Acercamiento a Jesús Eucaristía

Miércoles, 26 Abril 2017 17:06

Introducción al tema.

"En aquel tiempo dijo Jesús a la gente: Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed."

Jn 6, 35

Cristo nos espera, porque quien camina hacia Él por la fe, nunca será rechazado.

Este razonamiento es muy atinado para estas fechas del ciclo litúrgico; donde vivimos la cuaresma, la pascua y nos encaminamos al pentecostés.

Como Movimiento Familiar Cristiano Católico, al integrarnos a él, como matrimonio; como familia y de forma personal; aceptamos la voluntad no del movimiento, sino de El Señor, quien nos llevó a él mediante el grupo que hoy formamos.

Pero ¿Qué hemos hecho hasta hoy por acercarnos a Él? Si bien es importante el aprendizaje que llevamos en el ciclo básico de formación. La integración que hemos logrado con otros matrimonios dentro de nuestro grupo de reunión.  ¿Cuánto hemos profundizado en ese seguir a Jesús? Nuestro grupo es tan solo una "isla" en la que sentimos un confort por la confianza que se genera. Pero ese no es el fin último del movimiento.

SOMOS COMUNIDAD. Es decir, cada isla es tan solo una parte de ese Cuerpo Místico que formamos en Cristo, "su Iglesia".

Cada unidad, cada matrimonio y cada equipo forma parte de esa comunidad cristiana como en antaño la formaban los primeros cristianos.

Siendo así, ¿conocemos lo que esas comunidades hacían para permanecer en Cristo? ¡Sí! Lo sabemos pues es lo que hacemos hoy en día a través de las seis exigencias básicas, lo entendemos a través del decálogo que deberíamos recitar cada reunión, para tenerlo presente. Y, sobre todo, vivimos cada momento al lado de Jesús, presente físicamente en la eucaristía, en la comunión y en la Hora Santa... Porque es un deber, un deleite y una Gracia de Dios, el participar de su presencia viva en cada reunión espiritual. ¿Todos vamos, cierto?

“Pero ya os lo he dicho: Me habéis visto y no creéis. Todo lo que me dé el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré fuera; porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Y esta es la voluntad del que me ha enviado; que no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite el último día. Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día.”

Jn 6, 36-40

Jesús está presente ayer, hoy y siempre.

Jesús decidió permanecer junto a nosotros “Hasta el fin del mundo”, y esta decisión lo llevo a permanecer físicamente con nosotros a través de la comunión eucarística. El dio el primer paso para nuestra salvación; es ahora a nosotros que nos corresponde seguirle, no como nosotros creemos o supongamos; sino de la forma CLARA en que Él nos lo instituyó.

El ciclo básico es un instrumento de crecimiento y seguimiento a Jesús, desde la familia. Esta instrucción se complementa entre sí, por medio de la información didáctica y por otro lado e igual o tal vez más importante, a través del acercamiento a Dios, por SUS MEDIOS.

Hoy es un buen momento para recapacitar y analizar si hemos llevado a cabo la instrucción del CBF como debe ser o sólo lo hemos llevado a nuestra conveniencia, tomando solo lo que nos agrada o se nos facilita.

Nada que valga la pena, es sencillo. Y el camino de vida eterna lleva a muchas situaciones que podría debilitar nuestra fe. Por ello, la vital importancia de asistir a misa los domingos, asistir a Jesús Eucaristía en las Horas Santas.

Esto no es algo propio de nuestros tiempos, basta recordar a los apóstoles del camino a Emaús. No tenía mucho Jesús de haberles dicho que habría de pasar, y ya ellos se mostraban turbados, consternados porque su Maestro había partido y bajo circunstancias tan penosas (no olvidemos que la muerte de cruz, solo se destinaba como castigo a lo más bajo y ruin de la sociedad).

Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta estadios de Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Y sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, ...Ellos se pararon con aire entristecido...«¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria? » ...Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, ...

