MATRIMONIO CATÓLICO MATRIMONIO EXITOSO

Martes, 31 Enero 2017 20:42

Introducción al tema.

“Que el Señor del cielo los acompañe, tenga misericordia de ustedes y les conceda su paz.”

Tob 7,6-14

El matrimonio tiene su origen en Dios, quien al crear al hombre lo hizo una persona que necesita abrirse a los demás, con una necesidad de comunicarse y que necesita compañía. No está bien que el hombre esté solo, hagámosle una compañera semejante a él. (Gen 2,18)

El matrimonio no es efecto de la casualidad o consecuencia de instintos naturales inconscientes. Es una sabia institución del Creador para realizar su designio de amor en la humanidad. Por medio de él, los esposos se perfeccionan, y crecen mutuamente. Colaborando con Dios en la procreación de nuevas vidas.

Historia.

Jesucristo nos hace ver que el matrimonio es una llamada de Dios, es una vocación divina.

El matrimonio es una comunidad de amor, camino de salvación personal y del otro. Las parejas están llamadas al amor, entre más amen, más cerca estará Dios, pues Él es AMOR. Siempre hay que dar, buscar la felicidad del otro, no la propia.

Jesús eleva la institución natural del matrimonio a la dignidad de sacramento, debido a su importancia. No se conoce el momento preciso, pero conocemos como se refería a él en varias citas bíblicas.

El matrimonio no es un contrato, sino una alianza, es decir, es un acuerdo entre dos personas libres y conscientes. Unidad de hombre y mujer. Es para toda la vida, corriendo la misma suerte los dos. Con una vida en común, llamada a amarse.

El matrimonio nos llama a la Unidad: Dios instituyó el matrimonio desde un principio, como una unión exclusiva de uno con uno. Es un amor fiel hasta la muerte.

El matrimonio es indisoluble: nada puede separar al hombre y a la mujer, sólo la muerte. Cuando por razones que no están en nuestras manos, hay una separación, hay que seguir viviendo como si se estuviese casado. El divorcio no se permite entre los bautizados.

SANTA MONICA.

El nombre de Mónica significa “dedicada a la oración y a la vida espiritual”.

Santa Mónica es famosa por haber sido la madre de San Agustín y por haber logrado la conversión de su hijo.

Ella deseaba dedicarse a la vida de oración y soledad, pero sus padres decidieron unirla en matrimonio con un hombre llamado Patricio. Este era un buen trabajador, pero terriblemente malgeniado, y además mujeriego, jugador y sin religión ni gusto por la espiritualidad.

La hizo sufrir por 30 años y tuvo que aguantar los tremendos estallidos de ira de su marido que gritaba al menor disgusto, pero éste jamás se atrevió a levantar la mano contra ella.

Tuvieron 3 hijos: 2 varones y una mujer. Los dos menores fueron su alegría y consuelo, pero el mayor Agustín, la hizo sufrir por 12 años.

Patricio no era católico, y aunque criticaba el mucho rezar de su esposa y generosidad tan grande con los pobres, nunca se oponía a que ella se dedicara a estas buenas obras. Mónica rezaba y ofrecía sacrificios por su esposo quien en el año 371 alcanzo la gracia de Dios, haciéndose bautizar y que lo mismo le siguió la suegra, mujer terriblemente colérica que por meterse demasiado en el hogar de su nuera le había amargado la vida a la pobre Mónica.

Cuando muere Patricio, Agustín tenía 17 años y empezaron a llegarle a Mónica noticias cada vez peores, de que el joven llevaba una vida poco santa. Tan es así que, entre sus tropiezos, Agustín se hizo socio de una secta llamada de los Maniqueos, que afirmaban que el mundo no lo había hecho Dios, sino el Diablo.  Mónica que era bondadosa pero no cobarde, ni floja, al volver su hijo de vacaciones y empezar a oírle mil barbaridades contra la verdadera religión, lo echó sin más de la casa y le cerró las puertas, porque bajo su techo no quería albergar a enemigos de Dios.

En un momento, Mónica tuvo un sueño en el que se le consoló por la pérdida espiritual de su hijo; se le aseguró que su hijo volvería con ella. Cuando le conto este sueño a su hijo, este le dijo lleno de orgullo: “significa que te harás manequista”. A lo que ella respondió “En el sueño no me dijeron, mamá ira a donde su hijo, sino tu hijo volverá contigo”. Después de esto, faltaron aún 9 años para que Agustín se convirtiera. Y hoy en día es considerado como uno de los padres de la Teología Católica.

