtieron en oración.

 

La segunda lectura está tomada del Nuevo Testamento: de las cartas de San Pablo, o las Epístolas Católicas o del libro de los Hebreos o el Apocalipsis. Es decir, son los escritos de los apóstoles, escuchamos la predicación de los primeros hombres a los que Jesús les dijo: “Vayan y hagan discípulos míos a todas las gentes… enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado.” (Mt 28, 19-20).

 

EVANGELIO.
En la primera lectura Dios nos habló por sus profetas, en la segunda por sus apóstoles, ahora en el Evangelio nos habla directamente por medio de su Hijo Jesucristo. Es el momento más importante de la liturgia de la Palabra, vamos a escuchar directamente a Jesús hablando, enseñando, curando. La palabra Evangelio significa “buena noticia” y esta buena noticia no es sólo un mensaje, ¡es Jesús mismo! ¡La mejor noticia que ha existido! Es un momento muy importante, por eso nos ponemos de pie, cantamos con alegría el aleluya y el Evangelio es proclamado por el sacerdote. Lo escuchamos de pie, en señal de atención y de la prontitud que queremos tener para seguirlo. Y al iniciar, nos hacemos la señal de la cruz en la frente, la boca y el pecho, como diciendo que recibimos la Palabra de Dios en la mente, la confesamos con la boca y la guardamos en el corazón.

 

HOMILIA.
No basta oír la Palabra de Dios, sino que también necesitamos que nos sea explicada de manera adecuada. Homilía viene de una palabra griega que significa “diálogo”, “conversación”. Es el momento en el que el sacerdote explica los pasajes proclamados para poder ahondar en ellos. Si en el Evangelio Dios nos habla por su Hijo Jesucristo, en la homilía nos habla por su Iglesia.

 

LITURGIA DE LA EUCARISTÍA

 

PRESENTACIÓN DE DONES.
Es el momento en el cual se lleva al altar el pan y el vino, dos alimentos muy sencillos, que el sacerdote ofrecerá a Dios para que Cristo se haga presente en la Eucaristía. La sencillez de estos alimentos nos recuerda al niño que le llevó a Jesús sus ofrendas, cinco panes y dos peces. Era todo lo que tenía, pero esa pequeñez, puesta en las manos de Jesús, se convirtió en abundancia y alcanzó para alimentar a una multitud inmensa e incluso sobró. Así nuestras sencillas ofrendas de pan y vino, puestas en las manos del Señor, también se convertirán en abundancia, en lo más grande, en el Cuerpo y la Sangre de Cristo para alimentar a una gran multitud que está hambrienta de Dios. En cada misa, ¡nosotros somos esa multitud! Junto a este pan y vino, le presentamos también a Dios, de manera simbólica, algo de nosotros mismos. Le ofrecemos nuestros esfuerzos, sacrificios, alegrías y dolores. Le ofrecemos nuestra fragilidad para que Él haga obras grandes con nosotros. Para que cuando Dios convierta el pan y el vino en el Cuerpo y al Sangre, también nos convierta a nosotros, nos haga mejores, más semejantes a Él.

 

ORACIÓN SECRETA.
Terminada la presentación de dones, el sacerdote se inclina ante el altar y dice una oración secreta. Es secreta pero no en el sentido que nadie la pueda conocer, sino en que la dice en voz baja. Son varios los momentos en los que el sacerdote dice una oración secreta. En esta ocasión dice: “Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro”. Es un momento importante porque manifiesta que cuando el sacerdote celebra la misa, está rezando, no simplemente repite gestos mecánicos, sino está dialogando con Dios.

 

PREFACIO.
Esta palabra viene de dos palabras en latín: pre – factum, que significa literalmente “antes del hecho”. Y se llama así porque está justamente antes del hecho más importante de toda la misa: la plegaria eucarística, que son todas las oraciones que rodean el momento de la consagración. En el prefacio hay un diálogo con el sacerdote, que siempre dice: “Levantemos el corazón. Lo tenemos levantado hacia el Señor”. Es que en el prefacio hemos dado gracias a Dios, hemos reconocido sus obras de amor y lo alabamos. Todo esto verdaderamente eleva nuestro corazón. Ésa es la actitud interior a la que la liturgia nos conduce, elevar el corazón para estar listos para el momento más importante: cuando Cristo se haga presente con su Cuerpo y su Sangre. Por eso el Papa Benedicto decía: “Debemos elevar nuestro corazón al Señor no sólo como una respuesta ritual, sino como expresión de lo que sucede en este corazón que se eleva y arrastra hacia arriba a los demás”.

