EJERCITANDO EL VALOR DE LA SOBRIEDAD

Viernes, 13 Enero 2017 03:45

OBJETIVO.

Que cada miembro de la familia distinga aquellos gustos personales que le pueden perjudicar para mejorar como persona a fin de que aprenda a dominarlos.
Saber distinguir de acuerdo a planeamientos y criterios rectos y verdaderos, lo necesario de lo superfluo, lo moderado de lo que no lo es, para usar adecuada y razonablemente de los sentidos, el tiempo, el dinero, los esfuerzos, etc.

 

CONCEPTO.

La sobriedad es la capacidad de tomar de cada ofrecimiento que nos hagan, solo lo razonablemente necesario. Es usar bien todo lo que poseo, mi tiempo, mi esfuerzo, mi dinero, mis sentidos, etc.
En el mundo actual es frecuente no distinguir la diferencia entre necesidades y deseos. Una necesidad es algo indispensable que hay que satisfacer para poder vivir, como, por ejemplo: la necesidad de respirar, un deseo es algo que facilita la forma de vivir y hasta cierto punto la hace más cómoda, por ejemplo: adquirir una lavadora.
En este momento la sociedad consumista es un grave impedimento para la educación de la sobriedad; la publicidad sabe cómo captar nuestro interés y muchas cosas a nuestro alrededor nos incitan a consumir; en todos los campos los excesos están a la orden del día, los estímulos visuales, auditivos, táctiles, olfativos y del gusto que nos llegan por los medios masivos de comunicación, nos incitan a satisfacer nuestros sentidos hasta la saciedad o el  hastió; no es de extrañar en consecuencia que un buen número de personas vivan en una insatisfacción crónica por no obtener esos "niveles de éxito" a los que nos incitan los medios los medios. Debemos utilizar nuestra razón (inteligencia y voluntad) para discernir nuestras necesidades de nuestros deseos y cubrir de forma moderada nuestros gustos, estas actitudes nos h arán agradable la vida sin caer en los excesos que frecuentemente nos la dificultan. Hay un comercial de una bebida alcohólica que anuncia "Nada con exceso, todo con medida" esta invitación no la debemos considerar solo para el consumo del producto, sino como una norma de vida.
 
La sobriedad implica el autodominio libre y racional sobre nuestros propios impulsos, aplicando siempre los criterios que aceptemos como valiosos después de una reflexión previa. Un egoísmo desordenado nos conduce a sentirnos mal con nosotros mismos y a una carrera hacia el placer que nunca nos llena, que siempre acaba con la necesidad de más.
 
Quien practica la sobriedad sabe que: Es muy bueno dormir lo suficiente nada más, comer bien y con mucho gusto, pero comida que nutra y en la cantidad que no nos provoque malestar; que es bueno recibir y dar caricias, cuando se hace con amor y respeto; beber con moderación; querer poseer lo que en realidad necesitamos, etc.
Pudiera parecer que en cierta manera la sobriedad nos reprime y es justamente lo contrario, ya que, si carecemos de ella, estemos expuestos a todas las influencias a todos los vaivenes. En esto juega un papel importante la publicidad, ante la que, sin una formación bien cimentada, no podremos resistir. Este valor evita que nos "asfixiemos" en el materialismo y nos da un planteamiento mucho más humano de la vida, ya que desde luego en la vida debe haber lugar y tiempo para pasarla bien, pero sin que eso convierta en un fin que nos asfixie.
La sobriedad no va con la moda, pero no debe importarnos; la rebeldía de ir contracorriente cuando sea necesario, es un buen entrenamiento para el desarrollo de la personalidad.
 
La sobriedad es dar a las cosas su justo valor, no es ni mucho menos la obsesión por no gastar, que sería caer en el mismo vicio, pero al revés; se trata de encontrar el límite entre el gasto superfluo y el necesario.
Lo innecesario, aunque cueste solo un céntimo es caro, aconsejaba a sus discípulos el filósofo Séneca, nosotros debemos educar a los hijos en la utilización de su dinero, deben saber adquirir convenientemente las cosas, el dinero es necesario, pero hay que valorarlo en la justa medida. En la adolescencia deben aprender a administrarse y es bueno que tengan una asignación fija, eso les ayudara a ir forjando su autonomía y ser responsables.
 
Practicar la sobriedad se refiere también a la regulación y control sobre las cosas y artículos de moda y preguntarnos si las usamos o nos dominan; también al control del tiempo para usarlo acertadamente dando prioridad a lo que debemos en cada momento. Hay que cuidar la relación entre trabajo y tiempo libre, si damos a entender a los hijos que el trabajo es únicamente un modo de ganar dinero, es probable que ellos entiendan que la finalidad del tiempo libre sea gastar dinero.
 
La sobriedad contribuye a que seamos más felices porque nos hace valorar aquello que realmente vale la pena, aquello que nos llena, y no por poner nuestro interés en las cosas materiales, que no colman el espíritu humano.

 

COMO TRANSFORMAR EL VALOR EN ACTITUD.

Aprender a valorar lo que tenemos.
Contribuir al desarrollo del autodominio de los hijos, para que sepan no enfadarse, aunque no hayan conseguido lo que querían.
Enseñarles a dominar sus caprichos con alegría.
Acostumbrarles a sacarle todo el provecho a las cosas, sin intentar sustituirlas cuando aún sirven.
Analizar con ellos los anuncios y comerciales viendo como intentan convencernos.
Ayudarles a establecer criterios para adquirir las cosas y comprobar con ellos si sus acciones responden a los criterios establecidos.
Reflexionar con ellos sobre los motivos y porqués de sus gastos.

Ayudarles en el establecimiento de sus propios criterios, de acuerdo con un estilo personal.
Buscar acuerdos comunes entre padres e hijos.
Hacer que conozcan la situación económica de la familia y saber actuar en consecuencia.
Enseñarles la importancia de no estar atados al placer, controlando lo que les apetece.
Estimular en ellos grandes ideales para que en u jerarquía de valores no vayan por delante las cosas superficiales.
Ayudarles a superar sus impulsos de egoísmo.
Distinguir aquellos gustos personales que nos perjudican en nuestra mejora personal y aprender a gobernarlos.
Seamos honestos con nosotros mismos en distinguir nuestras necesidades de nuestros deseos.
Dedicar nuestro tiempo de una manera armoniosa a la familia, al trabajo, a los amigos, a los deberes ciudadanos y cristianos, sin excesos, ni faltas.

Publicado en Valor del mes

CONTACTO MFC Católico

Si deseas conocer más acerca de nuestro movimiento y participar activamente en tu propia fe como matrimonio. Contactanos por los siguientes medios

  Dirección: Parroquia Ma. Auxiliadora, Calle Texas #1, Colonia Americana. Tampico, Tam.

  Móvil: 833.150.71.41

  Correo: contacto@sector4.org

Tambien puedes contactarnos a través de nuestro formulario de contacto. Puedes solicitar información o si deseas participar de algun servicio como comedor comunitario o donación de despensas, haznoslo saber.

De antemano, te damos las gracias por tomarte este tiempo para conocer mas de nosotros.