Miles de madres y de esposas se han encomendado en todos estos siglos a Santa Mónica, para que les ayude a convertir a sus esposos e hijos, y han conseguido conversiones admirables.

Leído un poco de la vida de Santa Mónica; ¿Te has identificado con alguna etapa de su vida? ¿Qué opinan acerca de su forma de resolver sus situaciones, mediante la oración y paciencia? ¿En la actualidad, podrían existir cónyuges que lleven a cabo cosas similares a Santa Mónica, para ayudar a sus parejas a acercarse a Dios? ¿Si tu cónyuge hiciera algo como Patricio, actuarías de la misma manera que Santa Mónica, cómo actuarías tú?

 

Actualidad.

"La unidad, la indisolubilidad y la apertura a la fecundidad son esenciales al matrimonio”.

Nos dice San Pío de Pieltrecina. “Recordad que el matrimonio comporta obligaciones difíciles que sólo la gracia de Dios puede hacer felices”.

En la actualidad es común conocer parejas que viven en unión libre, parejas que de manera racional buscan prepararse hacia una relación más madura, según su filosofía, a través de la convivencia mutua sin ataduras; lo que suele llamarse “calarse” “ver si pega” y que en su mayoría al no tener ataduras o normas explicitas sobre una relación madura, real, convergen en un tipo de relación fantasiosa. De ahí que se suela saber, en algunos casos, de parejas que deciden formalizar su relación y a la primera de vuelta se encuentran separados por no ser compatibles. ¿A qué se debe esto?

Existen diversos puntos que pueden llevar a una ruptura en una relación formalizada, más cuando se ha vivido en ese tipo de relaciones como se menciona. Esto porque aun cuando se vive ya juntos, existen ciertas libertades que te brinda el ser independiente, como, por ejemplo, disponer de tu tiempo sin tomar en cuenta el tiempo del otro. Tomar decisiones sin consultar a la pareja por considerar que solo a ti te afecta. Enfrentar crisis de forma separada sin lograr fortalecer un vínculo conyugal ante la adversidad.

En pocas palabras, es una especie de relación de noviazgo, con la variante de vivir juntos en la que se fortalece la independencia de cada uno por separado sin lograr una dependencia emocional saludable el uno del otro.

Algunos factores que tanto en esas relaciones como en las de matrimonios recién creados afectan son: La intolerancia, la independencia mal aplicada, la falta de limites hacia los familiares dentro de la sociedad conyugal, la situación laboral de ambos, la mala aplicación de derechos conyugales de uno hacia otro y por, sobre todo, la falta de espiritualidad y acercamiento a Dios.

Es normal ver sobre todo en las mujeres la necesidad imperante de tener una boda de ensueño, dejando el sacramento matrimonial como mero adorno a la boda social. Recordemos que la boda es un momento para los invitados, y el matrimonio es para toda la vida para los cónyuges. ¿Dónde tuvimos a Dios en nuestra boda? ¿Le dimos más importancia a lo social que a lo sacramental? ¿Podría ser que esto fuera un detonante para las crisis que pudimos haber vivido en el principio de la relación conyugal? Démonos un tiempo para compartir esto en grupo.

 

Lo que la psicología nos dice.

Un buen matrimonio realiza las siguientes tareas psicológicas:

  1. Separarse emocionalmente de la familia en la que crecieron, no al punto del distanciamiento, pero lo suficiente para que su identidad sea distinta de la de sus padres y hermanos.
  2. Desarrollar la unión en base a una intimidad e identidad compartida, y establecer simultáneamente límites para proteger la autonomía de cada miembro.
  3. Establecer una relación sexual plena y placentera y protegerla de las intromisiones del lugar de trabajo y las obligaciones familiares.
  4. Para las parejas con hijos, asumir el gran rol de la paternidad y absorber el impacto de la llegada de un bebé.
  5. Aprender a seguir trabajando para proteger la privacidad como pareja.
  6. Enfrentar y dominar las crisis inevitables de la vida.
  7. Mantener la fortaleza del vínculo conyugal ante la adversidad. El matrimonio debe ser un refugio seguro en el que la pareja sea capaz de expresar sus diferencias, enojos y conflictos.
  8. Usar el humor y la risa para mantener las cosas en perspectiva y evitar el aburrimiento y el aislamiento.
  9. Nutrir la relación y apoyarse mutuamente, satisfaciendo las necesidades de cada cónyuge en cuanto a la dependencia y ofreciendo aliento y apoyo continuo.
  10. Mantener vivas las primeras imágenes idealizadas y románticas de cuando se enamoraron, al tiempo que se enfrenta la realidad tal cual es, y a los cambios causados por el tiempo.