 

SANTO.
El prefacio termina con este canto de alabanza a Dios. La letra está tomada totalmente de las Sagradas Escrituras. La primera parte, es un canto que hemos aprendido del coro de los ángeles, que el profeta Isaías oyó que le cantaban a Dios junto a su trono. El tres veces santo repetido, nos recuerda las tres personas divinas de la Santa Trinidad. Y la segunda parte es la aclamación que le dicen a Jesús cuando está entrando montado en un burrito a Jerusalén el domingo de Ramos: “¡Bendito el que viene en nombre del Señor, hossana!” Estaban felices aclamando Jesús, el rey esperado, que entraba a su ciudad. Nosotros en la misa también aclamamos a Cristo que está a las puertas de hacerse presente ante nosotros. Por eso podemos decir que el santo, es un canto de hombres y ángeles, que nos unimos para alabar a Dios.

 

EPÍCLESIS.
Es el momento en el cual se invoca al Espíritu Santo para que santifique las ofrendas de pan y vino que hemos presentado. Por eso en ese momento el sacerdote extiende e impone las dos manos sobre las ofrendas. Así como el Espíritu Santo descendió sobre la Virgen María para que concibiera e hiciera presente a Jesús en su seno, ahora invocamos al Espíritu Santo para que descienda sobre estos dones y también haga presente a Cristo entre nosotros.

 

RELATO DE LA INSTITUCIÓN Y CONSAGRACIÓN.

Hemos llegado al corazón de la plegaria eucarística, al momento más importante de la misa. Siguiendo el mandato que Jesús le dijo a sus apóstoles: “Hagan esto en memoria mía”.

 

El sacerdote, actuando en la persona misma de Cristo, pronuncia las palabras de la institución de la Eucaristía, las mismas que Jesús pronunció el día de la Última Cena. Y esas palabras tienen el poder de transformar la realidad. Así como cuando Dios dijo: “que se haga la tierra”, y la tierra se hizo. Cuando Jesús le dijo al paralítico: “toma tu camilla, levántate y anda” y el paralítico que nunca había podido caminar, se puso de pie y empezó a caminar. O cuando le dijo a su amigo Lázaro que llevaba 3 días en la tumba: “¡Lázaro sal fuera!” y Lázaro volvió a la vida y salió de la tumba. Así como Dios, cuando pronuncia su Palabra, la Creación le obedece, en la misa, cuando Dios pronuncia su Palabra a través del sacerdote: “tomen y coman que esto es mi cuerpo…”, “tomen y beban que esto es mi sangre…”, su Palabra, que es eficaz, transforma la realidad y las ofrendas de pan y vino dejan de serlo y se convierten realmente, en el cuerpo y la sangre del Señor Jesús. Verdaderamente Cristo, en su cuerpo, sangre, alma y divinidad.

 

PADRE NUESTRO.
Antes de recibir la comunión, la Iglesia nos invita a rezar la oración que Cristo nos enseñó. San Cipriano decía: “¿Qué oración podría escuchar el Padre más gustosamente que aquella en la que escucha la voz de su Hijo único, de Jesucristo?”. Cuando rezamos el Padre nuestro, el Padre reconoce la voz de su Unigénito en nosotros. Y es así, porque cuando rezamos el Padre nuestro, estamos rezando no con nuestras palabras, sino con las palabras de Dios, con las mismas palabras con las que Jesucristo nos enseñó a rezar. La oración no es Padre mío, sino nuestro. Es una invitación al amor entre nosotros, a la fraternidad, a la hermandad, a la reconciliación. El Papa Francisco lo ha dicho muy claramente: “Esta es una oración que no se puede rezar con enemigos en el corazón, con rencores con el otro”. Es una oración que prepara nuestro corazón, porque nos invita a la comunión.