Lc 24, 13-35

Para entender mejor la última cita, te invitamos a tomar tu Biblia y dar lectura al texto. Resaltamos en este texto, los siguientes puntos:

Conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado

        Como discípulos y misioneros de Cristo, podemos creer por fe, que le seguimos.

         Podemos entender hasta un punto terrenal la misión que tenemos de evangelizar.

         Pero nuestra propia naturaleza humana, sin la fuerza del Espíritu, nos puede extraviar en el camino. ¡Aun conociendo la verdad!

Ellos se pararon con aire entristecido.

        Al encontrarse con Jesús, no le reconocieron. Tal vez porque así lo quería Jesús. O tal vez porque se habían dejado agobiar por las situaciones que les rodeaban.

        Perdieron el punto de su misión y eso les hizo tambalear.

        ¿Cuántas veces hemos dejado de asistir a la Hora Santa, por sentirnos cansados del trabajo, del día o porque le damos prioridad a otras cosas bajo la premisa “Dios me entenderá”?

Y sucedió que cuando se puso la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando.

        ¿Hasta cuándo fue que lo reconocieron como Jesús? ¡Si! En la fracción del pan, en la comunión; En la presencia viva de El Señor en la eucaristía.

        Esta es la importancia de asistir a las misas, a las Horas Santas y a todo momento que requiramos de fortaleza. Cristo Jesús, está esperando por nosotros; cargar nuestras penas y fortalecernos en la fe.

 

Reconozco mi debilidad, ¿Ahora qué?

"Viene entonces donde los discípulos y los encuentra dormidos; y dice a Pedro: «¿Conque no habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil."

Mateo 26, 40-41

Jesús nos ha pedido tan solo una hora para acompañarlo. ¿Sería posible que le entreguemos tan solo eso, 1 hora?

Él se ha entregado por completo, más allá de recriminarnos, eligió amarnos. Un amor como el que nos demuestra, ¿no merece de nuestra parte una hora de nuestro día?

Puede ser imposible para el que no le ama. Puede ser difícil para el que le quiere o le estima; pero para el que ama a Jesús, más que contar el tiempo y mirar el techo y las paredes; espera que el tiempo se detenga.

Como comprender y comprometerme con ese amor y como vivirlo.

Si hacemos memoria y traemos a nosotros ese tiempo en que vivíamos el noviazgo. Encontraremos que hacíamos muchas cosas por la novia(o) al grado de que quizás situaciones que nos desagradaban al extremo, terminábamos por realizarlas sin el más mínimo dolor. Aceptábamos que había cosas que se debían hacer con tal de ver a la otra persona feliz; esa era suficiente recompensa para uno. En el matrimonio, igualmente, tuvimos que realizar tal vez sacrificios para lograr el bienestar de nuestro cónyuge.

Ese amor, es el que requerimos para vivir la Hora Santa y la misa. Enamorarnos de Cristo, al grado de que esa hora nos duela que termine y deseemos que el tiempo no transcurra en su presencia para poder estar más tiempo con Él.

Nosotros somos la novia, somos su Iglesia. Cristo se brinda a sí mismo con tal de vernos felices, plenos. Pero como novia, debemos ser recíprocos; hagamos sentirle que ha valido la pena la espera en el sagrario.

Amemos a Cristo, ya sino como Él nos ama, por lo menos como sus discípulos; que si bien, fueron imperfectos, buscaron siempre corresponderle a ese amor, aun cuando fallaron, tal como lo hacemos hoy nosotros. Rectifiquemos y busquemos ese encuentro con Él. Permitamos avivar nuestra relación de Fe.

Hagamos el compromiso, de por lo menos asistir. Demos ese primer paso, tal vez con pesadez y desgano, como quien se acerca al novio luego de un pleito sin sentido. Sabemos que hay amor, empecemos por acércanos. Él hará el resto.

Crecimiento y madurez en el amor eucarístico.