Los 7 consejos para un matrimonio católico maduro.

  1. El matrimonio es para amar. Amar es una decisión, no un sentimiento. Amar es donación, la medida del amor es la capacidad del sacrificio. Amar es buscar el bien del otro.
  2. El amor verdadero no caduca. Se mantiene fresco y dura hasta la muerte, a pesar de que toda convivencia a la larga traiga problemas. El amor, ama hoy y mañana. El capricho sólo ama hoy.
  3. Toda fidelidad matrimonial debe pasar por la prueba más exigente: la de la duración. La fidelidad es constancia. En la vida hay que elegir entre lo fácil o lo correcto.
  4. Seneca afirmó: Si quieres ser amado, ama. El verdadero amor busca en el otro no algo para disfrutar, sino alguien quien hacer feliz.
  5. El matrimonio, no es MARTIRmonio. Depende de ti que la vida conyugal no sea como una fortaleza sitiada, en la que, según el dicho, “los que están fuera, desearían entrar, pero los que están dentro, quisieran salir”.
  6. El amor matrimonial es como una fogata, se apaga si no la alimentas. Cada recuerdo es un alimento del amor. Piensa mucho y bien de tu pareja. Fíjate en sus virtudes y perdona sus defectos.
  7. Para perseverar en el amor hasta la muerte, vive las tres “Des”: DIOS, DIÁLOGO, DETALLES.
    1. Dios: “Familia que reza unida, permanece unida”
    2. Diálogo, para evitar que los problemas crezcan.
    3. Detalles: de palabra y de obra. “Qué bonito peinado” “¿Qué se te antoja comer?” “Hoy la cena la hago yo” “Nuestros hijos y yo estamos orgullosos de ti”

Matrimonio católico, matrimonio santo: ¡Éxito!

El camino de santidad que recorren los esposos juntos, como matrimonio, es posible, hermoso y extraordinariamente fecundo, y es fundamental para el bien de la familia, de la Iglesia y de la sociedad.

Como todo camino de santificación, también el matrimonio es difícil, cada día afrontas dificultades y pruebas para ser fieles a nuestra vocación, para cultivar la armonía conyugal y familiar, para cumplir nuestra misión de padres y para participar en la vida social.

Los matrimonios católicos, bajo el sacramento del matrimonio, tenemos la garantía de éxito en nuestra relación. Apegados la fe que nos mueve, sabiendo que en nuestro sí ante el altar, aceptamos a Dios entre nosotros. No cabe duda que tenemos un camino que seguir como pequeña comunidad; como iglesia doméstica.

No somos matrimonios perfectos; pero por amor en Cristo, somos uno solo en él. Y con el sacramento matrimonial, compartimos la vida, las penas, las alegrías, triunfos y dolores.

Cimentamos nuestra relación en el DIALOGO con la virgen María como intercesora y Jesús como medio para llegar a un acuerdo común en los momentos de discordia.

La Iglesia Católica no nos deja solos y es ella quien nos guía en este camino de santidad conyugal. Por ello, debemos estar atentos a su enseñanza, mediante el ritual de la misa, el acercamiento a las Horas Santas y la lectura tan importante de la Palabra de Dios en familia.

Aprovechemos nuestro caso particular, en el que además de la Iglesia Católica, tenemos el apoyo del Movimiento Familiar Cristiano, que, mediante el Ciclo Básico de Formación, nos encamina y evangeliza por medio de los temas, actividades, reuniones y retiros para formarnos como verdaderos matrimonios católicos.

Seamos conscientes de este presente y consultemos con nuestro cónyuge si hemos, mediante acto de análisis personal, si hemos realmente valorizado las herramientas que han llegado a nuestras manos. Y estamos dispuestos a servir como nos han servido y aún más.