 

COMUNIÓN.
Cuántas veces hemos dicho: ¡me muero de hambre! Tanto así nuestro cuerpo rechaza la experiencia de tener el estómago vacío, que nos expresamos así. Pero tenemos un hambre más profundo aún. El hambre de Dios. Cristo se hace alimento, porque no quiere dejarnos vacíos, Él ha venido a traernos vida y vida en abundancia. Es el momento de la comunión. Es cuando el sacerdote se acerca a distribuir el alimento de la Eucaristía. Se le llama también comunión porque al recibir el cuerpo de Cristo, entramos en una íntima y profunda común – unión con Él. Cuando alguien come algo, eso que ha comido se convierte en parte de tu cuerpo y se hace uno contigo y ya nadie lo puede separar. Cuando recibimos el Cuerpo de Cristo, con este alimento sucede algo distinto, no sólo se vuelve parte de nosotros, sino sobre todo nosotros nos volvemos en aquello que comemos, nos Cristificamos, nos hacemos más como el Señor. Este es el verdadero alimento, el alimento de vida eterna, que quien lo reciba, vivirá para siempre.

 

BENDICIÓN FINAL Y DESPEDIDA.
La misa termina como la empezamos, con la señal de la cruz. Podemos ir en paz, porque hemos visto a Dios, nos hemos encontrado con Él y estamos renovados para seguir en la misión que Dios nos encarga. Al terminar la misa el sacerdote nos da la bendición final. La palabra bendición viene de dos palabras: bien y decir. Decir bien de alguien. Generalmente cuando alguien nos halaga, eso no nos hace ni mejores ni peores personas. Pero cuando Dios dice bien de nosotros, su Palabra sí nos hace distintos, nos da esa gracia para librar el buen combate de la fe. Así termina la misa y estamos listos para seguir adelante con nuestra vida cristiana.

Celebración del Ministerio Cristiano (CIC)
DEL CAPITULO SEGUNDO.
LA CELEBRACIÓN SACRAMENTAL DEL MINISTERIO PASCUAL. 

 

1139 En esta liturgia eterna el Espíritu y la Iglesia nos hacen participar cuando celebramos el Misterio de la salvación en los sacramentos.

 

1140 Es toda la comunidad, el Cuerpo de Cristo unido a su Cabeza quien celebra. «Las acciones litúrgicas no son acciones privadas, sino celebraciones de la Iglesia, que es "sacramento de unidad", esto es, pueblo santo, congregado y ordenado bajo la dirección de los obispos…

 

1143 En orden a ejercer las funciones del sacerdocio común de los fieles existen también otros ministerios particulares, no consagrados por el sacramento del Orden, y cuyas funciones son determinadas por los obispos según las tradiciones litúrgicas y las necesidades pastorales. "Los acólitos, lectores, monitores y los que pertenecen a la schola cantorum desempeñan un auténtico ministerio litúrgico" (SC 29).

 

1144 Así, en la celebración de los sacramentos, toda la asamblea es "liturgo"…

 

1153 Toda celebración sacramental es un encuentro de los hijos de Dios con su Padre, en Cristo y en el Espíritu Santo, y este encuentro se expresa como un diálogo a través de acciones y de palabras.

 

1154 La liturgia de la Palabra es parte integrante de las celebraciones sacramentales. Para nutrir la fe de los fieles, los signos de la Palabra de Dios deben ser puestos de relieve: el libro de la Palabra (leccionario o evangeliario), su veneración (procesión, incienso, luz), el lugar de su anuncio (ambón), su lectura audible e inteligible, la homilía del ministro, la cual prolonga su proclamación, y las respuestas de la asamblea (aclamaciones, salmos de meditación, letanías, confesión de fe).

 

1187 La liturgia es la obra de Cristo total, Cabeza y Cuerpo. Nuestro Sumo Sacerdote la celebra sin cesar en la liturgia celestial, con la santa Madre de Dios, los Apóstoles, todos los santos y la muchedumbre de seres humanos que han entrado ya en el Reino.