Si aterrizamos esta actitud a cuestiones humanas puramente. Es como un noviazgo en el que nosotros nos alejamos por una tontería. Quizás podríamos expresarlo como el que no me dijo que me quiere “como yo quería que me lo dijera”.  Tal vez yo esperaba que me demostrara su amor mediante un carro nuevo, un aumento de sueldo en el trabajo, unas vacaciones a ese sitio soñado.

Sin embargo, el novio (Cristo), se desvivió por darme dones y regalos aún más preciosos: Me dio salud, me obsequio un esposo o esposa comprensiva, me dio una familia, me permitió tener un espacio para conocerme mejor en la soledad y, sobre todo, me ha dejado decidir mi camino, pacientemente esperando ver que me acerque a él, amándolo.

Viendo esto, ¿No es justo que le dedique tan solo una hora de mi día a Él? Hacerle notar que ha valido la pena su sacrificio, su silencio, su paciencia por mí.

Para muchos de nosotros es difícil comenzar este proceso de acercamiento, porque el mundo nos ha hecho duros, un corazón de piedra que solo volverá a ser de carne al reconocimiento y acercamiento con Dios.

En esta reunión, invitamos a los promotores a iniciar un rosario a la Divina Misericordia (coronilla de la misericordia), seguido de un rosario a nuestra Santa Madre, para que nos guíe en esos pasos de amor.

Recalcamos que ambos rosarios deben ser en comunidad. No seamos protagonistas (promotores) del rosario. El protagonista es y será siempre Cristo Jesús, quien intercede por nosotros ante Dios Padre. Y entreguémonos al Espíritu Santo, para que nos guíe en esta comunicación con Cristo.

Seamos guías, mostremos a los equiperos como se empieza a amar a la Cruz que redime. Seamos ese amigo que presenta al novio a su novia para que en su propia intimidad se conecten en amor mediante la oración.

Rosario a la Divina Misericordia

Instrucciones para el rezo del rosario de la Misericordia.

Se reza con un rosario normal, de cinco misterios con 10 cuentas cada uno

 En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

 Oración Inicial (opcional): "Expiraste, Jesús, pero la fuente de vida brotó para las almas y un mar de misericordia se abrió para el mundo entero. Oh! fuente de vida, insondable Misericordia Divina, abarca al mundo entero y derrámate sobre nosotros" (Diario, 1319).

 Las tres oraciones de introducción (Padre Nuestro, Ave María y el Credo):

 

Padre Nuestro

Padre nuestro que estás en los cielos,

Santificado sea Tu nombre, venga Tu reino

hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día

y perdona nuestras ofensas

así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden,

 no nos dejes caer en tentación,

y líbranos del mal.

Tuyo es el reino, el poder y la gloria por siempre Señor. Amén

Ave María

Dios te salve María, llena eres de gracia

el Señor es Contigo.

Bendita Tú eres entre todas las mujeres

y bendito es el fruto de Tu vientre Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores

Ahora y en la hora de nuestra muerte.

Amén.

Credo

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso,

Creador del cielo y de la tierra,

y en Jesucristo, Su único Hijo

Señor nuestro, que fue concebido por obra del Espíritu Santo.

Nació de Santa María Virgen, padeció bajo Poncio Pilato,

Fue crucificado, muerto y sepultado,

descendió a los infiernos y a l tercer día

resucitó de entre los muertos,

subió a los cielos y está sentado a la derecha del Padre Todopoderoso.

Desde ahí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica

la comunión de los Santos, el perdón de los pecados

la resurrección de los muertos y la vida eterna.

Amén

 

Luego con las cuentas del rosario normal se rezan 5 decenas. Cada decena en las cuentas grandes se comienza diciendo:

"Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu amado Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación por nuestros pecados y los pecados del mundo entero."

 

Y en las cuentas pequeñas del rosario se responde:

"Por Su dolorosa Pasión, ten Misericordia de nosotros y del mundo entero". (diez veces)

 Al terminar las cinco decenas se dice tres veces:

"Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten Misericordia de nosotros y del mundo entero."

 Al último, ésta Jaculatoria y la oración final:

(Oh Sangre y Agua que brotaste del Santísimo Corazón de Jesús como fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío.)