Meditemos: ¿En dónde se encuentra mi matrimonio?

Después de haber leído el tema, es tiempo de aplicarlo a nuestro matrimonio y analizar que tanto hemos avanzado, y hemos aprovechado de estas herramientas.

EXIGENCIAS BÁSICAS.

  1. Estudio del Tema. ¿Damos con sinceridad, un tiempo en matrimonio para leer y estudiar el tema? ¿Con que anticipación preparamos el tema y nuestras dudas?
  2. Hospitalidad. ¿Realmente me preocupo por la hospitalidad de recibir a mis compañeros? ¿Les dedico un tiempo de calidad o solo cuento el tiempo para que se retiren? ¿Les abro las puertas de nuestra casa o aún tengo pena o desconfianza para recibirlos?
  3. Vida en equipo. ¿Comparto nuestras experiencias y sentir al equipo o sigo guardándome las cosas? ¿Estoy atento a los comentarios de los demás y valoro su confianza al contar sus experiencias? ¿Conozco realmente a mis compañeros de equipo? ¿Cuál es el segundo nombre de mi compañero de al lado (no el de tu esposo o esposa)? ¿Se cuál es el color de la casa del compañero que tengo a un lado o enfrente?
  4. Vida en oración. ¿He asistido puntualmente a misa los domingos a alguna parroquia y a la parroquia sede (María Auxiliadora) los domingos de primer mes? ¿Asistimos a la Hora Santa cada mes? ¿Me he preocupado por saber cómo se lleva a cabo la misa, conozco el ciclo del año litúrgico? ¿Si asisto a misa y Hora Santa, estoy realmente en comunión con Cristo o solo soy un mueble más que adorna la Iglesia y lucho por no dormir? ¿Cuándo fue la última vez que tome la Biblia y que no fuera por cuestiones del Tema o del MFC? ¿Asisto a retiros y reuniones generales o dejo mi crecimiento espiritual para después?
  5. Uso de los bienes materiales. ¿Apoyo con lo que me toca de la despensa? ¿Sigo pensando que la gente del comedor o cualquier necesitado es solo un oportunista sin oficio ni beneficio? ¿Ofrezco de corazón lo poco o mucho que puedo dar? ¿Apoyo en actividades del MFC o cualquier organización de beneficio? ¿Doy ofrenda en misa para apoyar a la Iglesia? ¿Doy aportaciones o doy sobras de lo que tengo en mi bolsillo a la hora de la ofrenda de la reunión de grupo? ¿Confío en que lo que doy es para beneficio de todos o sigo con dudas al respecto? ¿Si tengo dudas, las tengo porque no pregunto o porque no me saben contestar?
  6. Compromiso de servicio. ¿Trabajo con mi equipo para realizar el comedor cuando nos toca? ¿Me entrego de lleno a este servicio o solo cumplo con llevar la comida? ¿Atiendo a mi hermano necesitado o llego a filosofar sobre la inmortalidad del cangrejo? ¿Me preparo con mis compañeros para cuando nos toca participar de la misa o me preparo para ver que excusa no he dado para dejar de ir? ¿Me preparo espiritualmente cuando nos corresponde llevar la Hora Santa o todo lo dejo en manos de Dios y del promotor para que me diga que decir?

CON MI CÓNYUGE.

  1. ¿Me tomo el tiempo para decirle al menos una cosa positiva sobre su persona, en el día? ¿Cuándo fue la última vez que resalte una cualidad de su forma de ser?
  2. ¿Seguimos discutiendo o hemos iniciado el proceso de dialogo conyugal para resolver los problemas que se presentan?
  3. ¿Participo en la educación, atención y formación espiritual de mi hijo(a) o se lo dejo aún a mi cónyuge? ¿Qué piensa el(la) al respecto?
  4. ¿Hemos hecho un momento especial (una hora, un día) dedicado únicamente a nosotros? ¿Qué actividad realizan en ese momento?
  5. ¿Le he preguntado a mi cónyuge como se siente; como me percibe?

CONMIGO MISMO.

  1. ¿Traigo la misma actitud que cuando inicie con el movimiento? (Si fue optimista y positiva, ¡Excelente! Si entre negativo, sigo igual o he cambiado mi actitud).
  2. ¿Me nace ser más participativo con las actividades que se realizan en el sector?
  3. ¿Agradezco que mi cónyuge me haya “obligado” a entrar al MFC? O ¿Agradezco que mi cónyuge haya aceptado por mí, entrar al MFC?