 

1188 En una celebración litúrgica, toda la asamblea es "liturgo", cada cual según su función. El sacerdocio bautismal es el sacerdocio de todo el Cuerpo de Cristo. Pero algunos fieles son ordenados por el sacramento del Orden sacerdotal para representar a Cristo como Cabeza del Cuerpo.

 

1189 La celebración litúrgica comprende signos y símbolos que se refieren a la creación (luz, agua, fuego), a la vida humana (lavar, ungir, partir el pan) y a la historia de la salvación (los ritos de la Pascua). Insertos en el mundo de la fe y asumidos por la fuerza del Espíritu Santo, estos elementos cósmicos, estos ritos humanos, estos gestos del recuerdo de Dios se hacen portadores de la acción salvífica y santificadora de Cristo.

 

1190 La Liturgia de la Palabra es una parte integrante de la celebración. El sentido de la celebración es expresado por la Palabra de Dios que es anunciada y por el compromiso de la fe que responde a ella.

 

Para una mayor profundización puede documentarse del Catecismo de la Iglesia Católica en el Capitulo Segundo de la primera sección de la celebración del misterio cristiano, segunda parte.

 

Material de apoyo

VÍDEOS YOUTUBE
La Misa explicada (video 2) - http://mfctampicosector4.org/multimedia/fe-y-espiritualidad.html
SINOPSIS: Programa emitido en María Visión en la cual, nos explican de manera detallada la experiencia de vivir la misa paso a paso, resolviendo la mayoría de nuestras dudas al respecto.

 

La Misa explicada 1 R&C - https://www.youtube.com/watch?v=jJ7KBR5WWhU
SINOPSIS: Vídeo creado por Imparare Roma, jóvenes seminaristas en el cual nos explican de forma agradable y dinámica lo que es la misa.

 

La Misa explicada 2 R&C - https://www.youtube.com/watch?v=wkU3WUfKxh0
SINOPSIS: Vídeo creado por Imparare Roma, jóvenes seminaristas en el cual nos explican de forma agradable y dinámica lo que es la misa.

 

Lo que ocurre en la Santa Misa – Catalina Riva – (video 1) http://mfctampicosector4.org/multimedia/fe-y-espiritualidad.html
SINOPSIS: Vídeo que narra la misa a través del testimonio de Catalina Rivas quien recibió los estigmas del Señor y ha escrito libros sobre las revelaciones recibidas.

 

El Gran Milagro - http://nopierdaslafe.com/el-gran-milagro/
SINOPSIS:  Película realizada en 2011 y que se basa en el testimonio de Catalina Rivas; a través de la vida de Mónica, viuda y madre de un niño de 9 años, Don Chema que ha recibido una noticia sobre su hijo y de Doña Cata, una anciana que considera su misión en la vida como cumplida. Todos con algo en común: la desesperación; la misma que los lleva a la Iglesia donde están por experimentar un evento singular.

 

Referencias
Fuentes:
1.    catholic-link.com 
•    ¿Te cuesta entender lo que pasa en la Misa? Te lo explicamos de forma sencilla (1ra entrega)
2.    catholic-link.com 
•    ¿Te cuesta entender lo que pasa en la Misa? Te lo explicamos de forma sencilla (2da entrega)
3.    catholic.net
•     Vivir correctamente la Santa Misa. Explicación
4.    vatican.va 
•    Catecismo de la Iglesia Católica 
5.    mfctampicosector4.org 
•    Fe y espiritualidad: video 1 y 2 de la sección Fe y espiritualidad
6.    youtube.com
•    Canal Imparare Roma: La misa explicada 1 y 2
7.    nopierdaslafe.com
•    Película “El Gran Milagro” de la sección Cine Católico
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El domingo: Día del Señor

Lunes, 12 Septiembre 2016 17:46

Introducción al tema. 


Hemos considerado el esquema de una celebración dominical puesto que el domingo es el "Día del Señor" 
Jesús resucitó de entre los muertos el primer día de la semana (Mt 28,1). Para los cristianos viene a ser el primero de todos los días, la primera de todas las fiestas, porque significa la nueva creación inaugurada por la resurrección de Cristo. 
La celebración del domingo cumple la prescripción moral inscrita en el corazón del hombre, de "dar a Dios un culto exterior, visible, público y regular bajo el signo de su bondad universal hacia los hombres"(CIC 2176). 