Oración Final (opcional): "Oh Dios Eterno, en quien la misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve a nosotros Tu mirada bondadosa y aumenta Tu misericordia en nosotros, para que en momentos difíciles no nos desesperemos ni nos desalentemos, sino que, con gran confianza, nos sometamos a Tu santa voluntad, que es el Amor y la Misericordia en sí Mismos. Amén" (Diario, 950).

Concluir con la Señal de la Cruz. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Este Rosario se debe hacer con frecuencia a las 3 de la tarde.

Jesús a Sor Faustina:

“A las tres de la tarde en punto, implora Mi Misericordia, especialmente por los pecadores; y, aunque sea por un breve momento, sumérgete en Mi pasión, particularmente en Mi abandono al momento de la agonía. Esta es la hora de la Gran Misericordia para todo el mundo. Yo te permitiré entrar en Mi dolor mortal.”

“En esta hora, Yo no rehusaré nada al alma que Me pida algo en virtud de Mi pasión.”

“Te recuerdo, hija Mía, que cuantas veces oigas el reloj dando las tres, sumérgete totalmente en Mi Misericordia, adorándola y glorificándola; suplica su omnipotencia para el mundo entero y especialmente para los pobres pecadores, ya que en ese momento se abrió de par en par para cada alma.”

 “En esa Hora puedes obtener todo lo que pides para ti y para los demás.”

“En esa Hora se estableció la gracia para el mundo entero:  la Misericordia triunfó sobre la justicia.  Hija Mía, en esa Hora procura rezar el Vía Crucis, en cuanto te lo permitan los deberes; y si no puedes rezar el Vía Crucis, por lo menos entra un momento en la capilla y adora en el Santísimo Sacramento a Mi Corazón que está lleno de Misericordia.   Y si no puedes entrar en la capilla, sumérgete en oración allí donde estés, aunque sea por un brevísimo instante.”

“A toda persona que propague la devoción a Mi Misericordia la protegeré durante toda su vida como una madre amorosa lo hace con sus hijos; y en la hora de su muerte no seré si juez, sino su Redentor”

“Di a la humanidad sufriente que venga a unirse a Mi Misericordioso Corazón, y le daré la Paz.”

“La humanidad no encontrará paz hasta que torne con confianza a Mi Misericordia.”

“Anuncia al mundo Mi Misericordia.”

“Que toda la humanidad conozca Mi insondable Misericordia”

Rosario Misterios Según el día.

Hagámonos el propósito de por lo menos una vez al día hacer el Rosario. Podemos iniciar con la ayuda del Rosario de María Visión. Puedes verlo en nuestra pagina www.mfctampicosector4.org y escucharlo mientras preparas a los niños para la escuela, mientras te preparas para ir al trabajo. Guardarlo en tu celular y escucharlo mientras te transportas al trabajo. Poco a poco, iremos perdiendo esa pereza que pone el Demonio en nosotros para evitar que recibamos las bondades que da.

Con esto, si lo hacemos con empeño durante el CBF, terminaremos siendo unos expertos en el Rosario y podremos ayudar a otros a vivirlo. Pero, sobre todo, seremos realmente soldados de Dios, ayudando a salvar almas de las garras del pecado.

Empecemos pidiendo por la familia cercana, luego la familia en general, los vecinos, comunidad y por el Papa.

Si comenzamos este “dialogo” con Cristo y María, veremos cómo nuestra relación con ellos, al igual como ha pasado con nuestro matrimonio, mejorará de una forma que nos sorprenderá el bello testimonio de vida que daremos sin darnos cuenta.

Si utilizas celular Android, puedes descargar la aplicación del Rosario en tu celular para comenzar este reto. Y que no te de pena, cuéntale a tu equipo y a nosotros las maravillas que Dios obra en tu vida gracias al rezo del rosario y la visita al Santísimo.

 

Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Que los guarde siempre y les cobije bajo su promesa de protección y redención. Amén.

Publicado en Blog del Sector

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  Correo: contacto@sector4.org

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