Existen más preguntas que podríamos realizar, pero consideramos apropiado que esto sea un tema de sobremesa en familia y lleguemos a acuerdos y veamos los beneficios que hemos logrado al ser parte del MFC.

Como punto a parte, para un matrimonio exitoso, dejamos abierta la pregunta ¿Hago que mis hijos participen de los temas en familia? ¿Si no lo hago, por qué no? Si lo he logrado ¿Cómo lo lograste? ¡Comparte!

¡Manos a la obra! Actuemos.

Los temas que llevamos en el MFC y con lo demás que tenemos como herramienta, hagamos un alto este fin de semana y preguntémonos, ¿Qué nos hace falta para seguir creciendo como matrimonio católico exitoso? Atendamos a esta pregunta y pongamos en acción lo que consideremos necesario para corregir y motivarnos con lo que ya hemos logrado.

¡ES TIEMPO DE ACTUAR!

Un referencial de nuestro movimiento es que es “Familiar” Por ello hagamos el propósito de que nuestros hijos participen de un tema del CBF.  Que participen y luego entrevistémoslos, que te digan su opinión, que les pareció y que consejo tienen para hacer la dinámica más amena para ellos. Llevemos estos comentarios a nuestro promotor para que puedan canalizarlos a los zonales y áreas.

Además, hagamos el propósito de romper el hielo con el matrimonio vecino. Hablemos del movimiento, invitémoslo a una reunión de equipo para que conozca de nuestro movimiento. Hagamos el propósito de no desistir hasta lograr el Sí, poniendo el mismo empeño que pusimos con la novia(o) cuando jóvenes. Igualmente, coméntalo con tu promotor para que agende una de las reuniones a tu invitado.

El movimiento somos todos, es tiempo de participar activamente de este llamado a la evangelización.

Vídeo recomendado.

UP

Es difícil igualar la extraordinaria belleza de los primeros minutos de esta película de Pixar que, con una brillante secuencia de imágenes y sin apenas diálogo, narra la historia de amor entre Carl y Ellie, desde que se conocen cuando eran unos críos hasta que Carl enviuda. Con una sencillez pasmosa, nos viene a contar que la magia del matrimonio reside en el día a día y que es necesario seguir adelante cuando falta alguno de los dos, por mucho que duela.

 

NATIVIDAD.

Historia de la familia cristiana por excelencia, modelo de vida para todas las demás. Esta producción, que contó con un considerable despliegue de medios, se centra en los obstáculos que tuvo que superar la familia de Nazaret. Pese a su designio divino, María y José no tienen privilegios y deben depositar toda su esperanza en Dios, aun cuando ni siquiera encuentren un lugar digno para traer al mundo a su Hijo.

 

 

CINDERELLA MAN.

No lo tuvo fácil la familia del boxeador James J. Braddock cuando éste perdió su licencia en plena Gran Depresión. Esta muestra del mejor cine comercial nos relata los hechos reales de un hombre cuyo amor por sus hijos y el empuje incondicional de su comprensiva y enamorada esposa, le ayudaron a salvar las contrariedades del asalto más complicado que tuvo que afrontar.

 

 

Referencias.

https://www.aciprensa.com/Familia/matri_maduro.htm

http://es.catholic.net/op/articulos/18341/cat/740/1-el-matrimonio-origen-y-sentido.html

https://www.aciprensa.com/madres/monica.htm

http://www.apa.org/centrodeapoyo/matrimonio.aspx

http://es.catholic.net/op/articulos/55009/cat/913/matrimonios-santos.html

http://mfctampicosector4.org/

 

 

 

 

Publicado en Blog del Sector

CONTACTO MFC Católico

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  Dirección: Parroquia Ma. Auxiliadora, Calle Texas #1, Colonia Americana. Tampico, Tam.

  Móvil: 833.150.71.41

  Correo: contacto@sector4.org

Tambien puedes contactarnos a través de nuestro formulario de contacto. Puedes solicitar información o si deseas participar de algun servicio como comedor comunitario o donación de despensas, haznoslo saber.

De antemano, te damos las gracias por tomarte este tiempo para conocer mas de nosotros.