“El domingo en que celebra el misterio pascual, por tradición apostólica, ha de observarse en toda la Iglesia como fiesta primordial de precepto". (CIC can. 1246,1) 


El Domingo en la perspectiva del CIC (1166 - 1167) 
EL DÍA DEL SEÑOR 


“La Iglesia, desde la tradición apostólica que tiene su origen en el mismo día de la resurrección de Cristo, celebra el misterio pascual cada ocho días, en el día que se llama con razón `día del Señor´ o domingo" (SC 106). El día de la Resurrección de Cristo es a la vez el "primer día de la semana", memorial del primer día de la creación, y el "octavo día" en que Cristo, tras su "reposo" del gran Sabbat, inaugura el Día "que hace el Señor", el "día que no conoce ocaso" (Liturgia bizantina). El "banquete del Señor" es su centro, porque es aquí donde toda la comunidad de los fieles encuentra al Señor resucitado que los invita a su banquete (cf Jn 21,12; Lc 24,30): 
 
El día del Señor, el día de la Resurrección, el día de los cristianos, es nuestro día. Por eso es llamado día del Señor: porque es en este día cuando el Señor subió victorioso junto al Padre. Si los paganos lo llaman día del sol, también lo hacemos con gusto; porque hoy ha amanecido la luz del mundo, hoy ha aparecido el sol de justicia cuyos rayos traen la salvación. (S. Jerónimo, pasch.). 
 
El domingo es el día por excelencia de la Asamblea litúrgica, en que los fieles "deben reunirse para, escuchando la palabra de Dios y participando en la Eucaristía, recordar la pasión, la resurrección y la gloria del Señor Jesús y dar gracias a Dios, que los ´hizo renacer a la esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos´" (SC 106): 
 
Cuando meditamos, oh Cristo, las maravillas que fueron realizadas en este día del domingo de tu santa Resurrección, decimos: Bendito es el día del domingo, porque en él tuvo comienzo la Creación...la salvación del mundo...la renovación del género humano...en él el cielo y la tierra se regocijaron y el universo entero quedó lleno de luz. Bendito es el día del domingo, porque en él fueron abiertas las puertas del paraíso para que Adán y todos los desterrados entraran en él sin temor"(Fanqîth, Oficio siriaco de Antioquía, vol 6, 1ª parte del verano, p.193b). 

 
EL DOMINGO, PLENITUD DEL SÁBADO (CIC) 

 

 2175    El domingo se distingue expresamente del sábado, al que sucede cronológicamente cada semana, y cuya prescripción litúrgica reemplaza para los cristianos. Realiza plenamente, en la Pascua de Cristo, la verdad espiritual del sábado judío y anuncia el descanso eterno del hombre en Dios. Porque el culto de la ley preparaba el misterio de Cristo, y lo que se practicaba en ella prefiguraba algún rasgo relativo a Cristo (cf 1Co 10, 11): 
 
«Los que vivían según el orden de cosas antiguo han pasado a la nueva esperanza, no observando ya el sábado, sino el día del Señor, en el que nuestra vida es bendecida por Él y por su muerte» (San Ignacio de Antioquía, Epistula ad Magnesios, 9, 1). 
 
2176    La celebración del domingo cumple la prescripción moral, inscrita en el corazón del hombre, de “dar a Dios un culto exterior, visible, público y regular bajo el signo de su bondad universal hacia los hombres” (Santo Tomás de Aquino, Summa theologiae, 2-2, q. 122, a. 4). El culto dominical realiza el precepto moral de la Antigua Alianza, cuyo ritmo y espíritu recoge celebrando cada semana al Creador y Redentor de su pueblo. 
 

LA EUCARISTÍA DOMINICAL (CIC) 

 
2177    La celebración dominical del día y de la Eucaristía del Señor tiene un papel principalísimo en la vida de la Iglesia. “El domingo, en el que se celebra el misterio pascual, por tradición apostólica, ha de observarse en toda la Iglesia como fiesta primordial de precepto” (CIC can. 1246, §1). 
 
«Igualmente deben observarse los días de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, Epifanía, Ascensión, Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, Santa María Madre de Dios, Inmaculada Concepción y Asunción, San José, Santos Apóstoles Pedro y Pablo y, finalmente, todos los Santos» (CIC can. 1246, §1). 
 
2178    Esta práctica de la asamblea cristiana se remonta a los comienzos de la edad apostólica (cf Hch 2, 42-46; 1 Co 11, 17). La carta a los Hebreos dice: “No abandonéis vuestra asamblea, como algunos acostumbran hacerlo, antes bien, animaos mutuamente” (Hb 10, 25). 
 
«La tradición conserva el recuerdo de una exhortación siempre actual: “Venir temprano a la iglesia, acercarse al Señor y confesar sus pecados, arrepentirse en la oración [...] Asistir a la sagrada y divina liturgia, acabar su oración y no marcharse antes de la despedida [...] Lo hemos dicho con frecuencia: este día os es dado para la oración y el descanso. Es el día que ha hecho el Señor. En él exultamos y nos gozamos» (Pseudo-Eusebio de Alejandría, Sermo de die Dominica). 
 
2179    “La parroquia es una determinada comunidad de fieles constituida de modo estable en la Iglesia particular, cuya cura pastoral, bajo la autoridad del obispo diocesano, se encomienda a un párroco, como su pastor propio” (CIC can. 515, §1). Es el lugar donde todos los fieles pueden reunirse para la celebración dominical de la Eucaristía. La parroquia inicia al pueblo cristiano en la expresión ordinaria de la vida litúrgica, le congrega en esta celebración; le enseña la doctrina salvífica de Cristo. Practica la caridad del Señor en obras buenas y fraternas: 
 
«También puedes orar en casa; sin embargo no puedes orar igual que en la iglesia, donde son muchos los reunidos, donde el grito de todos se eleva a Dios como desde un solo corazón. Hay en ella algo más: la unión de los espíritus, la armonía de las almas, el vínculo de la caridad, las oraciones de los sacerdotes» (San Juan Crisóstomo, De incomprehensibili Dei natura seu contra Anomoeos, 3, 6). 
 

LA OBLIGACIÓN DEL DOMINGO 
 

2180    El mandamiento de la Iglesia determina y precisa la ley del Señor: “El domingo y las demás fiestas de precepto los fieles tienen obligación de participar en la misa” (CIC can. 1247). “Cumple el precepto de participar en la misa quien asiste a ella, dondequiera que se celebre en un rito católico, tanto el día de la fiesta como el día anterior por la tarde” (CIC can. 1248, §1). 
 
2181    La Eucaristía del domingo fundamenta y confirma toda la práctica cristiana. Por eso los fieles están obligados a participar en la Eucaristía los días de precepto, a no ser que estén excusados por una razón seria (por ejemplo, enfermedad, el cuidado de niños pequeños) o dispensados por su pastor propio (cf CIC can. 1245). Los que deliberadamente faltan a esta obligación cometen un pecado grave.” 
 
2182    La participación en la celebración común de la Eucaristía dominical es un testimonio de pertenencia y de fidelidad a Cristo y a su Iglesia. Los fieles proclaman así su comunión en la fe y la caridad. Testimonian a la vez la santidad de Dios y su esperanza de la salvación. Se reconfortan mutuamente, guiados por el Espíritu Santo. 
 
2183    “Cuando falta el ministro sagrado u otra causa grave hace imposible la participación en la celebración eucarística, se recomienda vivamente que los fieles participen en la liturgia de la palabra, si ésta se celebra en la iglesia parroquial o en otro lugar sagrado conforme a lo prescrito por el obispo diocesano, o permanezcan en oración durante un tiempo conveniente, solos o en familia, o, si es oportuno, en grupos de familias” (CIC can. 1248, §2). 
 

DESARROLLO DEL TEMA. 

EXTRACTO DEL ARTICULO Domingo, día del Señor y día de la familia  por P. Fernando Pascual – Catholic.net 

… casi todos hemos deseado llegar al domingo. Casi todos... porque siempre hay quien es más feliz en el trabajo que en el hogar, pero si esto ocurre es porque algo no funciona del todo bien en la vida familiar... ¿Por qué nos alegra pensar en el domingo? Porque lo vemos como nuestro día "libre", el día en el que nos gustaría hacer eso que más llevamos en el corazón, eso que nos descansa, que nos llena. El domingo, en cierto sentido, revela aspectos muy profundos de nuestra personalidad, cosas buenas y cosas malas, amores y tensiones, gozos y penas profundas. Es un día especial, es nuestro día... No podemos venderlo a las prisas, a la propaganda, al consumismo. No podemos hacer del domingo un día perdido. 
Debemos sentarnos, de vez en cuando, para reflexionar sobre lo que sea realmente importante en nuestras vidas. Entonces descubriremos, entre otras cosas, que resulta urgente rescatar el sentido del domingo, de un día dedicado a los demás, a nosotros mismos, a Dios. 
Hemos de encontrar tiempo para que el domingo sea, realmente, un día de plenitud, de amor, de familia, de solidaridad. Para lograr que sea así, no estaría mal quitar todo aquello que hemos escogido para ese día y que sólo nos ha dejado más vacíos y más angustiados. Es mejor un domingo con tiempo para la reflexión y para el descanso que un domingo lleno con cientos de compromisos que nos absorben completamente y nos apartan de lo importante... 
El domingo debe ser, de modo especial, un momento para la familia. Conocemos o hemos tenido la suerte de vivir en familias que pasan casi todo el domingo unidos y en paz, con un proyecto común. Juntos se va a misa, se prepara la comida, se juega un rato o se va de paseo. Juntos se ve la televisión o se hacen los deberes para la escuela. Juntos se distribuyen las tareas (siempre hay mil cosas que arreglar) y la limpieza de la ropa, de la cocina, de las esquinas llenas de polvo o de arañas... Juntos se va al club, o al cine. Son familias que pueden hacerlo todo juntos porque, de verdad, se quieren a fondo, y saben unos ceder un poco para la felicidad de otros. Y eso es muy fácil si el amor es lo más importante de la casa. 
 
Por último, o mejor, en primer lugar, el domingo es el día del Señor. Una verdad profunda acompaña la vida de todo creyente: venimos de Dios, vamos a Dios. El domingo agradece el don de la existencia, el amor de un Dios que nos creó y que nos permite disfrutar del sol, de la luna, del viento, de las enchiladas y de la sonrisa de los niños. El domingo nos hace pensar en el "mañana" que brillará después de nuestra muerte, y nos recuerda que mediante una cruz el cielo está abierto. El domingo nos susurra, sin gritos, pero con constancia, que Dios nos ama, que somos sus hijos, que es un Padre que nos espera con cariño. 
Todo esto se vive de modo especial en la Misa. Pero no sólo en ella. El clima familiar del domingo debería suscitar en todos como una nostalgia de Dios, desde que nos vamos levantando (sin las prisas de siempre, pero con gusto y con entusiasmo por el día libre) hasta que llegamos a la noche y miramos el futuro que nos espera. Un futuro que puede ser gris o de colores, pero en el que siempre podremos descubrir una mano providente que nos guía hacia la Patria del cielo. 
Nos urge, por lo tanto, revivir a fondo el domingo, hacer de cada domingo, de verdad, el día del Señor y nuestro día favorito. El día más deseado, el día vivido con más alegría, el día que nos prepara para un cielo que será, nos lo enseña la Iglesia, un domingo eterno y feliz. 

PROFUNDIZANDO EN LA FE. 

Carta apostólica DIES DOMINI del Santo Padre Juan Pablo II (extracto) 

1. El día del Señor —como ha sido llamado el domingo desde los tiempos apostólicos—(1) ha tenido siempre, en la historia de la Iglesia, una consideración privilegiada por su estrecha relación con el núcleo mismo del misterio cristiano. En efecto, el domingo recuerda, en la sucesión semanal del tiempo, el día de la resurrección de Cristo. Es la Pascua de la semana, en la que se celebra la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, la realización en él de la primera creación y el inicio de la «nueva creación» (cf. 2 Co 5,17). Es el día de la evocación adoradora y agradecida del primer día del mundo y a la vez la prefiguración, en la esperanza activa, del «último día», cuando Cristo vendrá en su gloria (cf. Hch 1,11; 1 Ts 4,13-17) y «hará un mundo nuevo» (cf. Ap 21,5). 
 
Para el domingo, pues, resulta adecuada la exclamación del Salmista: «Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo» (Sal 118 [117],24). Esta invitación al gozo, propio de la liturgia de Pascua, muestra el asombro que experimentaron las mujeres que habían asistido a la crucifixión de Cristo cuando, yendo al sepulcro «muy temprano, el primer día después del sábado» (Mc 16,2), lo encontraron vacío. Es una invitación a revivir, de alguna manera, la experiencia de los dos discípulos de Emaús, que sentían «arder su corazón» mientras el Resucitado se les acercó y caminaba con ellos, explicando las Escrituras y revelándose «al partir el pan» (cf. Lc 24,32.35). Es el eco del gozo, primero titubeante y después arrebatador, que los Apóstoles experimentaron la tarde de aquel mismo día, cuando fueron visitados por Jesús resucitado y recibieron el don de su paz y de su Espíritu (cf. Jn 20,19-23). 
2…. Hay pues motivos para decir, como sugiere la homilía de un autor del siglo IV, que el « día del Señor » es el « señor de los días ».(2) Quienes han recibido la gracia de creer en el Señor resucitado pueden descubrir el significado de este día semanal con la emoción vibrante que hacía decir a san Jerónimo: « El domingo es el día de la resurrección; es el día de los cristianos; es nuestro día ».(3) Ésta es efectivamente para los cristianos la « fiesta primordial »,(4) instituida no sólo para medir la sucesión del tiempo, sino para poner de relieve su sentido más profundo. 
3. Su importancia fundamental, reconocida siempre en los dos mil años de historia, ha sido reafirmada por el Concilio Vaticano II: « La Iglesia, desde la tradición apostólica que tiene su origen en el mismo día de la resurrección de Cristo, celebra el misterio pascual cada ocho días, en el día que se llama con razón "día del Señor" o domingo ».(5) Pablo VI subrayó de nuevo esta importancia al aprobar el nuevo Calendario romano general y las Normas universales que regulan el ordenamiento del Año litúrgico.(6) La proximidad del tercer milenio, al apremiar a los creyentes a reflexionar a la luz de Cristo sobre el camino de la historia, los invita también a descubrir con nueva fuerza el sentido del domingo: su « misterio », el valor de su celebración, su significado para la existencia cristiana y humana. 
4 …A los discípulos de Cristo se pide de todos modos que no confundan la celebración del domingo, que debe ser una verdadera santificación del día del Señor, con el «fin de semana», entendido fundamentalmente como tiempo de mero descanso o diversión. A este respecto, urge una auténtica madurez espiritual que ayude a los cristianos a «ser ellos mismos», en plena coherencia con el don de la fe, dispuestos siempre a dar razón de la esperanza que hay en ellos (cf. 1 P 3,15). Esto ha de significar también una comprensión más profunda del domingo, para vivirlo, incluso en situaciones difíciles, con plena docilidad al Espíritu Santo. 
Extracto de la carta apostólica diez domini del Santo Padre Juan Pablo II al episcopado, al clero y los fieles sobre 
santificación del domingo. 

Referencias para comprender y profundizar el estudio del tema. 

1.    Documento completo de la carta del Santo Padre Juan Pablo II sobre el día del Señor: http://mfctampicosector4.org/2016-03-19-08-15-43/biblioteca/95-dies-domini.html  
2.    Domingo, día del Señor y día de la familia: http://es.catholic.net/op/articulos/22283/cat/676/domingo-dia-delsenor-y-dia-de-la-familia.html  
3.    VÍDEO “CIC 0328. ¿Cuándo celebrar? El día del Señor. El año liturgico (1166-1171): https://www.youtube.com/watch?v=5Ogj3JtE2HA 

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